Anton Reisenegger: “El regreso de Pentagram, es el inicio de una nueva etapa”

Lunes, 21 de Enero de 2013 | 10:15 am | No hay comentarios
Anton Reisenegger: “El regreso de Pentagram, es el inicio de una nueva etapa”

En abril se nos viene The Metal Fest y el regreso por partida doble de una de las figuras más remarcables del metal en nuestro país. Anton Reisenegger, líder de Criminal, retorna para revivir el legado de Pentagram, la legendaria banda nacional de thrash metal que lanza su primer LP, el que lleva por nombre “Malefice”, el cual presentará nuevas composiciones y regrabaciones de los clásicos de la banda, marcando un hito en la trayectoria de los chilenos, que se presentarán en la previa del festival. A su vez, el chileno realizará su primer concierto en Chile junto a Lock Up, como uno de los números más atractivos de la parrilla de The Metal Fest, desatando el caos de la mano de la brutalidad y rapidez del grindcore. Para profundizar en estos temas, Anton conversó con HumoNegro, revelando detalles del presente y futuro de Pentagram, y sus expectativas sobre el debut de Lock Up en Chile.

Empecemos hablando del regreso de Pentagram, uno de los grandes acontecimientos del metal a nivel nacional. Me gustaría saber si el retorno está motivado por razones netamente nostálgicas, quizás para cerrar un ciclo, o para empezar una nueva etapa, tomando en cuenta que “Malefice” contará con una serie de temas inéditos.

Yo creo que más bien lo último, es el inicio de una nueva etapa. Esto se gestó en el año 2008, cuando firmamos con un sello alemán con el que sacamos un compilado de nuestros demos, videos –algunos de muy mala calidad-, en fin, todo lo que fuera del grupo para que todo fan de Pentagram pudiera tener acceso a ese material. Al igual que el año 2001, cuando realizamos otra recopilación, la gente comenzó a hablar de la banda, por lo que comenzamos a ver la posibilidad de volver a tocar. Fue ahí cuando nos llamaron para tocar en el Wacken y otros festivales europeos donde fuimos cabeza de cartel. En un comienzo no teníamos mayores pretensiones, pero sobre la marcha nos dimos cuenta que la banda estaba sonando muy bien y la gente se interesaba en ella, tanto así, que en un festival alemán, había personas con poleras “hechizas” de Pentagram, hechas por ellos mismos, era algo muy freak. Por lo demás, la química entre nosotros estaba muy buena, y dijimos “¿por qué no hacemos un disco?”. Ese fue el punto de partida. Hubo un par de traspiés, por eso es que ha demorado tanto, cambio de baterista incluido, pero ya lo estamos terminando y preparando una gira por los festivales europeos. Ahora estamos concentrados en que todo salga bien, de eso depende el futuro de Pentagram.

¿Cuál crees que es el espacio que ocupa Pentagram en la historia del metal chileno y sudamericano?

Creo que no soy yo quien debe responder esa pregunta, pero te puedo decir que el hecho de ir a tocar a Europa o a Estados Unidos, al festival Sonar Maryland, y que la gente se acercara y te diga que estuvieron esperando más de 25 años para vernos, que no pueden esperar para vernos de nuevo y que sigamos adelante, eso para nosotros es muy importante. La que importa es la opinión de los fans del metal y su llamado suficientemente potente como para seguir haciendo esto.

Tomando en cuenta que gran parte de las canciones presentes en “Malefice” fueron compuestas hace más de veinte años, ¿cómo crees que se han mantenido estos temas a lo largo de los años? ¿Realizaron nuevos arreglos a los clásicos, o se han abocado exclusivamente al material original?

