Mumford & Sons: La mutación de un estilo

Jueves, 10 de Marzo de 2016 | 2:23 am | No hay comentarios
Mumford & Sons: La mutación de un estilo

Cuando hablamos de los británicos de Mumford & Sons no existen medios tonos: o se les ama o se les odia, así de simple, y básicamente este es el riesgo que se corre cuando se opta por aventurarse en un estilo tan sensible y arraigado como lo es el folk rock, género que se caracteriza por la profundidad de su narrativa y por representar la esencia cultural de su tierra madre, teniendo en la figura de Bob Dylan a su principal exponente. Lo que no aguanta ningún tipo de análisis es que la propuesta de los liderados por Marcus Mumford ha obtenido muy buenos dividendos en menos de una década de vida, con una apuesta que desde un principio ha destacado por su frescura, vitalidad y una energía que fluye naturalmente en cada una de sus composiciones, principalmente en sus apariciones en vivo. Lo cierto es que la banda no inventó el estilo, pero si lo renovó; en una escena que estaba siendo peligrosamente dominada por el indie rock e indie pop, fueron capaces de marcar una diferencia y potenciar una carrera que hasta el momento parece no conocer de limitaciones.

MUMFORD & SONS 02Si tuviésemos que enseñar las claves para triunfar rápidamente en el siempre competitivo mundo de la música, sin duda la agrupación nativa de Londres sería material de estudio obligado, ya que en muy poco tiempo ha sido capaz de posicionarse como uno de los números más requeridos para liderar los principales festivales de todo el mundo. Su exitosa carrera comenzó con presentaciones esporádicas en algunos bares de Londres, junto a la edición de los EP “Lend Me Your Eyes” (2008), “Love Your Ground” (2008) y “The Cave And The Open Sea” (2009), trabajos que los hicieron conocidos en el medio y los llevaron a sus primeras giras por Reino Unido y Estados Unidos. Su debut oficial llegó de la mano de su primer larga duración, “Sigh No More” (2009), el cual fue grabado en los legendarios estudios Eastcote bajo la supervisión del productor Markus Dravs, reconocido por haber colaborado con artistas de la talla de Björk y Arcade Fire, y el resultado fue sublime, con una placa que vendió más de un millón de copias en su tierra natal y más de dos millones en Estados Unidos, y que los catapultó a los primeros lugares de los rankings. Para su segundo disco, “Babel” (2012), repitieron la exitosa fórmula y el resultado fue el mismo, siendo el álbum de 2012 que vendió más copias en su semana de estreno (600 mil), superando a Justin Bieber (“Believe”), Madonna (“MDNA”) y Pink (“The Truth About Love”).

A pesar de su meteórico ascenso, los muchachos de Mumford & Sons mantienen los pies en la tierra, saben perfectamente donde están parados y eso les permite tomarse ciertas licencias; entienden que su propuesta en algunos casos puede parecer demasiada calculada, cayendo incluso en el abuso de las herramientas típicas del folk, en una suerte de caricatura del género que representan y, por lo mismo, también son capaces de reírse de ellos mismos –y, por ende, de sus detractores–, lo que quedó en evidencia en el entretenido video del sencillo “Hopeless Wanderer”, perteneciente a “Babel”. En este, los cuatro músicos son representados por los comediantes y actores Jason Sudeikis, Will Forte, Jason Bateman y Ed Helms, claramente buscando ridiculizar cada uno de los clichés que fundamentan la esencia de la banda, tales como su estética, la anticuada instrumentación y, sobre todo, la excentricidad de sus integrantes. Cuando se gana fama tan rápidamente se puede caer en el vicio de estrujar la fórmula hasta el punto de dejarla inservible, pero también en este ítem los londinenses han sido inteligentes, tomándose las cosas con mesura, incluso anunciando un largo receso tras finalizar la gira de promoción de su segundo larga duración, justamente en el punto más alto de su carrera.

MUMFORD & SONS 01Mumford & Sons a lo largo de los años ha demostrado ser una banda que no se rige por la opinión de sus fanáticos y mucho menos por la de los medios especializados, sino más bien por su propia necesidad creativa e innovadora, aunque esto implique apartarse de su estilo y su impronta característica. Eso quedó de manifiesto en su último álbum de estudio, “Wilder Mind” (2015), en donde abandonaron la comodidad de la fórmula que tan buenos resultados les había dado en años previos para incursionar en los sonidos más eléctricos, relegando incluso a un segundo plano a su querido banjo y las guitarras acústicas. Probablemente, este cambio de rumbo grafica a la perfección la madurez artística que ha alcanzado el conjunto, ya que habría resultado demasiado fácil mantenerse en la misma línea sonora, seguir vendiendo millones de discos y esperar pacientemente que su música se volviera profundamente predecible e infumable. Es por esto que prefirieron asumir el desafío de reinventarse y demostrar que en esta nueva faceta pueden ser igual de buenos, o incluso mejores que en su versión original.

Si bien es cierto que la actualidad de Marcus Mumford y compañía se traduce en la mutación de su estilo, acercándose mucho más al rock duro y dejando un tanto de lado la sensibilidad del folk, la esencia de la banda se mantiene intacta, con melodías rebosantes de energía que tienen su clímax en sus shows en vivo y en la exquisita conexión que establecen con sus fanáticos. Puede o no gustar la propuesta sonora del cuarteto, pero su calidad no está en discusión, y en una escena donde la mayoría de las agrupaciones apuntan a lo mismo, con muy pocos atisbos de ambición artística, que exista una banda como Mumford & Sons es prácticamente un privilegio.

Por Gustavo Inzunza

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