Björn Strid de Soilwork: “A pesar de todos los cambios, aún somos una banda coherente”

Martes, 9 de Agosto de 2016 | 11:14 am | No hay comentarios
Björn Strid de Soilwork: “A pesar de todos los cambios, aún somos una banda coherente”

Si hay una corriente musical que redefinió el metal más extremo a fines de los años 90 y a comienzos de este nuevo siglo, influenciando a una gran cantidad de bandas que comenzaban recién su propia historia, sin duda fue el death metal melódico proveniente de Suecia. Grupos que son sucesores naturales de lo que hizo la primera oleada del estilo (donde encontramos a exponentes ilustres como Dismember, Unleashed, Entombed, Grave o At The Gates), pero que ostentan como característica principal su sentido de la armonía mayor y más preponderante. Actos como Arch Enemy, In Flames, Dark Tranquillity, Amon Amarth o Soilwork vieron cómo sus carreras despegaron por el creciente interés y difusión de su material en  Estados Unidos, principalmente, donde aumentó la demanda por verlos, lo que propició que innumerables giras se realizaran con ellos como principal atracción y como cabezas de cartel.

Dentro de ese contexto, Soilwork siempre se destacó por sobre sus pares debido al trabajo constante y arduo, al virtuosismo y a la incesante búsqueda de un sonido propio que los definiera, situación que les trajo, aparte del reconocimiento y el éxito comercial, más de alguna polémica con parte de sus seguidores más acérrimos, quienes no aprobaban la evolución del conjunto.

Este próximo 16 de septiembre es el estreno de los suecos en nuestro país y es por eso que nos contactamos con  su líder y único miembro original, Björn “Speed” Strid, para que nos contara sus impresiones respecto a la historia de Soilwork, a su último disco, “The Ride Majestic” (2015), y  para que nos hablara del debut en esta parte del continente.

“The Ride Majestic” evoca en algunos momentos lo que ustedes hacían en sus primeros años, pero además su música suena revitalizada y se posiciona como una nueva forma de concebir el metal extremo, gracias a la mezcla de agresividad y al sentido de la melodía que posee Soilwork. Aparte de la furia y la angustia juvenil del comienzo de su carrera, ¿cuál dirías es la mayor diferencia entre todos los procesos creativos, incluyendo al de este último disco?

Creo que la diferencia principal es que entendimos que toma tiempo ser un buen compositor. Quiero decir, los primeros días tienen ese toque especial, esa furia primordial que hace que toques un riff tras otro y que suene increíble y encantador para ti. Lo que ocurrió en el caso de Soilwork tiene que ver con todos los cambios de integrantes que sufrimos, lo que significó que la entrada de tanta gente al grupo nos trajera cosas y elementos nuevos que aportaron a la composición. Es difícil comparar, pero sí creo que somos unas de las pocas bandas del género que manejó su evolución de manera interesante. Entonces, a pesar de todos esos cambios, aún somos una banda coherente y creo que lo que hemos hecho ahora último trajo de vuelta algunas melodías melancólicas escandinavas que hacíamos al comienzo, ese sonido típico del death metal melódico sueco, pero además nos esforzamos para refrescarlo y hacerlo innovador. En eso se basa Soilwork, es nuestra receta, la pasión por la música nos mueve y no creamos discos sólo para tener una razón o una herramienta para salir de gira y sobrevivir; todo parte desde la música y creo que esa convicción se siente en “The Living Infinite” (2013) y en “The Ride Majestic”. Me enorgullece que nos hayamos mantenido relevantes y que todavía seamos capaces de desafiarnos musicalmente entre nosotros.

Incluso en “Steelbath Suicide” (1998) y en “The Chainheart Machine” (2000) era posible apreciar un enfoque más melódico en el sonido de Soilwork, pero en términos vocales esto no se desarrolló completamente hasta “A Predator’s Portrait” (2001) y, de forma más notable aún, en “Natural Born Chaos” (2002). ¿Cómo describirías el momento exacto en que decidiste incorporar una voz limpia a la propuesta del grupo y por qué?

Todo partió con una canción extra que publicamos en la edición japonesa de “The Chainheart Machine”. Peter (Wichers, ex miembro) comenzó a convencerme de a poco que debía cantar de esa forma. “Eres bueno en eso, cantas bien”, solía decirme, y yo por mi parte sentía curiosidad por implementar algo nuevo y además quería progresar como cantante, al igual que el resto de mis compañeros que querían mejorar en lo suyo. Sentí la necesidad de innovar y lo hice por primera vez para Japón en la canción “Shadowchild”, que luego fue incluida en “A Predator’s Portrait”. Ese fue el comienzo de todo y me sentí motivado, a pesar de que algunas personas piensan que esa decisión responde a motivos comerciales: incluir voces limpias para ser más pegadizos y así obtener difusión en los medios, pero la verdad es que esa jamás fue la razón, porque mi intención sólo era mejorar como cantante y expandir mi registro para encontrar más canales para expresarme.

