Cristián Del Campo, director de La Primavera De Chile: “El gran triunfo del movimiento, fue despertar a un país dormido”

Martes, 15 de Mayo de 2012 | 5:50 pm | Comentarios (2)

En la oficina de “El Faro Producciones” el frío no calaba tan hondo. Afiches del documental y varios computadores editando trailers del estreno del próximo 17 de mayo en el Cine Arte Alameda, son el paisaje que exuda trabajo y convicción. Cristián del Campo, director de “La Primavera De Chile”, habló con HumoNegro no sólo del documental, sino que también del país donde se instala este relato que, en 110 minutos, explica lo acontecido durante las movilizaciones del año pasado desde un punto de vista que “no toman los medios masivos”; los triunfos y desafíos de un movimiento que le tocó observar. Además, cuenta los detalles de la producción y realización de este documental, el primero que se realiza sobre el tema y cuyo preestreno en Berlín fue muy bien recibido.

¿Qué dificultades tuvieron en la realización de este documental?

Si tú ves el artículo 1° de la ley de prensa, cualquier chileno, sea periodista o no, puede registrar todo lo que acontece en la vía pública, en vista de la responsabilidad de informar el quehacer político, y eso es un derecho. El otro día los pacos querían registrar a un escolar y voy y le saco una foto, me pide el carné y me quería llevar, le digo que el hecho de poder registrar lo que pasa en la vía pública es derecho y deber de los ciudadanos. Perdimos una cámara producto de las mojadas del guanaco, una Z1 cagó. No sé si este año vamos a reportear, porque el soporte económico con el que grabamos el documental ahora no está.

¿Cómo se solventó este proyecto?

En realidad fue un documental bien barato. Hubo un donante anónimo que creyó en el proyecto, por ejemplo, dentro de lo que te puedo mencionar, que nos pasó plata de sus ahorros con la idea de que lo podamos recuperar del cine, DVDs, concursos, festivales. Otra parte, fue con aportes de organizaciones sociales que no nos pidieron nada a cambio y que, si bien no era mucha plata, sumaba y sumaba fondos poquito a poquito. Más el aporte nuestro como El Faro. Básicamente fue un proyecto autogestionado, pero tampoco tuvimos nunca como objetivo tener al Gobierno, por ejemplo, como financista, porque queríamos trabajar con independencia, sin ataduras, ni de Gobierno ni de partidos políticos ni actores que nos cortaran contenidos.

¿Cuán importante para un trabajo como este es la independencia?

En realidad, siendo riguroso, también el Fondart no te ve nada, pero igual es poco coherente tener para un proyecto como este el logo del Gobierno de Chile. Es un documental “contra” el Gobierno. Básicamente, el documental se encarga de contar lo que pasó desde la voz de los cabros, o sea, de los estudiantes, profesores, trabajadores y algunas otras organizaciones sociales, como la Asociación Nacional de pobladores, algunos sindicatos e incluso la CUT, entendiendo que todos esos tienen diferencias entre ellos, pero básicamente queríamos que fuera la historia contada por ellos y esa fue la lógica para este documental.

¿De dónde sale el concepto Primavera de Chile?