Bueno, el disco en su primera edición será doble. Un disco con temas nuevos y el segundo con las regrabaciones de los temas antiguos. Con los temas antiguos, tratamos de mantenernos lo más fieles posibles a las versiones originales, con la salvedad de detalles que hemos agregado de las presentaciones en vivo. Mantuvimos incluso los tempos, tratando de mantenernos lo más fieles posibles al material original. Hay ciertas cosas, claro. Mi voz ya no es la misma que cuando tenía 18 (risas), pero la intención es lo que vale. Hay gente cercana al grupo que ya escuchó las grabaciones; ellos estaban escépticos sobre el resultado, pero después de escucharlo dijeron que sonaba todo muy bien. En cuanto a la primera parte de tu pregunta, creo que los temas se han mantenido bien, están más vigentes que nunca. En Europa hay toda una onda retro, bandas de pendejos que quieren sonar a lo que hacíamos nosotros. Sin querer tirarnos muchas flores, nosotros fuimos parte de la oleada original junto a otros muchos grupos, de muchos países, por lo que tener estos temas ahora es algo que nos merecíamos nosotros, pero también, el mundo (risas).

¿Una deuda saldada con los fans también?

Para serte absolutamente honesto, en primer lugar, es una deuda saldada con nosotros mismos, porque cuando nos disolvimos quedamos con las ganas de lanzar un disco. Hubo planes que nunca se concretaron, luego cada uno siguió por su lado, yo comencé con Criminal y me fue muy bien, pero quedo eso pendiente. Ahora que tenemos la posibilidad y madurez, sin tratar de responder a la calentura del momento, o ambicionar fama o dinero, porque la verdad es que con esto no se gana prácticamente nada, tenemos las ganas de hacerlas cosas bien y eso, por extensión, creo que le gustará a la gente también.

Para la grabación del disco contaron con varias colaboraciones de músicos de la escena chilena, sobre todo en el bajo, donde participó desde “Pera” Cuadra hasta Mauricio Peña de Kingdom Of Hate. ¿Cómo fue trabajar con estos músicos durante el proceso de grabación del disco? ¿Cómo ha influenciado a las canciones el estilo de cada uno?

Creo que las diferencias entre cada bajista invitado son muy sutiles. El estilo de Pentagram no admite demasiadas licencias, el bajo va haciendo lo que hace la guitarra, por lo que no hay mucho espacio para lucirse. Sí hay diferentes colores, porque el sonido de cada bajista es distinto; algunos tocan con dedos, como Mauricio que toca con tres dedos, otros con uñeta. Para nosotros, más que una cuestión musical, fue algo más emotivo. El “Pera” grabó una risa en uno de los temas antiguos y la volvió a grabar para este registro. En el caso de Mauricio, obviamente el hecho de que su hermano haya sido el fallecido bajista original de Pentagram, hizo que fuera una reunión súper emotiva.

Supongo que para la previa de The Metal Fest estarán presentado el disco con todo. ¿Tienen pensado realizar algo especial esa noche?

Dependemos del calendario que preparemos con el sello. Si el disco sale antes de esa fechas, sería bueno presentar hartos temas nuevos. Pero yo sé –sobre todo en Chile- que la gente identifica a Pentagram con los temas antiguos, por eso el set estará basado en los clásicos, agregando unos cuantos temas nuevos. ¿Sorpresas? Yo creo que no, no hay cabida para sorpresas, haremos lo nuestro. No puedo prometer nada estrafalario, antes tocábamos covers de bandas como Exodus, Venom o Metallica, pero eso ya no lo vamos a hacer porque tenemos material de sobra para presentar un setlist completo.

Ahora, entrando de lleno a The Metal Fest, te estarás presentando con Lock Up por primera vez en Chile. ¿Cómo crees que responderá el público chileno a la propuesta de Lock Up, tomando en cuenta que son uno de los números más extremos del cartel y no son uno de los estilos preferidos por el público, como pueden ser el heavy o thrash metal?

Yo creo que bien, lo veo como una oportunidad. Creo que hay mucha gente que dijo: “No, grindcore, no me gusta porque es muy extremo”, pero lo cierto es que Lock Up, siendo lo extremo que es, también tiene muchos elementos de thrash, de death metal y de todas nuestras bandas favoritas. La prensa en Europa dice que la banda suena muy bien en vivo, que a pesar de la brutalidad y la rapidez, siempre se entiende lo que está pasando. Creo que más allá de quienes componen la banda, la gente se va a sorprender por el cómo suena, y el poder ir a Chile y presentarlo en vivo, es una gran oportunidad.

