El Universo Baradit

Miércoles, 30 de Mayo de 2012 | 1:03 pm | Comentarios (4)

Música y ruidos. Historia y distorsión. Críticas y temas pendientes, fueron los tópicos que HumoNegro trató con el diseñador y escritor Jorge Baradit. Frontal y sin rodeos, acá está su visión del pasado, presente y futuro cercano.

De profesión diseñador, Jorge Baradit (1969) comenzó a escribir como un pasatiempo. En sus ratos libres creó personajes, mundos, vidas paralelas –pasadas y futuras- y sin más se vio de lleno en la literatura de ciencia ficción. Publicó su primera novela, Ygdrasil, en el año 2005, y ya convencido que ese sería su camino, lanzó en 2007 Trinidad, con la cual se adjudicó el Premio UPC a la Mejor Novela Corta de Ficción.

Con Synco, editada en 2008, dio un vuelco a la historia de Chile, tendencia que se confirmaría en Kalfukura, publicada en 2009. Y hace unos meses, junto a Martín Cáceres, puso en circulación Policía del Karma, una de las novelas más valiente de los últimos años.

Anécdota y show

El sábado 5 de noviembre, en la Feria Internacional del Libro de Santiago, Jorge Baradit y Marcelo Cáceres lanzaron la novela gráfica Policía del Karma, o PDK para los amigos. Muchos pensaron esa tarde que la forma en que llegó Baradit al lanzamiento, con una caja bajo el brazo para ofrecer su novela, era todo parte del show; una estrategia de marketing. Pero no fue así. Más bien, todo lo contrario.

El día anterior había llegado la novela a su casa y para el escritor la sorpresa fue grande. “Me llegó y yo fascinado comienzo a mirarla. Página 1, página 2, página 3 –puta que está linda-, página 94 –que linda-, página 95, página 107, página 104… ¡Conchetumadre, página 197! ¡La habían compaginado mal! Me quería pegar un tiro, me quería tirar por la ventana”.

Su llegada a la FILSA con la caja de ejemplares bajo el brazo, fue el resultado de compaginar de nuevo y terminar la tarea justo a tiempo para la cita. El final de la historia para todos es conocido: buena recepción, una venta considerable, lectores contentos. ¿No creen en los finales felices? Pues bien, comencemos la entrevista y preguntémosle al escritor.

Jorge, ¿cómo le fue a PDK en la FILSA?

Tuvimos 200 ejemplares para vender en toda la FILSA, a 20 lucas, igual harta plata. No hubo problema con la gente de las artes gráficas, porque ellos están acostumbrados a pagar harto, pero la gente de los libros –que es mí público- encuentra caro un libro de 12 lucas, ¡imagínate este que costaba 20! Al final del lanzamiento se vendieron 150. O sea, si me preguntas, le fue la raja. Lejos de lo que pensaba yo, de lo que pensaba la editorial, de lo que pensaba nadie.

Para los no entendidos en la materia, se habló mucho del marketing que hiciste con PDK. Que los videos, la página Web, que todo era una campaña…

Lo que hice con PDK es una tesis de lo que supongo –y que mucha gente piensa- van a ser los libros en el corto y mediano plazo. ¿A qué me refiero? La campaña no era una campaña, el producto completo es la campaña con la novela misma. La novela gráfica es un elemento de este universo amplio. La diferencia es que yo utilicé estos elementos extra narrativos para mover a la gente a adquirir el único de estos elementos por los cuales había que pagar. En el fondo, la novela gráfica es una pieza de un rompecabezas más grande. El documental que soltamos por la Web, los bandos que se encuentran en Youtube, el blog, el relato, no eran sólo piezas virales, sino que constituyen parte de la obra.

Baradit es claro al expresar que PDK “no es un sol entorno al que giran comerciales y publicidad, no. La novela es un átomo de una molécula con nodos y distintas piezas que, en su conjunto, arman la obra”.

¿O sea que PDK vendría siendo una obra integrada por una multiplicidad de plataformas? 

Lo que pasa es que, como no teníamos plata, tuvimos que recurrir a plataformas gratuitas disponibles como Youtube, Soundcloud y Blogger. Es una obra que está dispersa en la Web, pero eventualmente nosotros suponemos que la experiencia narrativa va a seguir esa tendencia.

Una tendencia que se verá potenciada con la tecnología y sus avances.

