Denise de Aguaturbia: “El rock puede ocupar espacios preciosos”

Miércoles, 28 de Junio de 2017 | 1:10 am | No hay comentarios
Denise de Aguaturbia: “El rock puede ocupar espacios preciosos”

Hay pocos casos en el mundo donde una banda vuelve a lanzar material nuevo y fresco después de más de cuatro décadas, pero Aguaturbia tiene una historia tan rica en anécdotas como en lagunas temporales, de las que siempre han surgido sus principales cultores: Carlos Corales y Denise, con quien pudimos compartir para hablar de la historia de la banda y también de lo que será el show del 1 de julio en el Teatro Nescafé de las Artes, donde lanzarán su primer disco en 47 años, “Fé, Amor y Libertad”. Del por qué hacerlo en un teatro específico, del largo camino para sacar este disco, y mucho más, habla la icónica Denise de Aguaturbia.

¿Por qué pasó tanto tiempo antes de lanzar este nuevo disco? ¿Qué ocurre con la creatividad en tantos años?

Bueno, la creación nunca se termina. Sería mentira si dijera que no podíamos, porque los estudios de grabación son nuestros. Tenemos la posibilidad. Lo que sucedió es que hubo un momento en que volvimos a Chile (en 1973) para tocar en el Festival de Viña y se generó una gran euforia. En especial para Carlos, porque no había músicos con la experiencia y el conocimiento de la música de hoy, como Santana, el rock legal. Veníamos de Nueva York y conversamos en la cama, y me dijo que estaría bueno que aguantáramos un contrato de dos o tres años para tener algo más sólido.

Y ahí se toparon con Pinochet.

Empezamos en eso, pero ya estaba la dictadura, y por ahí no pudimos funcionar con Aguaturbia porque el rock es una cosa desafiante, el rock tiene palabra, y si te paras en el escenario tienes que ser sólido como persona y con opinión. Con esos gobernantes no se podía, y era bien dramático porque estábamos atados a un contrato, aunque no tan amargo porque igual éramos profesionales para enfrentar algo así.

¿Cómo?

Empezamos a trabajar haciendo música que no era de Aguaturbia, sino que balada americana. Hice un disco en los 80, entonces eso funcionaba, estábamos trabajando, hasta que el ’84 quedé fuera de la TV. Estaba vetada por la boca mía. Esa era la manera de irnos, pero teníamos a Aguaturbia en la mente, tenía metida en la cabeza la idea de libertad, de hacer lo mío, y pensando que lo que hago no moleste a otros.

Imagino que con ese veto vino el renacer de la banda.

Nos conectamos con Willy (Cavada, baterista de Aguaturbia) que estaba en Alemania y tocamos en el festival de Viña nuevamente. Lo pasamos regio. Ganó el “NO”, Willy llegó de Hamburgo, y todo bien. Hicimos un concierto donde invitamos a 150 personas. Llegaron 500. Había interés y comenzamos a tocar de nuevo como Aguaturbia.

Carlos buscó a un bajista porque el que teníamos estaba enfermo hace rato (Ricardo Briones), y ubicó a Miguel Pérez y tocamos en todos lados. Como Aguaturbia, un sonido de blues rock, pero que ahora también tiene más de hard rock y al borde de lo metalero, porque trabajamos con gente que tiene el oído de hoy y ha sido una mezcla preciosa porque nosotros tenemos el concepto de lo clásico, del rhythm and blues, del rock, en los tiempos en que estaba Black Sabbath, entonces Carlos componía, pero no era el momento de hacer disco.

Eso es más en los 90, pero ¿qué pasó después?

En 2000, unos coleccionistas ingleses eligieron a Aguaturbia como la mejor banda iberoamericana de música psicodélica. Son distinciones que dan, y es interesante pensando que la psicodelia duró no más que tres años. Se murieron casi todos. Nosotros éramos niños, ingenuos, talentosos y marginales, y éramos cagones ante todo, y el único más bandido era Willy. Pero bueno, después de los 2000 Carlos compuso y mucho más. Los ingleses compraron los derechos a nuestro productor en ese tiempo. Justo en esa época los periodistas de espectáculo empezaron a preguntarse qué era de nosotros, y uno más viejo, (Ítalo Passalacqua) dijo que Aguaturbia todavía existía, que yo todavía canto, y más. Y de eso pasaron 10 años donde tocamos lo que nos pedía la gente, porque nos pedían todo lo de los 70, los dos discos homónimos, aunque nunca los tocamos igual, porque qué fome eso de cantar exactamente lo mismo.

Desgraciadamente, hace unos años falleció Willy, y Carlos debió buscar otro baterista, y es difícil porque esta es una banda que debe tener aguante. Tocamos con gente maravillosa, pero a los 30 minutos de estar tocando como lo hacemos nosotros ellos pedían un descanso, o que no tocáramos ciertos temas, o se confundían. Nos dimos cuenta de que tocaban maravillosamente bien, pero cómodos y tranquilos. Ésta es una banda que, aunque hagamos blues, tiene que tener un punch y una cosa especial.

Pero también es algo que se ve en vivo en Aguaturbia, que el baterista tiene que ir quebrando compases y a contrarritmo del bajo. Hay toda una métrica que saca de la zona de confort a los intérpretes.

Exacto, muy bien. Fue dramático, un poco estresante porque teníamos contratos. Además, Carlos dirige la banda y si no tiene toda la perfección y magia que él requiere, no le gusta. Bueno, yo también, pero soy más descarada, puedo cantar hasta a capella.

Pero el disco no llegó ahí.