Cuando entraste a la banda, ocupaste el puesto del fallecido Jesse Pintado. ¿Cómo ha sido tu proceso de adaptación dentro de la banda? Porque sé que también participaste en la composición de gran parte de los temas de “Necropolis Transparent” (2011), en un proceso bastante complicado, teniendo en cuenta que todos los integrantes viven en lugares distintos.

¿Proceso de adaptación? No hubo tal, ellos me aceptaron desde el primer momento como un integrante más, así también en la parte creativa. La mitad de los riffs de “Necropolis Transparent” son míos; sin querer dármelas de nada, yo hice la mitad de la música del disco. Obviamente, al acercarse a un grupo donde lideran Shane Embury y Nicholas Barker, que son amigos desde la prehistoria, uno entra a una dinámica que no conoce, por lo que opte por contenerme un poquito, ver cómo funcionaban, y meter la cuchara cuando fuera prudente, sin imponer ninguna opinión. Por ese lado me mantuve en un segundo plano, aportando cuando se podía aportar.

¿Cuál es la principal diferencia en cuanto a escribir para una banda como Pentagram, que tiene un sonido más apegado al thrash tradicional, y escribir para una banda de grindcore como lo es Lock Up? ¿Hay un estilo que te acomode más o te mueves con fluidez en ambos?

Yo no veo una gran diferencia. Pentagram tiene unas reglas bien claras, y si te sales de eso, ya no es Pentagram (risas). En el caso de Lock Up, quizás eso se puede expandir un poco, porque mezclamos diversas influencias, pero siempre dentro de una cosa bastante acotada, porque sabemos que la brutalidad y la intensidad es lo primero. Además que son temas más cortos, así que tienes que ir directamente al grano, te caben a lo más 5 o 6 riffs por tema, no es rock progresivo (risas). Mi estilo de componer da como para que un riff que usé en Lock Up, pueda perfectamente calzar en un tema de Pentagram y viceversa. La clave de Lock Up es la velocidad, en Pentagram es una cosa hipnótica, más repetitiva, puedes tener un ritmo lento durante mucho rato y no pasa nada, en Lock Up eso está absolutamente prohibido (risas).

Te has transformado en una especie de prócer del metal nacional, pero para lograr el éxito que has tenido con tus bandas, tuviste que abandonar el país. Con todos tus años de trayectoria musical, ¿qué crees que falta en Chile para que las numerosas bandas metaleras –y de rock en general- puedan alcanzar el éxito de grupos como Criminal o Sepultura, por poner dos ejemplos sudamericanos?

Esa es una pregunta súper difícil, porque cuando yo forjé mi camino, las condiciones eran distintas, el mundo era distinto. Como te mencioné antes, nosotros estábamos generando algo totalmente nuevo. Siento que ahora las bandas toman elementos que ya existen para hacer algo nuevo, y que al final no es tan nuevo. Pero la parte más dificultosa es hacer que una banda surja. Yo admiro la tenacidad y el empeño de muchas de las bandas hoy en día, porque todo es más difícil. Antes, si tenías un par de buenas ideas, grababas un demo, lo mandabas a tus contactos, y si era lo suficientemente bueno, comenzaba a circular. Así fue como, a lo largo de tres décadas, se hizo el nombre de Pentagram. Hoy hay muchas bandas y el período de atención de la gente es muy corto. Escuchas una banda, pero después vienen mil grupos más, y te olvidaste del primero. Ahora las bandas deben hacer de todo, ser expertos en marketing, programadores, diseñadores, etcétera. Yo lo encuentro sumamente difícil y no sabría qué consejo dar realmente, sólo decir que hay que ser perseverante, creer en lo que uno hace, pero ver si lo que se está haciendo está bien, porque a lo mejor estás puro hueveando y a nadie le interesa escucharte (risas). Para eso dedícate a tocar en tu casa (risas).

Por Sebastián Zumelzu

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