Pero claro. Mira, tú vas a tener un texto que ojalá tenga integradas todas estas plataformas. Por ejemplo, vas a leer una página que termina con la frase “…y el asesino lo miró a la cara y le dijo…”, y das vuelta la página y ves un video de un tipo en primer plano que te mira y te dice la frase. Y cuando termina esa frase, descubres que detrás de la imagen hay un kiosco de diarios y ves un titular, haces clic en ese titular, y te lleva a una página Web de un diario que no existe, pero que te da pistas y te llevan a otros textos. Esa experiencia narrativa, es lo que supongo –y tengo la certeza- va a pasar en el futuro.

Y ahí está lo que quisieron hacer con PDK.

Si tú lees, a pesar que cada pieza es autovalente –porque ves el documental y se entiende, ves los bandos y se entiende, ves la novela y se entiende-, en conjunto arman un universo más grande. En la novela hay datos y guiños a situaciones que se explican en el documental, incluso en cuentos que aparecen en otros libros, y en novelas anteriores a esta. Esto es lo que en biología se entiende como una estructura rizomática; es un rizoma esto, no una red interconectada, es un rizoma en que las cosas entran por distintos puntos y te llevan a otras, sin que una contenga a la otra, sino que se contienen todas entre sí. Es una experiencia en donde el caos tiene mucho que decir, eso es un poco lo que intentamos hacer con la novela y con la campaña.

¿Qué fue lo más complicado a la hora de crear esta estructura narrativa?

Fue que primero lanzamos los puntos de llegada y finalmente armamos el punto de partida, y ahí está el único momento en que esto se vuelve estrategia de marketing. Que es cuando entregas todas las piezas del rompecabezas, de manera que la gente que va entrando en este universo se le va volviendo cada vez más imprescindible, cada vez más urgente, poseer ese último objeto del esqueleto que le arme la trama completa, y que al final arme todo el rompecabezas.

Igual complejo, pero entendible…

Sí, pero después de todo te das cuenta que la novela te armó cosas que al final no sabías que sabías, y todo es horizontal y transversal. A eso me refiero con que es una molécula y no un sistema solar. Porque cada pieza se apoya en la otra. Entra y sale de la otra.

Antes de Policía del Karma, publicaste Ygdrasil, Trinidad, Synco y Kalfukura. Se ha dado a entender que con PDK se cierra un ciclo, que es el fin de una obra más madura, ¿lo crees así?

Si alguien leyera Synco después de haber leído Ygdrasil, habría pensado lo mismo. Si alguien que lee Kalfukura después de leer Synco e Ygdrasil –y me lo dijeron-, creería que es el cierre de una trilogía que habla del pasado, del presente y del futuro de Chile. Ahora con PDK se dice lo mismo, por una razón muy sencilla: las novelas se contienen unas a otras. Incluso en Ygdrasil hay más información que en Synco sobre ciertos temas. Incluso, yo diría que en PDK –que es casi una precuela de Ygdrasil y podríamos decir que es casi una secuela de Synco, en algunos casos- GAP son la PDK, podríamos decir que Synco termina creciendo y convirtiéndose en Ygdrasil y entremedio la PDK explicada por un proceso que viene desde la Conquista de América. En el fondo, a lo que voy, es que todos se apoyan con todos y todas contienen a todas.

Entonces PDK no es el fin de un proceso, pero el hecho que sea una novela gráfica, complementa todo mucho más, ¿no?

Claro. Entonces, no creo que PDK contenga un todo, sino que, lo que sí hace, es algo que no había ocurrido, es que le da forma a las imágenes, es algo que le faltaba a este universo, que es la creación de caras, es la visualización del universo que inventé.

Generando identidad

Ha sido tal el revuelo que se ha producido con PDK, que a Baradit algunos lo tratan de “kommandant” o “líder”; tanto, que por su cabeza se le pasó por un momento sentirse una versión latina de Tyler Durden, liderando una neuro-guerrilla-literaria en ciernes, completamente freakeada. Esto debido al reclutamiento que se lleva acabo en la página Web de Policía del Karma.

¿Qué es esta idea de reclutar gente y generar bandos en la página Web de PDK?

Hay dos maneras de verlo. Hay una que es la razón artística detrás –por llamarlo de algún modo- y hay otra que no es la razón de mercado, sino que una forma de construir comunidad. Es la construcción de una comunidad en torno a entender la narrativa como una enfermedad, como un proceso viral, infeccioso. La razón artística detrás es eso, la narrativa como enfermedad, como algo que se infecta, crece, se contagia, más allá de una cuestión marketera, más allá de una cuestión de construir el boca a boca, sino algo en lo que uno cree, en lo que te integras y también traerla a este lado del espejo.