Cuando yo tenía 20 años, pensaba que los hitos duraban lo que duraba un año escolar. Cuando pasas los 40 -como es el caso mío- te das cuentas que esos procesos son largos, muy largos. Como ejemplo, la municipalización de la educación fue el año 86, la LOCE es impuesta por Pinochet el día antes de dejar el poder y aparece recién la LGE el 2008, entonces el proceso para cambiar de LOCE a LGE demoró 19 años, y estos son procesos que no se han resuelto y ya hubo una marcha con adherencia muy grande, lo que indica que este puede ser un año lleno de movilizaciones y tomas donde todo puede pasar. Desde 2006 se marca un salto en la movilización, porque antes no se veía una orgánica y con los pingüinos ya se marcó una diferencia y hubo muchos otros momentos importantes, pero es un hito y como tal, es diferente a otros. Por ejemplo, ya no es Vallejo la presidenta de la Fech, ahora es Boric, este es un año electoral también, entonces se marca la existencia de un movimiento que se enfrenta a una derecha empresarial, a diferencia de la derecha política que era en la práctica la Concertación, aunque se ponga nombres como socialistas o socialdemócratas, en la práctica también son derecha. Con Piñera está la derecha dura. Los secundarios son trasgresores y estructurales en sus demandas. No plantean becas o rebajas en los créditos, sino que la desmunicipalización, fin al lucro, congelamiento de los decretos para los subvencionados e incluso algunos plantean la vuelta de los subvencionados. Entonces este hito es único y no se resolverá hasta que en el país haya, por ejemplo, una asamblea constituyente. Pero lo que pasa el año pasado marca una antes y un después y marca mucho. Es un salto. No hubo ni siquiera en dictadura una movilización como las del Parque O’Higgins, que aglutinó un millón de personas. Entonces las razones por las que la gente salió a la calle son distintas a las que usualmente hemos escuchado. En los últimos 20 años si decías que 200 mil personas marcharían frente a la Moneda pidiendo asamblea constituyente, plebiscito, no te hubieran creído. Tomamos el nombre La Primavera de Chile porque fue el concepto que acuñaron los mismos estudiantes. También porque es el que se utilizó en el mundo. También porque hay un despertar que se manifiesta en las calles y entre diferentes generaciones, me sorprendía cuando veía que las generaciones de ahora escuchaban a gente de 50, 60 años venir a decirles “pero si yo estudié gratis” y los cabros no lo creían. Entonces está tan internalizado que hay que pagar por todo, que no se entiende que la educación es un derecho. Para nosotros, los que vivimos la dictadura y la transición, esto fue despertar también.  En Chile estaba penalizado el carnaval, que la gente se expresara en las calles con alegría, colores.Quizás lo diferente de este movimiento, fue notar que las demandas iban más allá de las narices de quienes exigen cambios, como en este caso son los estudiantes.

Hay un testimonio que no está en el documental, pero que me llamó la atención. Una profesora de Ciencias que decía que lo que tú dices que cuando las personas son capaces de expresar demandas que van más allá de su beneficio personal y comienzan a pensar en un beneficio social, de las futuras generaciones, ese proceso, es un proceso complejo porque la persona se debe dar cuenta que hay algo más allá de su individualidad. Y eso fue lo que se naturalizó en los 90. Que el Estado no podía ser paternalista, que el desarrollo personal podía ser alcanzado, como si eso se disociara de lo social, entonces se elaboró una lógica/filosofía social donde cada uno se rascaba con sus propias uñas. Eso se cambió. No es que sea de un día para otro. Llega un punto que en Concepción, en el gremio de los Trabajadores de la Salud, plantean que el mejor reajuste es la Educación Gratuita, nada de sueldos, sino que educación gratis. Por lo mismo, si tú ves este paradigma social que cambia y te replantea cómo se benefician todos. Lo que se expresa en la calle es eso y por eso ves a tantas generaciones juntas. Rescato otra cosa: la clase política de este país está muy disociada de la gente y se ha encerrado en su burbuja. Hace años que la clase política viene en lo mismo, de pensar en maquillajes a lo ya existente y evitar las reformas estructurales.

Hay varios ejemplos en los que se puede denotar la desigualdad y la disociación entre políticos y ciudadanía, que me imagino puede desprestigiar a la política.

Pienso que la ciudadanía se está dando cuenta también de que los senadores, diputados, son meros muñecos de los poderes fácticos. Por eso, incluso diría que lo de los 2 millones del Senado es un chiste al lado de las platas que manejan las grandes fortunas y los grandes grupos económicos, quienes son también los que están en todo orden de cosas. Yo creo que las personas se están dando cuenta incluso que los políticos con cargos son un chiste. Las diferencias son, como dice Marcel Claude en el documental, entre el 5% más rico y el 5% más pobre de más de 400 veces en los ingresos. Entonces, en Chile se siente un nivel feroz de desigualdad. No somos pobres. Somos un país rico con pésima distribución del ingreso. Eso lo ve la ciudadanía, que ha tomado una conciencia de mayor nivel. Estamos en un proceso de reflexión como país para definir qué es lo que queremos. Lo que le ha faltado al movimiento, creo, es entender que lo que se pide es muy grande y se deben dar muchos pasos, más allá de lo que ya se han dado. Es un movimiento extraordinariamente fuerte en las demandas, pero le falta entender que la negociación con los que detentan el poder no llegará a nada.

