Especial Lollapalooza Chile 2017: Two Door Cinema Club

Jueves, 19 de Enero de 2017 | 10:07 pm | No hay comentarios
Especial Lollapalooza Chile 2017: Two Door Cinema Club

Cuando tuvimos a Two Door Cinema Club debutando en Chile, las condiciones hacían todo lo posible para que esa primera vez fuera destinada a un olvido irrelevante. Mucho calor, un horario que no era estelar, por momentos la propia banda -luego sabríamos que no era lo mejor en lo personal- y, además, un disco como “Beacon” (2012), que no tenía ni la fuerza ni el arrastre de su nervioso, intenso y celebrado primer LP, “Tourist History” (2010). Todo estaba ahí, y TDCC tuvo una primera vez olvidable y que, con la distancia como ayuda para la observación, presentaba posibilidades de redención.

Eso es lo que la banda comenzó a hacer al poco tiempo. Lo primero fue buscar un poco de reconciliación con su sonido, para lo cual se encargaron de hacer su trabajo más pop, e incluso contar con la producción de Madeon en el EP, “Changing Of The Seasons” (2013). El video de la canción que nombraba al trabajo de tres tracks mostraba a Alex Trimble, Kevin Baird y Sam Halliday siendo cuestionados por periodistas, que indicaban que el éxito obtenido no se condecía con su nivel de calidad. Ciertamente, el trío sabía que debía subir sus bonos si continuaban, pero tras el EP se tomaron un descanso, como si lo ocurrido fuera muy tóxico y el aire fresco fuera vital.

Un par de años después TDCC se siente más ligero, y lo hace jugando con los códigos más brutales del libre comercio. Como si se tratara de un capítulo de “Black Mirror”, la banda se la juega con la publicidad más grosera y extrema en el video de “Are We Ready? (Wreck)”, e incluso desfigura a un Alex en destrucción por culpa de la mercantilización de todo. Con sonidos más funk y la vitalidad que se extrañaba, el sencillo crecía a cada escucha y auguraba que TDCC estaba tratando de hablar en serio, lejos de la ansiedad para pesar y demostrar que desde el fondo aparente se puede ganar otro impulso.

“Gameshow” (2016) es la redención para la banda norirlandesa luego de subir muy rápido y luego caer. El grupo se mudó a Los Angeles, y con ese aire playero las influencias del disco claramente se iban al lado de las guitarras brillantes, los ritmos calmos pero pegotes, la cadencia, sacándose un poco de encima el pop o el indie tradicional. Citan en entrevistas a Prince y David Bowie como las influencias del registro, y aunque parezca superficial como recurso para engancharse a sus muertes, en el álbum cae de cajón que las ideas sí pasaron por pensar en estos íconos de la cultura popular. Las canciones no tratan de encajar en moldes pre-hechos, ni tampoco se contentan a sí mismas. TDCC no teme pasar de la robusta crudeza de “Gameshow” a la ternura de “Lavender”, y hacerlo con un poco de rabia en el camino. Si antes la banda era vista como un trío de colores vivaces y sonidos livianos, ahora la intención es tomar el escenario y ser los rockstar que por primera vez pareciera que creen que pueden ser.

Ese equilibrio inédito no alcanza a explotar en las versiones de estudio de las canciones, pero hay ideas que avizoran la intención, y dentro de las presentaciones de la agrupación en vivo en 2016 se puede notar que esa explosión sí está en esa instancia. He ahí que Two Door Cinema Club tendrá una nueva chance en Lollapalooza Chile 2017, en otro contexto y con otras energías en la cabeza, para rehacer la incolora primera imagen que tuvimos de ellos y que, en este caso, se trate de un show de juegos a la medida del trío que volvió con más ambición que nunca.

Por Manuel Toledo-Campos

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