¿Cómo se involucró Devin Townsend en la producción de “Natural Born Chaos” y qué puedes contarnos de esa experiencia?

Tiene mucho que ver con lo que hablábamos recién. Yo estaba enfocado en desarrollar mi voz limpia y lo hice en “A Predator’s Portrait” y luego mucho más en “Natural Born Chaos”. Realmente me gusta mucho como canta Devin y siempre me ha impresionado su registro. De hecho, cuando comenzamos con el grupo, uno de los discos que más nos influenció fue “City” (1997) de Strapping Young Lad, sin duda una gran inspiración para nosotros y para mí, porque él fusiona las partes pesadas con las melódicas al cantar de una manera única y eso me entusiasmó para crear mi propio estilo. Así nos decidimos un día a contactarlo y a proponerle que co produjera el disco con Fedrik Nordström, y afortunadamente dijo que sí y resultó una experiencia fantástica; aprendí mucho y progresé aún más. Es por eso también que decidimos trabajar con él de nuevo en “Sworn To A Great Divide”, pero esta vez sólo se encargó de la producción vocal, entonces yo viajé a Vancouver para grabar todas las voces del álbum allá y ese fue otro proceso en el que aprendí bastante, momento desde el que siento he mejorado aún más.

Recuerdo que, por ese entonces, Devin te calificó como una “súper voz humana”.

También lo recuerdo y fue maravilloso, porque lo considero un cantante excepcional. Adquirí mucha confianza luego de grabar las voces con él, porque cantar así requiere de mucho tiempo, de mucha  práctica y yo estaba recién empezando. Hasta ese punto había cantado siempre con una voz violenta y me resultaba complicado agregar el canto limpio y, como todo principiante, carecía de confianza en mí mismo. Esa época en que trabajé con Devin de verdad me cambió, porque fue el momento en que empecé a creer en mi voz.

Hace quince años, la escena del death metal sueco –comúnmente etiquetada como el “sonido Gotemburgo”–, fue uno de los estilos más venerados e imitados en el metal. Puesto en perspectiva, ¿cómo ves la escena actual del metal sueco y cuál dirías es el lugar que ocupa Soilwork dentro de ella?

Creo que la escena es mucho más interesante y diversa hoy en día, porque a mediados y fines de los años noventa las bandas sonaban muy parecido y era difícil identificar a una por sobre otra. Respecto a nosotros, bueno, somos de Helsingborg, que está a unas  horas de Gotemburgo, por lo tanto estamos influenciado por esa escena y somos parte de un mismo género que ahora tiene a muchas bandas que finalmente encontraron su propio sonido, su sello personal, como es el caso de At The Gates, In Flames, Dark Tranqullity o nosotros, pero que además tiene a un montón de grupos jóvenes que siguen apareciendo, entonces eso hace que la escena sea muy heterogénea.

La carrera de Soilwork está llena de cúspides y de éxito, y su reputación ha aumentado en los últimos años. Como único miembro original, ¿cuál dirías es el momento más duro en estos 21 años de existencia?

De muchas formas diferentes, sin duda, fue cuando Peter dejó Soillwork por primera vez en 2005. Fue algo muy duro porque formamos la banda juntos y, pecando de inocente tal vez, creí que eso duraría siempre. Uno construye una relación sólida y el momento en que una de las partes decide que ya no puede continuar siempre es difícil y toma tiempo superarlo. Luego la situación gatilló que yo tomara la guitarra y de a poco empezara a componer canciones, hasta que llegó el punto donde compuse la mayor parte del material para los últimos dos discos, y resultó todo un desafío positivo para mí, a pesar de que mi querido amigo con el que fundé el grupo ya no era parte de Soilwork. Como es evidente, fueron muchos los aspectos afectados por la partida de Peter, así que de seguro ese fue el peor momento.

“The Ride Majestic” ha sido bien recibido en general, tanto por los seguidores como por los medios. Sin embargo, algunos de sus trabajos anteriores, como “Figure Number Five” o “Stabbing The Drama”, fueron toda una controversia por el cambio radical y el alejamiento de lo que habían hecho hasta ese punto. ¿Qué opinas del resultado de esos dos discos y cómo manejaron esas críticas negativas en su momento?

