Gepe: Electro Pop Andino

Martes, 23 de Octubre de 2012 | 3:06 pm | Comentarios (3)
Gepe: Electro Pop Andino

De Gepe ya se conoce lo suficiente como para evitar repetir las introducciones de siempre. Su amistad con  Javiera Mena, sus años en Taller Dejao, su inicio como músico under de esa corriente neo folk que ha abrazado por años el circuito chileno, o su veta más pop desde “Audiovision” (2010).

Lo de Gepe, más que modas, colores, y fotografías dignas de American Apparel, es la evolución de su propio género, de su propio sonido, uno que ha mezclado gracias a dos vertientes lo suficientemente extremas, para dar como resultado un pop que se puede identificar como chileno, una iconografía de sonidos altiplánicos trazados con elementos foráneos.

En sus inicio de “5×5” (2004) y luego “Gepinto” (2005), cuando llamó la atención de la televisión por un extraño parecido timbrístico con Victor Jara, Gepe hacía canciones que venían aún con la firma de Taller Dejao, más en la composición lírica que en la rítmica, ya que en esta última se hizo más austero en cuanto a revoluciones y abogó más por un sonido en extremo dulce, acústico, muy íntimo y de raíces muy folclóricas. Desde la imposición del silencio de “Nahuel” y “La Escalera”, a la veta más nueva canción chilena de “Namás”, y “La Enfermedad de los Ojos”. Con “Hungría” (2007), producido por Vicente Sanfuentes, Gepe comienza de a poco a amasar un sonido propio. De estética más moderna, con elementos más electrónicos, pero nunca dejando sus letras con historias y relatos que mezclan magia altiplánica con urbanismo. Una de las sorpresas de ese disco sería “No Te Mueras Tanto”, canción impensada en la etapa de “Gepinto”. La introducción de otro idioma y la atmósfera electrónica entramada a la perfección con la cuasi tonada de “357”, o las última referencias a “Gepinto” en “8tema”, y sus fraseos que emulan a los cantantes folklóricos de la zona central. Hungría sería la introducción a esa facilidad que tiene Gepe para crear discos con estilos aleatorios y extremos. También comienza la amistad musical e inclusión de Pedro Piedra, quien se ha convertido en un elemento más que simplemente agregado a la música de Gepe.

“Audivisión” (2010) vendría siendo el momento de maduración, y de confirmar lo hecho años anteriores. El momento de mostrarse fuera de nuestras fronteras. El momento de adquirir el porte de lo que es uno de los compositores más talentosos, no sólo de la camada dosmilera chilena, si no más allá de nuestros límites, por qué no decirlo, a nivel latinoamericano. Aunque nada de esto es casualidad. Por primera vez, el trabajo de Gepe recaería en Cristian Heyne, uno de los productores más connotados del circuito nacional. El mismo que le daría vida a “Música, Gramática, Gimnasia” (2010) de Denver y a “Mena” (2011) de Javiera Mena. Una suerte de rey Midas indie.

“Audiovisión” muestra una gama interesante de composiciones. Instrumentalmente introduce distintos timbres, elementos más barrocos como cornos franceses y cuartetos de cuerdas, así como también la inclusión de “Amigos, Vecinos”, canción en su totalidad acústica que sólo utiliza palmas y una nota basal de piano. También se hace más evidente la cruza entre sonidos altiplánicos y electrónica moderna. Esos sonidos que uno fácilmente podría encontrar en el electroclash, como en “Alfabeto” o “La Bajada”. O el pop más bailable de “12 Minerales” y “Por La Ventana”. Audiovisión también contaría con sus ya comunes invitados, como Javiera Mena y Pedro Piedra. Este disco, trajo consigo la distinción de la prensa especializada (Rockdelux, el diario El País, por mencionar algunos) y la posibilidad de llevar su música fuera de las fronteras.

Ahora, a días de que “GP”, su cuarto disco de estudio vea la luz, el adelanto viene por el mismo camino zanjado por los singles de “Audiovisión”. El forzadamente llamado electroandino llevado un poco más al extremo en su primer single, “En La Naturaleza (4-3-2-1-0)”.

Si bien la columna de la música de Gepe siempre ha transitado por los sonidos derivados del folk, no ha tenido miedo en añadirle colores y rítmicas que normalmente serían contradictorias a lo que cita la evolución de folklore. Sólo queda seguir esperando uno de los discos más anhelados del año, y ver si este largo tiempo viene a confirmar la importancia de un tipo como Daniel Riveros en la escena nacional.

Por Pamela Cortés

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(3)
  1. Ro Polite says:

    Buena reseña. este loco es un seco. Escuche el disco GP y me gustó mucho.

  2. fred says:

    electro..pop…andino…. anoqueestupides! estos contemporaneos que intentan crear nuevas tonteras y terminan matando la musica para que los jovencitos de ahora que se creen hippies hipsterianos consuman mala musica

    • patty says:

      FRED LA VERDAD TU COMENTARIO ME ES CONTRADICTORIO…POR UN LADO DEFIENDES LA MUSICA YSU ESCENCIA, EXPRESION DE LIBETAD… Y POR OTRO LADO ATACAS DE MANERA INQUICITIVA A UN ARTISTA JOVEN QUE QUIERE FUCIONAR MÚSICA, QUE TIENE LALIBERTAD DE HACERLO…NO SEAS TAN IGNORANTE EN TUS COMENTARIOS… TU ERES HIPPIE?..EN QUÉ TRABAJAS?, ERES FELIZ????…SALUDOS Y TE INVITO A QUE TE HAGAS EL TIEMPO Y ESCUCHES…DANIEL ES SECO EN LO QUE HACE Y SÍ ES ORIGINAL…CARIÑOS PATTY…AHHH Y MI HIJOS SE LLAMAN INTI Y AMAYA…Y NO SOY HIPPIE, TRABAJO COMO DIRECTORA, ANDO ARRIBA DE UN AUTO DEL AÑO, Y DEFIENO MIS CONVICCIONES…

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