Y tú justamente puedes tener una mirada desde afuera de todo este proceso.

Miro también con un afán de aprendizaje, por ejemplo, con el asambleísmo como forma de democracia. Nosotros venimos de una generación post-dictadura que no creía en eso, sino que en representantes que eligen por ti. Sin embargo, veo una cuota de inocencia en pensar que gente que trabajó 30 años en pos de este modelo, lo van a sacar de la noche a la mañana. No lo harán ellos. La única forma es que la misma ciudadanía establezca sus propias formas de movilización y de llegar al poder. El Gobierno no iba a hacer cambios con Lavín, Piñera, Bulnes, Beyer, Larroulet. Incluso si vas a la Concertación, los Aylwin también tienen sociedades en colegios. Varios políticos o afines a ellos son parte de los directorios de instituciones privadas de educación. Es muy difícil que ellos hagan los cambios que la educación necesita. En ese sentido, a este movimiento le faltó un arrojo que en verdad espero que lo logre. No encuentro descabellada la idea de la asamblea constituyente, considerando que es una forma de lograr cambios estructurales como los pide buena parte de la sociedad y no los cambios cosméticos que se han planteado. Y muchos piensan que va a quedar la cagada, pero yo creo que no y gran parte de la ciudadanía espera que alguien se la juegue. Hay una tremenda minoría que supo maniatar a una gran mayoría y dominarla, y vastos sectores no entienden bien lo que pasa en la sociedad. En el fondo, los Gobiernos creen en la economía de libre mercado, de educación de mercado, y puedes ejercer la oferta y demanda, las cuales pueden ser subsidiadas desde el Estado.

¿Y qué pasa con los otros movimientos? ¿Ayudan a la consecución de los objetivos de los estudiantes o no tienen relación con ellos?

Un mensaje muy potente fue “Todos Somos Aysén”. Ya no existe la idea de que Santiago es Chile y nada más. ¿Cuántos chilenos conocen Aysén? Muy pocos, y la mayoría no conoce nada y no tiene nada que ver con la vida del centro o norte del país. En el fondo te das cuenta que la ciudadanía no ve el problema en “su” jardín, sino que en “nuestro” jardín, sociedad, patio, donde estamos todos. La prensa, la política, no dan el ancho para hablar con la ciudadanía. Existe una cultura de síntesis absoluta que tiende al corte. Por ejemplo, el documental debió durar menos de lo que queríamos por la estructura de la industria, porque hay una tendencia al brief, al pasar superficialmente por los contenidos, sin dar espacio a la reflexión o al contexto, sin estudiar qué hay detrás de los hechos. Hoy puedes ver lo que quieras gracias a Internet. No debes estar sometido a los horarios de los canales, entonces esta televisión acotada que te secuestra y no te muestra las problemáticas, no debiera estar tan segura de ser lo predominante. Lo que pasó en Canal 13, que se atreven a revelarse, te marca un hito gigante y que tengan la solidaridad de los conductores del noticiero, y el canal lo borró de Youtube, pero al final educativamente estos son hechos muy potentes y marcan hitos. E incluso la gente en la casa ya no cree cuando los noticieros no muestran una marcha, porque lo ven al pasar, entonces sienten que hubo algo que no cuadra entre lo que muestran en la TV y en su propia realidad.

¿Ponerse de acuerdo con los matices es una dificultad para la izquierda que es más heterogénea que la derecha?

Encuentro espectacular cuando los movimientos no se estancan y hay alternancia como lo que pasó con Camila y Boric, porque indica que existe una sana competencia, no como pasa con los políticos tradicionales que se apernan en sus cargos y siempre estamos hablando de los mismos.

¿Y la igualdad de dónde sale como demanda?