¿Y cómo ha sido la llegada con la gente sobre este punto?

Una vez conversaba con un amigo que me decía: ‘Huevón, pero tu creaste un sitio’. Yo dije: ‘Sí, hueveando, creando un sitio policiadelkarma.cl, con el mismo estilo de la PDI’. ¿Y sabes qué? La PDK tiene un sitio Web. No Jorge Baradit, no la novela, la PDK. Pasa que siempre se quiso reclutar, unos más y otros menos, algunos bien en serio. Imagínate que ya hay personas en la calle con poleras de la PDK, hay gente que está esperando su misión, hay gente que recibió misiones y las ejecutó, y hay gente que está moviéndose de manera bien particular para ejecutar esas misiones. Si hasta he visto en murallas en calles de Santiago que hay logos de la PDK. ¡Toda una locura!

Hay todo un rollo con eso, porque se toman algunos temas como verdaderos y otros no.

Hay mucha gente que piensa que Synco es mentira y realmente existió; hay mucha gente que cree que de alguna manera con Ygdrasil estoy previendo ciertas conductas futuras de Internet; y hay otras personas que piensan que Kalfukura tiene hechos históricos que fueron efectivos y no lo son; en donde lo que estamos haciendo es tomar la historia de Chile y hacerla pedazos.

La no historia

Después de revisar las publicaciones de Baradit, tomar nota de algunos hechos y ver los temas que trata, no está muy alejado de la realidad decir que el autor está escribiendo una historia alternativa de Chile. Una revisión de la historia de nuestro país que sirve al mundo de Baradit y que no está lejos de lo cotidiano.

Háblanos de tu interés por la historia y la versión que has expuesto de ciertos hechos en todas tus publicaciones.

Lo que me interesa es la historia, esta mierda, esta porquería de historia que fue inventada por patrones de fundo, por dueños de la tierra, por milicos con apellidos ingleses y vascos, me interesa hacer pedazos esta historia inventada por gente que no es nosotros, por gente que no tiene el pelo negro como nosotros, gente que no es para nada nosotros.

¿Gente que no es nosotros?

Por supuesto, si es la historia del patrón de fundo es la historia de un grupo reducido de este país, gente que jugó a la guerra y que nos salvó de los españoles para adueñarse de nosotros, nada más que para cambiarnos como si fuéramos ganado, que luego repartió la tierra Mapuche, como si los Mapuche fueran animalitos, y vende y compra este país como si nosotros fuéramos bestias. Esa es la historia que me interesa destruir, una historia de patronazgo de 200 años y que no tiene ninguna validez más que el papel que tiene un libro usado que vendes en el Parque de los Reyes, ¿entiendes? A eso no le tengo ningún respeto.

Un tema potente que no deja de ser importante.

Es como esas máximas anarquistas de “si ellos no me respetan, ¿por qué tengo que respetar sus leyes?” En este caso, si ellos no respetan la historia porque la inventan a su gusto, ¿por qué tengo que respetarlos a ellos? Me interesa reinventar un país a partir del caos, a partir del delirio, porque es el delirio el que nos habla desde lo más hondo de nosotros mismos, y lo más hondo de nosotros mismos es lo que somos, y lo que salga de ahí es la identidad.

Acá aplica la frase “La historia la escriben los vencedores”, pero en tu literatura estaría la versión de los oprimidos, la de los vencidos.

Obvio, si hubieras visto el lanzamiento, no había nadie con camiseta Polo. Son las artes, y en particular este tipo de artes laterales que no están en los medios establecidos, las que dan identidad. Y esa gente se entusiasma porque les hace eco.

En cierta medida los valida.

Absolutamente, porque se reconocen. Es una novela en donde hay una policía represora que persigue incluso niños, no hay que pegarse muchos saltos para ver lo que está pasando hoy en día con cabros chicos detenidos y golpeados en las micros de los pacos. Entonces, esto sería una metáfora de lo que está pasando; si le quitas toda la volada y el delirio, son cosas que pasan en un país en donde el Estado está por encima de las personas, en donde la república está construida para defender los intereses de la propiedad y no para asegurar la igualdad, la libertad y la fraternidad, y debería ser al revés.

Puede que ahí esté toda la llegada que tuviste con el público en los libros anteriores y lo que está pasando ahora con PDK.

