El silencioso ascenso de Primus

Miércoles, 25 de Enero de 2017 | 3:22 pm | No hay comentarios
El silencioso ascenso de Primus

Primus es, sin duda, todo un fenómeno. Gestados durante los años ochenta en el estado de California, la historia de esta banda se inició en el condado de El Sobrante, nombre que refleja muy bien lo que vivieron durante esos años, ya que siempre fueron considerados como “los sobrantes” en la escena musical local, en parte debido a su extraña mezcla de funk y metal, fórmula que les permitió un silencioso ascenso desde “Suck On This” (1989), álbum en vivo que reflejó la gran notoriedad que estaban consiguiendo poco a poco gracias a sus potentes presentaciones en los distintos recintos del estado.

Luego de la publicación de su primer álbum, “Frizzle Fry”, en 1990, Primus comenzó un despegue que se tradujo en giras con bandas como U2 o Rush, considerados por ellos como su mayor influencia. Además de eso, una icónica aparición en el, en ese entonces, nuevo festival Lollapalooza les hizo ganar cierta notoriedad en el público por sus curiosos shows en vivo y sus extraños videos musicales. Primus poco a poco comenzaba a ser toda una leyenda dentro del circuito, siendo avalados por los distintos medios, artistas y público en general.

Ese fenómeno se fue replicando en menor medida en diferentes partes del mundo, particularmente en nuestro país: fueron muchos los años por los que algunos fanáticos esperaron el debut en tierras locales de Les Claypool y compañía, lo que fue una realidad el año 2010 con su presencia como teloneros de Faith No More, instancia que les permitió conocer a sus seguidores chilenos, así como hacerse de nuevos fanáticos, los que fueron clamando cada vez más por una nueva visita de los norteamericanos. Tan sólo un año después, su aparición en el festival Maquinaria 2011 logró afianzar lazos; el trío ya jugaba de local en nuestro país, lo que les aseguró otra visita como parte de la promoción de “Primus & The Chocolate Factory With The Fungi Ensemble” (2014), disco que estuvieron presentando en el RockOut de ese mismo año. Muchos festivales, pero la acción en solitario ya era pedida con rabia por los miles de chilenos que querían un show propio de Claypool, LaLonde y Alexander.

Gracias al sonido predominante del bajo, sello que le valió popularidad en contraste a otras bandas de la época, Primus supo cómo forjar una carrera en el dinamismo de sus integrantes con sus respectivos instrumentos. La desprolijidad de su sonido se camufla perfectamente en el gran virtuosismo que poseen en cada una de sus canciones, con una mezcla de la energía del funk y la densidad del metal, condimentado con lo –a veces– ridículas de sus letras. Primus va más allá de la música, utilizando la comedia como un perfecto ingrediente de su fórmula; son esos músicos que tienen todo para ser los más grandes “semi dioses” dentro de la escena musical, pero en vez de eso optan por hacer las cosas a su manera, alejados de todo lo que suceda en el agitado y competitivo circuito del rock alrededor del mundo.

Fue así como, tras el sorpresivo anuncio de su show en el Teatro Municipal De Santiago, la ansiedad por los tickets hizo agotar localidades en tiempo récord, sumando una totalidad de dos conciertos completamente vendidos y uno por agotar. A eso se le suma un show especial en el Teatro Cariola tocando su álbum debut completo. Nadie se quiere perder los tremendos galopes del bajo de Les Claypool resonando en el elegante Teatro Municipal, ni los sólidos redobles de Tim Alexander fundirse en los descontrolados riffs de Larry LaLonde. Este hecho sólo viene a ratificar el silencioso ascenso que Primus vivió en nuestro país, uno que, gracias a sus constantes exposiciones ante públicos masivos, los hizo ganarse el corazón y alma de esta tierra que espera ansiosa por los largamente prometidos shows en solitario del power trio.

Por Manuel Cabrales

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