Yo entiendo que, por ejemplo, el tema de la gratuidad no estaba instalado en el Confech, que hubo divergencias fuertes y eso lo planteamos, de que hubo dirigentes que en su momento se la jugaron, desde los secundarios y las universidades más precarizadas como la de Playa Ancha o la UTEM, y lo plantearon y supieron llevar la problemática. La impusieron porque tuvo resonancia en las grandes mayorías y los matices son buenos, pero lo que pasa es que hay que saber construir con ellos un camino que esperen las grandes mayorías. Pero eso hoy no se da como una vinculación entre el mundo social, entre obreros, estudiantes y profesores, entre otros. Los universitarios tienen mucho que aprender del mundo popular, y con un proceso así, con mayor razón, los diferentes matices congeniarán y permearán en la población.

¿Cuáles son los triunfos del movimiento social?

Lo principal que nos movió, fue que nos sentimos vivos de nuevo a través de la movilización como ciudadanos de a pié, que para nosotros fue hermoso ver esto y quisimos hacer un registro con cariño a los cabros que convocaron esto, pero también para entender que lo del año pasado sí fue un triunfo. No se acabó la estructura del sistema contra el que se protestaba, pero se instaló la noción de que lo que había era necesario cambiarlo, y requieres mucho tiempo para hacerlo. El primer paso fue el más difícil, que era volver a movilizar a la gente. Recordemos que la sociedad chilena fue desmovilizada por los gobiernos de la Concertación en su afán de transición, porque para mantener los privilegios de la dictadura, la Concertación desmovilizó a la gente con la vía de la política institucionalizada y de los acuerdos. Este país era un país “niño”, porque había muchas cosas que no te dejaban hacer y otras que aprendiste de a poco, como las tarjetas de crédito por ejemplo, y la sociedad comenzó a creer que el consumo era la vía a la libertad. Diez años después tuviste, por tanto, a una sociedad empobrecida y además desmovilizada. El proceso de La Primavera de Chile no fue de un momento para otro, porque fueron 10 años de reconstrucción de ese espíritu, y si no se hubiera logrado, eso sí que hubiera sido un fracaso.

¿Qué se puede esperar la gente del documental y quién crees tú que debe ver el documental?

Llamaría a todos los que estuvieron ahí porque fueron parte del documental, dado que una parte es la explicación de la instauración del modelo y después el documental pone como eje la cronología de los hechos, y es bueno revivir esos hitos. Intentamos retratar esto que parte con las movilizaciones de abril y luego vienen las tomas, los flashmobs, las marchas, entonces es el recorrido del movimiento. Y obvio que también llamaría a que lo vieran todos los que no formaron parte de esto. Lo más potente del documental es que en el fondo nosotros, de forma patuda, nos colgamos de la historia de estos muchachos, con una historia con su nudo dramático propio, y es increíble como va in crescendo, porque paso a paso más gente se suma. Este documental también devela lo que pasa en la sociedad chilena. Hicimos seguimiento a las asambleas y también seguimos a los dirigentes universitarios y secundarios.

¿Hay algún otro formato que tengan en mente?

Lamentablemente el cine chileno hizo que con su política de películas “cortas” tuviéramos que pensar en el DVD como una opción para mostrar el trabajo completo. Aunque la idea es que por lo menos tengamos el documental un par de meses en salas de cine. Vamos a asistir a muchos festivales, donde incluso en Berlín tuvimos un predebut bastante exitoso.

¿Qué más cambió en la forma de trabajar en algo tan complejo como un documental como “La Primavera de Chile”?

Podemos generar nuevas plataformas y nuevos contenidos, pero lo que pasa es que hay que socializarlos, y en la medida que trabajemos en eso, es que vamos a contribuir a la comunicación y luego le puedes disputar a los grandes medios de comunicación, que no mostraban el carnaval de la movilización e incluso mostraron denuncias de carabineros encapuchados, porque Internet acorrala a los canales, ya que los flujos de información van rapidísimo.

¿Qué se puede esperar de este año de movilización?

Más conciencia social. Ese fue el gran triunfo y es difícil que eso se pierda de un año para otro.

Por Manuel Toledo-Campos

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  1. Julio says:

    Muy buena propuesta de HM, ojala tengan perseverancia y los lectores se interesen.

  2. israel says:

    igual fome que no lo suban a la web así todos tendríamos la posibilidad de verlo sobre todo en regiones

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