Claro, la gente se reconoce en un sistema opresivo como en el de Ygdrasil. Se reconoce en las dictaduras de izquierda y de derecha que hay en Synco. Entonces, hay algo que hace eco; hay una historia que contar. Chile es un país que está fabricado sobre la masacre y esa es una historia que no se ha contado. La masacre de los Selknam, en donde eliminaron un pueblo completo y no le importó a nadie, incluso con el permiso y asistencia del gobierno chileno. Los ingleses disparaban, mataban y le cortaban la cabeza a indígenas en Tierra del Fuego para que hubieran más terrenos para la crianza de ovejas. La masacre y la matanza de lo que se llamó la Pacificación de la Araucanía, la masacre y matanza de obreros del salitre, la masacre del Seguro Obrero, la masacre de campesinos durante la Reforma Agraria, la masacre de estudiantes y profesores durante la dictadura de Pinochet… Chile está construido sobre un cementerio. La historia linda de abrazos y la Batalla de Maipú, es la historia de los otros, no la nuestra.

De ruidos y bandas sonoras

La música siempre ha estado presente en la vida de Baradit. En un comienzo con su banda de punk rock en la juventud, y desde hace mucho tiempo colgado de grupos y sonidos que lo inspiren y lo lleven un paso más allá. Basta con decir que tiene grabado sonidos de radio de onda corta y los usa para inspirarse. Es por este gusto musical que con Ygdrasil ya estaba la idea de hacer algo más, pero con Synco se llegó a la creación de una obra monumental de cuatro CDs relacionados con el libro.

¿Cuál es tu relación con la música y la literatura, qué hay detrás de esos tópicos?

El tema ha sido permanente, yo igual tuve mi banda de punk rock y me interesa la música, porque llena un aspecto sensorial que está abandonado en la literatura. Hay música incidental para hacer cosas, la gente pone música para tirar, música para salir a trotar, debería haber música para leer y si la puedes hacer tú mismo, es otra forma de narrar, de contribuir a la experiencia de la narración. Siempre he tenido la necesidad de que la experiencia involucre todos los sentidos. Entonces, tengo un libro para que lo leas, lo sientas, lo escuches, y que no sólo cae en la mecánica de abrirlo y pasar las páginas.

Entonces, acá la pregunta cae de cajón, ¿qué música utilizaste para inspirarte a la hora de crear PDK?

Yo siempre combino. Synco fue la mezcla de Nine Inch Nails con Inti Illimani, ahora con PDK hubo harto de NIN, pero también de Sudden Infant, un grupo alemán de mucho ruido, mucho acople, que parece que te arrastraran el cerebro por el cemento. También Crystal Castles que son más prístinos, y bueno Slayer, huevón, porque necesitaba sangre esta cuestión.

De futuro, final y críticas.

Jorge Baradit no para. Con cinco libros a su haber bajo la temática de la ciencia ficción, está dispuesto a ir más allá. Pero no sin hacerle el quite a las críticas y siempre dando un toque a la historia.

¿Qué opinas de las críticas que dicen que estás abusando de tu universo?

Guardando toda la distancia del mundo y considerándome nada, encuentro que es como decir: “Ya poh, Mondrian, para de hacer cuadritos poh, huevón”. Entonces cuando digo que estoy más o menos en lo mismo, no me refiero a que estoy sacándole el jugo al mismo universo, no soy George Lucas sacando la novena edición de Star Wars. Soy yo, son mis productos, mis órganos vitales, son mis neuronas, es lo que yo soy, y soy yo tirado contra la página. No soy un mono haciendo malabares, esto es lo que hago y lo que soy.

En resumen, PDK vendría siendo como un componente más de este organismo literario que es tu universo.

Parece que sí, es un organismo. Siempre me da la impresión que en particular Ygdrasil es una matriz orgánica como un útero, que Synco es como un cerebro, Kalfukura es un corazón y PDK son tripas. Me da la impresión que es un gólem lo que se está formando. ¡Y cuando publique mi último libro será la cabeza y la cuestión tomará vida y saldrá caminando! 

Por Abner Barraza

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(4)
  1. Nicolás Yutronic says:

    La raja Baradit, cuando leí Synco me quedé pegado bastante tiempo con el libro.

  2. Sebastian Olate says:

    Saludos desde el “Empalme Rodríguez”…

  3. Feña Quiroz says:

    Notable y excelente entrevista. Felicitaciones!

  4. Paula J. says:

    qué culto este tipo, tiene una memoria impresionante con fechas, nombres, frases, hechos, etc. aprovecha bien su cerebro.

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