Kiss: Otra noche de locura

Martes, 24 de Marzo de 2015 | 12:34 pm | No hay comentarios
Kiss: Otra noche de locura

These are crazy, crazy, crazy, crazy nights”, dice el coro de “Crazy, Crazy Nights”, uno de los grandes himnos de los legendarios Kiss, y cualquiera que haya tenido la oportunidad de ver en vivo a los nativos de Nueva York, puede dar fe que efectivamente son capaces de convertir cualquier noche en una verdadera locura. ¿Cuál es el secreto? ¿Qué hace que el carismatico cuarteto tenga millones de incondicionales fanáticos alrededor del mundo, inclusive llegando a formar un ejército que día a día recluta a miles de nuevos miembros? Algunos podrán decir que la génesis de esta devoción se fundamenta en una exitosa y fructifera trayectoria de más de cuatro décadas y 20 álbumes de estudio, otros podrán argumentar que todo empieza de su propuesta estética, convirtiendo a The Starchild, The Demon, The Spaceman y The Cat, en verdaderos iconos de la cultura rock, o quizás una postura más superficial podría apuntar a la estrategia de marketing que ha explotado la banda, KISS JUGUETEScomercializando los productos más diversos que se podrían concebir (camisetas, figuras de acción, llaveros, condones, artículos de aseo, entre tantos otros.), o simplemente su elaborada puesta en escena, que incluye luces, pirotecnia y efectos especiales. Pero lo verdaderamente cierto es que la respuesta es TODO, porque Kiss no es un elemento en particular, sino más bien una experiencia completa e integral, que funde todos estos importantes atributos en una fórmula que durante años ha resultado infalible.

Kiss es una banda que, a pesar del inclemente paso del tiempo y la veteranía de sus músicos, se niega a morir. Tras el lanzamiento de “Psycho Circus” (1998), primer álbum con su formación original en casi 20 años, la tensión dentro de la agrupación comenzó a crecer y muchos pensaron que este disco sería el punto final de la exitosa historia del cuarteto, supuesto que trajo consigo más de una década de silencio discográfico, el que para regocijo de sus incondicionales fanáticos fue roto con el significativo “Sonic Boom” (2009), en el que además hace su debut el guitarrista Tommy Thayer. Sabemos que de la inagotable capacidad creativa de Paul Stanley y Gene Simmons siempre se puede esperar un poco más, y generalmente no decepcionan, siendo así como en 2012 vuelven a remecer la escena rock con la edición de “Monster”, su vigésimo álbum de estudio que demuestra que Kiss se encuentra más vivo y vigente que nunca.

Las dos cabezas del monstruo

La tempestuosa carrera de Kiss ostenta una infinidad de anécdotas, desencuentros y momentos álgidos, que muchas veces han amenazado con derribar a este verdadero monstruo del hard rock. Sin KISS 01embargo, a pesar de estas constantes embestidas que en más de alguna ocasión los han hecho tambalear, la mística que los rodea ha sido mucho más fuerte y ha permitido mantener unida esta máquina de hacer clásicos. En gran parte la perdurabilidad y éxito de la franquicia se debe a la capacidad de sus dos líderes, Paul Stanley y Gene Simmons, de mantenerse unidos y salir incólumes de una desgastante trayectoria que a muchos otros habría terminado por hacerlos abandonar.

Quizás el secreto del éxito de esta fórmula se encuentra en la discordancia de las personalidades de Stanley y Simmons, el primero con una postura mediáticamente mucho menos protagónica y de bajo perfil, mientras que el bajista ha destacado por exponer su vida personal abiertamente, siendo de dominio público sus anécdotas sexuales que hablan de haberse acostado con más de 4.600 mujeres durante su vida. Por lo mismo, para nadie resultó extraño que en 2006, a través del canal A&E, viera la luz el reality “Gene Simmons Family Jewels”, que muestra la vida del músico junto a su familia.

Kiss invade el mundo de los comic

No es un secreto que Kiss, desde sus inicios, maneja mejor que nadie el tema del merchandising, y así queda plasmado en esta frase del escritor norteamericano Chuck Klosterman: “La mayoría de las bandas quieren ser The Beatles, pero Kiss quería ser Coca-Cola”. Por lo mismo, no fue para nada sorpresivo que Gene Simmons y compañía también quisiesen verse inmortalizados en las páginas de un comic, sueño que se concretó en 1977, cuando pusieron sus imágenes a disposición de Marvel, siendo su primera y breve aparición en los números 12 y 13 de “Howard The Duck”. Pero los oriundos de Brooklyn no querían ser actores secundarios, sino que buscaron mayor protagonismo, siendo así como ve la luz “Marvel Comics Super Special #1”.

KISS COMICTal como sucede con casi todo lo que Kiss pone a la venta, este comic se convirtió en un rotundo éxito, vendiéndose miles de copias los primeros días de exhibición y transformándose en una verdadera pieza de colección para los fanáticos más acérrimos. Dentro de la estrategia promocional que utilizó la casa editorial para promocionar el libro, destaca la información que los propios miembros de la banda habrían donado sangre para imprimir el comic, a través de una extracción voluntaria que posteriormente fue mezclada con un bidón de tinta roja. Lamentablemente, nunca se tendrá claridad de si este hecho sucedió realmente o si sólo se debió a un elaborado ejercicio comercial, pero lo cierto es que en la portada del comic se lee resaltado el texto: “Printed in real Kiss blood”. Un año después del lanzamiento del comic, Kiss volvió a aparecer en el número 5 de la misma saga, pero sin el avasallador éxito de su predecesor.

This is my music, it makes me proud, these are my people and this is my crowd”, pregona Paul Stanley en “Crazy, Crazy Nights”, y en esta aparentemente simple oración se esconde en parte la esencia de Kiss, una banda que durante años ha creado música bajo una impronta sin parangones, y que contra todos los pronósticos críticos que los tratan de comerciales, los hacen sentirse orgullosos de su arte. Nosotros somos su público y da lo mismo que ya los hayamos visto en vivo, o que este sea nuestro primer encuentro con estos verdaderos monstruos del rock, el próximo 14 de abril estaremos en el Movistar Arena celebrando sus 40 años de vida.

Por Gustavo Inzunza

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