Florence + The Machine: Catarsis liberada

Lunes, 14 de Marzo de 2016 | 1:17 am | No hay comentarios
Florence + The Machine: Catarsis liberada

La primera vez que Florence + The Machine pise escenarios chilenos será, nada más y nada menos, como cabeza de cartel de uno de los festivales nacionales más importantes. Con sólo tres larga duración bajo el brazo, el show de la agrupación británica promete ser uno de los puntos altos del evento gracias a la calidad que han alcanzado musicalmente, tanto en términos de composición como también de ejecución, pese a la brevedad de su carrera. A esto se suma el impecable trabajo que ha realizado la banda para traducir la fuerza y la potencia de sus grabaciones de estudio a un show en vivo que no hace más que realzar estas virtudes, transformando la instancia en toda una experiencia. Y qué buena oportunidad es Lollapalooza para presenciar por vez primera este espectáculo: un escenario de grandes proporciones para un despliegue escénico de similar envergadura, que posiblemente se percibiría enclaustrado si se llevase a cabo en un contexto menor. Misma situación FLORENCE + THE MACHINE 01corre para la potente voz de Florence Welch, que llena de fuerza y para algunos incluso llega a bordear lo estruendoso, motivo por el que los espacios acotados pueden parecer desproporcionados en comparación a un gran escenario al aire libre. Como si la voz de Florence hubiese estado predestinada a alcanzar las grandes multitudes.

Y es que asistir a un concierto de Florence + The Machine no es sólo apreciar a un conjunto que lleva a cabo un pop de notable calidad, es también presenciar una perfomance que logra transcribir a lo visual la amplia gama de colores y matices expresada en el plano musical, en un espectáculo indiscutiblemente protagonizado por Welch, quien destaca por llevar al aspecto corporal toda la manifestación plasmada en sus melodías: saltos, recorridos por el escenario, acercamientos al público, incluso arrodillarse o quedar tendida en el suelo. Todo es parte de sentir en lo más profundo lo que se interpreta, y ocupar no sólo la voz, sino el cuerpo entero para transmitir al espectador este torbellino de sensaciones que aborda el sonido de la banda. Buen ejemplo de los extremos que puede alcanzar este histrionismo es lo ocurrido en la más reciente versión del festival Coachella, cuando “Dog Days Are Over” –sencillo correspondiente al álbum debut de la agrupación, que, por cierto, promete ser un momento cúlmine del paso de la los ingleses por estos lados– fue ejecutada por la banda con tal intensidad que, entre saltos y piruetas, le significó a Florence una fractura en el pie derecho tras lanzarse arrebatadamente desde el escenario hacia el público, producto de la euforia que la desborda cuando interpreta este enérgico tema.

FLORENCE + THE MACHINE 02El sello de la agrupación británica ha sido esto, una suerte de catarsis liberada en un honesto lenguaje pop en su estado más puro, sin disfraces ni experimentación con otros estilos, ni con los alcances de cada instrumento. Es un idioma limpio y sincero que escapa de las pretensiones estilísticas para enfocarse en lo expresivo, en lograr un nexo comunicativo con el público a través de una liberación desenfrenada de toda la sensibilidad que desbordan las temáticas de cada canción, y que va en estrecha coherencia con los variados matices que se abarcan musicalmente.

Por otro lado, el sonido de la banda percibe un salto cualitativo que se evidencia en su último disco. Cuatro años tuvieron que pasar para que finalmente viera la luz “How Big, How Blue, How Beautiful” (2015), su más reciente lanzamiento, el cual probablemente sea el más interpretado dentro del setlist que traerá la agrupación a nuestro país. Sin duda, un muy buen momento, ya que es un álbum que expone cierta maduración de la banda en términos musicales, evidenciado en sonidos más ricos, mayor uso de texturas y aparentemente mayor fiato entre los miembros del conjunto, dando como resultado melodías íntegras, sugerentes, donde cada elemento está orientado a un claro horizonte. La técnica vocal de Florence también parece haber alcanzado ciertas mejoras, demostrando un mayor dominio en los extremos de su registro, y también logrando controlar los excesos que la hacían bordear lo ruidoso al alcanzar los momentos de máxima intensidad. De esta forma, se convierten en un excelente exponente de lo que puede llegar a entregar el manoseado género pop cuando existen trabajos de impecable factura. De este último lanzamiento, los sencillos “Ship To Wreck” y “What Kind Of Man” se sitúan como paradas obligadas dentro del setlist, en tanto que “Delilah”, “Third Eye” y la canción homónima al disco se posicionan como muy probables candidatas a ser presentadas en vivo, por ser algunos de los puntos altos del mencionado trabajo.

FLORENCE + THE MACHINE 03Sin embargo, lejos de sólo estancarse en esta última publicación, el show también podría echar mano a los predecesores “Lungs” (2009) y “Ceremonials” (2011), dando como resultado un espectáculo equilibrado y respetuoso con los seguidores de su trayectoria. Una fórmula probada y continuamente mejorada, que ha sido puesta a prueba en los escenarios de festivales extranjeros de renombre con un excelente recibimiento. No olvidemos que la agrupación cargó con la responsabilidad no menor de reemplazar a Foo Fighters como cabeza de cartel en la pasada versión de Glastonbury, recibiendo por ello numerosos elogios de la crítica especializada y hasta del mismo Dave Grohl.

Por todo lo anteriormente expuesto, el debut de Florence + The Machine en nuestro país se ubica como una presentación altamente recomendada, incluso para quienes no se declaran seguidores de los británicos. Se trata de un show de calidad asegurada, gran exponente de su género y, como si esto fuera poco, de una banda que se encuentra en su mejor momento, si es que no es sólo el principio del ascenso acelerado de una agrupación que aún tiene mucho por entregar.

Por Evelyn Munzenmayer

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