Focus, la gran despedida

Martes, 20 de Junio de 2017 | 9:56 am | No hay comentarios
Focus, la gran despedida

El próximo 7 de septiembre en el Teatro Caupolicán, la legendaria banda holandesa de rock progresivo, Focus, dará un último concierto en Chile en el marco de la gira final del cuarteto por Sudamérica. Después de casi cincuenta años de carrera musical, la agrupación liderada por el vocalista Thijs van Leer anunció el cese de los conciertos por la región, luego de haber pasado previamente dos veces por nuestro país, en la que será una cita imperdible para los amantes del rock clásico.

Para muchos, Focus es sinónimo de “Hocus Pocus”, el hit por antonomasia del conjunto, pero lo cierto es que su trayectoria es mucho más que eso. En este artículo revisaremos los hitos que marcaron la historia de Focus y la relevancia dentro del estilo, de cara a una despedida que se avista inolvidable.

Una primera etapa prominente

Los años setenta fueron los más fructíferos para Focus. En la época donde el rock psicodélico y progresivo se tomó al mundo por asalto, los europeos dieron a luz los discos más importantes de su carrera. Desde 1970 a 1978, Thijs van Leer, secundado por tres otros músicos, siendo los que permanecieron más tiempo junto a él Jan Akkerman en la guitarra y Bert Ruiter en el bajo, sacaron al mercado seis álbumes, donde destacaron “Hamburger Concerto” (1974), “Focus 3” (1972) y “Focus II” (1971) –también conocido como “Moving Waves”-, este último el más exitoso en la historia de los holandeses, donde aparece el clásico “Hocus Pocus”.

Reiterados cambios en la alineación de integrantes y excesos como el alcohol y otras drogas, llevaron a Focus a tomarse un descanso luego del lanzamiento de “Focus Con Proby” (1978), registro que fue vapuleado por la crítica y que llevó a Van Leer a poner una pausa al grupo, ausentándose del mundo de la música hasta el año 1985, cuando la banda volvió a la carretera, esta vez con Mario Argandoña en la batería, Tato Gómez en el bajo, quienes se sumaron a Van Leer y Akkerman, dupla que editó el disco “Focus (Jan Akkerman & Thijs van Leer)”. Linden, baterista de la era setentera de Focus, y Ruiter volvieron junto a Van Leer y Akkerman para realizar unos cuantos shows durante los primeros años de la década de los noventa, pero nada consistente hasta la llegada del nuevo milenio, cuando Focus logró renacer y ocupar el puesto que el paso de los años y malas decisiones pareció arrebatarle.

Renacer desde las cenizas

La agrupación había sido casi olvidada por completo. Van Leer se dedicó durante los últimos años a trabajar en su otra banda, Conxi, pero un día, realizando un jamming con sus músicos, se dio cuenta que se sabían muchas canciones del catálogo setentero de Focus. Es así como decidió formar junto a ellos una banda tributo a Focus llamada Hocus Pocus “just for fun, nothing too serious”, lema que se traduce como “sólo por diversión, nada muy serio”. Luego de realizar unas giras por Europa junto a este nuevo proyecto, la banda volvió a llamarse Focus, y bajo esta nueva encarnación grabaron “Focus 8” (2002). Manteniendo los contantes cambios de line up en sus arcas, Van Lee agarró un segundo aire y continuó su legado con los discos “Focus 9 / New Skin” (2006), “Focus X” (2012), una puesta al día de viejas composiciones, “Golden Oldies” (2014), y el más reciente “Focus 8.5 / Beyond The Horizon” (2016), el cual fue lanzado por el mismo grupo bajo su sello In And Out Of Focus Records, y consta de composiciones que se grabaron durante una gira sudamericana del grupo el año 2005, y donde participaron músicos brasileños.

Hoy, Thijs van Leer se hace acompañar por Pierre van der Linden en la batería, Menno Gootjes en la guitarra y Udo Pannekeet en el bajo, cuarteto que llegará a nuestro país por una última vez, en un concierto que repasa lo mejor de su discografía, poniendo especial énfasis en el material de los años setenta. Recuperando su calidad de banda de culto y haciendo justicia a su historia, Focus se despide a lo grande de esta parte del mundo el próximo 7 de septiembre en el Teatro Caupolicán, en una de esas noches que prometen ser inolvidables.

Por Sebastián Zumelzu

Enlace corto:

Comentar

Responder