New Order: Autocuratorías (para ahuyentar la nostalgia)

Lunes, 21 de Noviembre de 2016 | 12:34 pm | Comentarios (1)
New Order: Autocuratorías (para ahuyentar la nostalgia)

“El futuro está bajo fuego. El pasado está ganando terreno”. Esa es la línea que inicia la nueva canción de Japandroids, “Near To The Heart Of Wild Fire”, pero también es una forma de graficar bien la relación entre las expectativas y la realidad. Cuando algo funciona, mirar hacia adelante es difícil y la nostalgia apremia. Le pasa a una banda relativamente nueva como los canadienses, y ese “fuego” contra el futuro sin duda que estuvo a la vista para New Order, una de las agrupaciones que más se asocia a una época específica, los 80, y que pese a ello tiene una carrera con discos seminales en cuatro décadas diferentes.

new-order-01Music Complete” (2015) no sólo fue un retorno, sino que una reafirmación de la identidad de una banda normalmente asociada a un tiempo específico, en vez de a un sonido propio. New Order logró la trascendencia propia por generarse un espacio y una manera de disponer sus composiciones que escapara de lo que hacía el resto, sin perder de vista las tendencias dominantes. Mal que mal, es una banda de pop y el pie en el presente no debe estar ausente. El disco editado el año pasado no sólo era un retorno, sino que una muestra de la influencia que New Order tiene en la música actual, con colaboraciones muy bien pensadas, como la de Brandon Flowers en “Superheated” o de Ellie Jackson (La Roux) en tres tracks. Sin que esté esa intención, lo que se ve en New Order es un sentido de retrospectiva de su obra, la que logra mirar hacia adelante por la consciencia que hay sobre las canciones y sobre los elementos elegidos. Como una exposición en un museo, la curatoría logra dotar a ítems clásicos de nuevas lecturas y de una frescura relevante, no sólo ponderando lo histórico, sino que dejando en claro que lo antiguo con lo actual derivará en un futuro esplendoroso, incluso manifestando quienes podrían tomar el relevo.

El capítulo de esta década es uno con más claridades. Peter Hook está profitando de las marcas New Order y Joy Division con éxito, y las animosidades no están tan latentes; Gillian Gilbert volvió a la banda tras años de ausencia, los que dedicó a la crianza de sus hijos con Stephen Morris; Mute Records editó el disco en vez de una transnacional dominante, devolviéndole ese ápice de libertad necesaria a la banda para jugársela con un material que no le debía nada a nadie.

new-order-02En vivo la banda se impulsa con estas canciones, con esta novedad llena de aires conocidos, para luego mezclar su repertorio clásico y cerrar sin negar la nostalgia o, más que eso, el dolor de la pérdida. Sí, es una forma de aprovecharse de la historia y contrarrestar los vientos del futuro que se oyen, pero jamás negarán su ligazón con Joy Division, y esa mirada es necesaria para la perspectiva: en la oscuridad hay ausencia de luz, pero aun en ese escenario es posible que un halo mínimo cambie todo.

Mientras muchas muestras se encargan de dejar al pasado en el inicio, con el fin de que sea olvidado con el correr del deambular, New Order todavía se enorgullece de su punto de partida, que justamente fue un final, un big bang en la música británica y en el pop alternativo en general. A lo que estamos invitados es a ver la expansión del universo en 3D, a ver si Stephen Hawking está en lo cierto en una exhibición que, curada por Morris, Gilbert y Bernard Sumner, permite notar que la nostalgia se ahuyenta cuando el ojo y el oído son dirigidos con maestría, armando un caminar siempre hacia adelante, incluso cuando pareciera que se está mirando atrás.

Por Manuel Toledo-Campos

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  1. Usuario says:

    Ver a Kraftwerk, New Order y Peter Hook en menos de una semana es una wea impensada. Dios de verdad que existe.

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