Fue algo que necesitábamos hacer como grupo, era lo que queríamos hacer en ese momento debido a que, como dije antes, toma tiempo encontrar tu propio sonido, tu identidad y convertirte en un mejor compositor. Es algo que nunca se detiene. Ralamente nos gustó lo que hicimos en esos dos discos; es más, creemos que “Stabbing The Drama” quedó mejor incluso que “Figure Number Five”, y por eso es nuestro trabajo más exitoso a la fecha.

De hecho, abrió las puertas del mercado estadounidense para ustedes.

Así es, entonces llegó un momento en que los grupos suecos se retroalimentaron de sus pares estadounidenses, debido a que compartimos mucho con ellos girando, con grupos de metalcore o de cualquier otro estilo. Es difícil no influenciarte por algo que te gusta, es humano y hablamos de buenas bandas que lo siguen siendo, por que Estados Unidos siempre ha sacado buen metal. Creo que la mejor manera de clasificarlo sería algo así como un intercambio o un trueque, incluso creo que en un momento las bandas estadounidenses tenían más del “sonido sueco” que las mismas bandas suecas (risas). Fue algo muy interesante. No creo que haya sido una crisis de identidad, sino que fue un intercambio que nos influenció como cualquier otra cosa que nos guste, sin portar lo que sea.

¿Cuál es tu opinión más técnica, por decirlo de alguna manera, respecto al resultado de “The Ride Majestic”?

Creo que la producción fue genial e hizo un gran trabajo. Siempre habrá algún pequeño detalle por aquí o por allá, pero estamos satisfechos con el resultado en general; captura perfecto la atmósfera oscura con la que lo grabamos.

Como lo que evocan esos pasajes un tanto cercanos al black metal de algunos temas…

¡Claro! Fue concebido como un disco muy personal también. Cada elemento que incorporamos, como esos toques de black metal, por ejemplo, lo hicimos a nuestra manera y de forma muy singular. No fue algo así como “Oye, me gusta el sonido del black hoy en día, hagamos algo de eso”. No, nunca ha sido así. Lo nuestro siempre ha tenido matices y toques de ese estilo, pero filtrados por nuestra esencia y de una u otra forma siempre ha estado en nosotros. No es nuestro método copiar y pegar de otros estilos, sino que es lo que resulta de ser una banda de seis integrantes con distintos gustos musicales que no planean cada cosa que van a componer; sólo lo hacen y es algo espontáneo. Sé que puede sonar un poco pretencioso, pero es la verdad. Esos atisbos de black metal que mencionaste de “The Ride Majestic” provienen de arreglos más oscuros que incorporamos esta vez, que además incluyen bastante experimentación con melodías melancólicas, todo hecho con un filtro muy personal de Soilwork. Eso hace que sea mezquino clasificar esos pasajes sólo como black metal, en mi opinión.

¿Tienes planes de publicar más material nuevo con Terror 2000, Disarmonia Mundi o con The Night Flight Orchestra?

La verdad es que no sé qué pasará a estas alturas con Terror 2000 porque ya han pasado más de diez años, aunque sería entretenido hacer un disco más. Lo cierto es que mis esfuerzos están enfocados en The Night Flight Orchestra, a pesar de ser algo muy diferente a lo que hago habitualmente con Soilwork; soy un fanático del rock clásico, me divierte mucho tocarlo y se siente bien ser parte de un grupo así, donde además puedo desarrollar aún más mi voz limpia.

¿Qué significa para Soilwork visitar Sudamérica por primera vez, y qué conoces de la escena metalera de este lado del planeta?

Me cuesta creer que nos haya tomado veinte años llegar a Sudamérica; es algo que siempre quise y que por distintas razones no resultó antes. Sin embargo, creo que hay un lado bueno dentro de toda esta espera, porque ahora tenemos diez discos de donde elegir material, así que les entregamos el mejor setlist que Soilwork pueda tener (risas). Sé que será una experiencia increíble y fantástica por lo que otros músicos me han contado. Confieso que sé más del cariño y de la energía de lo seguidores y del público que de la escena en sí, por lo tanto espero conocer más ahora cuando esté allá y espero que me presenten algunas bandas locales también.

Se nos acaba el tiempo, Björn. Has sido muy amable con HumoNegro. Gracias por concedernos la entrevista.

Gracias a ustedes por considerarnos y gracias al público por ser paciente con nosotros. Nos tomó veinte años visitarlos, pero llegaremos muy emocionados y motivados para retribuir la espera entregándoles el mejor espectáculo que puedan imaginar de Soilwork. Será memorable, se los aseguró, y llevaremos un gran repertorio pensado en ustedes que no nos han visto antes. ¡No vemos en septiembre!

Por Hans Oyarzún

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