De ahí se fue atrasando el disco. La gracia es que los diez temas los hemos probado y el público los ha aceptado, como “En Mi Lugar” o “Corazón Bye Bye”. Empezó a darse un tema grande, pero los vinilos han agotado las pasiones y hemos tocado -y no podemos dejar de hacerlo- el “Waterfall”, por ejemplo. Tengo claro que después de este disco viene otro, otro y otro, porque lo tengo fríamente calculado. Claro, está que me aguante Alfonso Carbone, el productor del disco, o sino pido un préstamo a Carlos y le pago de alguna manera (risas). Lo mejor también era buscar gente con experticia en el mercado para que viera todo lo que hay de Aguaturbia en las redes para ordenarlos. Yo soy una bruta y no tenía idea.

¿Y de dónde viene la idea de lanzar este disco en ese teatro?

Lo que más queríamos era tocar en el Nescafé, porque originalmente ese era el teatro que un joven de 18 años (cuando se llamaba Teatro Marconi en ese tiempo) el día domingo hacía conciertos de rock, y él despertó a esos jóvenes que querían el rock y la onda de Woodstock, porque antes no había aquello en Chile. Estaba la Nueva Ola, gente así que había tenido una época bella, más formal, más respetuosa.

¿Quiénes colaboraron con ustedes en el disco?

La gente que trabajó en la grabación y en la mezcla es toda como ustedes, casi hijos. Ángelo Pierattini, por ejemplo, que fue alumno de Carlos, y es un muchacho que vemos toda la vida en la música, y él mezcló el disco con su hermano Daniel. Lo masterizó Chalo González. Gente capa.

¿Y por qué esa gente, crees tú?

Si estamos tocando con público tan nuevo, pensando que la gente de nuestra edad está preocupada de la Isapre, la AFP, el nieto, entonces el público que tenemos ahora es más joven y está acostumbrado a los megaeventos. Sabe cómo suena y cuándo una banda es potente. Cuando fuimos a Maquinaria tuvimos la chance de conocer a Slash (Guns ‘N Roses, Velvet Revolver) y claro, él quedó sorprendido de la facilidad que tenía Carlos para mostrar distintos estilos, como un Satriani, como un Van Halen. A los muchachos hoy no les puedes vender la pomada porque están acostumbrados.

Y vivimos tiempos donde es más fácil que nunca darse cuenta de cómo y cuánto se copia.

Sí, claro. No puedes mentirles a los de tu generación; saben meterse a buscar música y se dan cuenta.

¿Cómo fue grabar el disco?

Te voy a contar una infidencia. Un día muy temprano, a la hora que me levanto, tipo ocho de la mañana, le pregunto a Carlos si tiene algo que hacer en el estudio. Él me dice que no. Y le digo que grabaré el disco entero de nuevo, porque lo grabé de a pedacitos y no estaba conforme. Escuché muchas voces de gente que iba a la casa y opinaba, y yo la estúpida decidí olvidar todo eso, y dije que lo haría en un día. A las dos de la tarde ya había terminado en un round, sin esos aparatos que te afinan, nada, como tiene que ser: mágico, porque así se grababa antes, y quizás eso es lo que los expertos encuentran en estos discos. ¿Por qué la gente se vuelve loca aún con The Who o con The Rolling Stones? Porque tienen muchísimas fallas, pero a la vez tienen esa cosa mágica de las canciones que fluyen y no son ejercicios. Lo que vemos mucho en el rock con los Satriani u otros virtuosos son ejercicios, como dice Carlos Corales.

¿Y te sentiste conforme?

Creo que me encanta este disco. Estoy muy contenta. Toda la gente que trabajó y puso su amor. El cabro de las carátulas, la gente que trabajó… Pero, además, la banda en vivo es una tormenta y el disco está lindo, aunque en el disco no estás con el ñeque. Ahora vamos a hacer el DVD en el Teatro Nescafé.

¿De una?

De una, con todo. Como Metallica, por ejemplo, que estuvieron en Lollapalooza Chile.

Como ustedes también.

Para nosotros fue muy emocionante, increíble, porque cerramos el Lotus Stage esa vez, en un horario donde en general pensábamos que habría gente en otros lados, y estaba lleno. Fue tal la recepción, que tuvimos que pasarnos del horario que nos dieron y hacer bis, y los cabros locos, maravilloso, y uno se retroalimenta y hace cosas, se tira al suelo, y más. En ese momento pensamos “se puede”, y seguimos adelante. Ese momento fue un respaldo enorme.

Y así parte de nuevo la maquinaria de los discos.

Sí, además que estamos ahora en Música & Entretenimiento, el sello de Alfonso Carbone, que es un tipo que sabe mucho, que es muy inteligente y tiene la experticia. Un punto importante es que sacaremos este disco en vinilo porque la demanda es alta, aunque poca gente tenga un tocadiscos. Es que -como decía un experto- el vinilo demanda un acto de pararse, poner el disco, sentarte y bailar, es decir, había un tratamiento, en cambio el CD o el iPod te da más y más, sin pausas.

Lo último: ¿Qué habrá en el show del 1 de julio?

El teatro lo elegimos porque marcó el inicio del rock en Chile, generó nuevas bandas y es donde nos iniciamos. Además, podemos demostrar que el rock puede estar en un escenario precioso, con butacas, y no necesariamente debe estar en la tierra y la mugre. Queremos demostrar la energía y todo lo mejor que podemos dar. Vamos a llevar bronces y cuerdas, además de la psicodelia. Será un show de excelencia, que se está preparando con imágenes. Me gusta que lo hayamos hecho ahora, que viene tanto grupo de afuera y que la gente pueda comparar. Vamos con todo y que Dios nos bendiga.

Muchas gracias, Denise por el tiempo y las anécdotas.

Gracias a ustedes por el interés y ojalá verlos este 1 de julio.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Pedro Mora

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