Alain Johannes: “Aún tengo mucha música para dar”

Jueves, 8 de Junio de 2017 | 12:30 am | Comentarios (2)
Alain Johannes: “Aún tengo mucha música para dar”

Uno de los músicos y compositores más importantes del rock alternativo mundial tiene también una gran historia detrás. Alain Johannes Moschulski nació en Chile, pero antes de cumplir dos años se fue por el mundo con su familia, y eso lo forjó como un alma curiosa que encontró su lugar en la música. Ahora Alain vendrá a tocar en Chile el próximo 17 de junio en Bar Loreto, además de presentar a fin de mes el documental “Unfinished Plan. The Path Of Alain Johannes”, dirigido por Fito Gárate, el que fue estrenado en el Festival In-Edit Nescafé, pero que tendrá su estreno en salas comerciales desde el mes de julio. Antes de que Alain tome el avión que lo traerá desde Los Angeles, California, a Santiago de Chile, respondió de forma sincera a todo lo que le preguntamos; desde sus sensaciones tras la muerte de Chris Cornell, hasta la posibilidad de nueva música, como siempre destilando sencillez y, sobre todo, un candor y luz como el que expelen los grandes artistas.

Hola, Alain. ¿Cómo estás?

Hola, Manuel, esperaba tu llamada. Todo bien, aquí, recuperándome. Sanando poco a poco.

¿Por qué? ¿Qué te pasó?

Bueno, todo coincidió. Primero una cirugía en la boca, después el cansancio tras la gira con Polly (PJ Harvey), y luego lo de Chris (Cornell) que me dio un golpe tremendo. ¡Uf! Además, eso abrió las cicatrices otra vez. Entonces, estoy intentando rectificar la alineación espiritual (risas). Fue muy fuerte. Lo triste es que ya me estoy acostumbrando.

Entonces hablemos de algo más positivo, porque vendrás a Chile a presentarte en vivo en formato trío con los hermanos Foncea.

Sí, será estilo Eleven, con el teclado haciendo el bajo con la mano izquierda, tal como lo hacía Natasha (Shneider, ex pareja y miembro de Eleven, fallecida en 2008), yo con guitarra y Cote en batería, y eso nos permitirá hacer varias canciones que hace unos 20 años que no tocamos. Material de todos los discos de Eleven y también temas de Desert Sessions, de los discos “Spark” (2010), “Fragments And Wholes, Vol. 1” (2014), y luego puedo hacer un alto en ese formato, sentarme y hacer temas solo con la guitarra o la cigarbox.

¿Cuándo llegas a Chile?

El 13 de junio. Luego de eso vienen un par de días de ensayos, y de ahí quiero aprovechar de ver a la familia porque hace mucho que no voy a Chile. Ya van a ser casi dos años. Desde noviembre o diciembre de 2015, antes de la muerte de Peter (Rock, su tío) en abril de 2016.

¿Te da más nostalgia cada vez que vienes a Chile cuando te vas y vuelves al ruedo?

Sí, totalmente. Igual yo me salí de 11AD (casa y estudio de Alain en Los Angeles) después de 20 años, donde grabamos “Euphoria Morning” (1999), discos de Eleven, de Queens Of The Stone Age, y me estoy quedando donde mi hermana que también vive en L.A., pero a una hora de Hollywood, entonces es un ritmo más natural, con la playa, montañas. Me dio una habitación para dormir, otra para armar una versión más pequeña de mi estudio y dejé con amigos mis instrumentos. Dejé atrás el pasado saliendo de 11AD porque era muy fuerte como centro creativo, pero también estaba muy cargado de recuerdos. Eso lo necesitaba para seguir adelante, y siguen pasando cosas. Me siento preparado para continuar y ponerme bien de salud, aplacar un poco el cigarro (risas) y el vino (más risas) porque tengo tanta música que me sobra y quiero compartir.

Pensando en ese material, has estado con PJ Harvey y habitas un espacio más chico, fuera de 11AD. ¿Cuánto puede influir aquello en la nueva música que vas a hacer?

Lo que tengo ahora es un cuarto de control con la consola y todo, y es como “Spark”, que lo hice en tres metros cuadrados en cuatro días. Lo que se me pasa por la mente son varios discos que vienen, y el primero es uno estilo “field recording”, o sea, ir por distintas partes con un micrófono y recoger sonidos de distintos lugares del mundo. Así, en vez de tratar de hacer la segunda parte de “Fragments And Wholes”, puedo hacer este otro proyecto. Por cierto, tengo más de cien pedacitos de canción, de los cuales 15 son muy buenos como para desarrollar alguna composición; por eso se llamaba “Fragments”, porque subía pedacitos de segundos de duración a Instagram casi como terapia. Estaba pensando también que estaré tres semanas en Chile, entonces podría ver el proceso de crear música con los Foncea, que tienen esta sensación de vivir allá y yo quiero impregnarme de eso, además que he escrito poesía en español y sería bueno cantar en español. Sería diferente (risas). Creo que puedo lograr tener un acento exagerado, como alguna gente que canta por ahí (risas).

Imagino que en el formato trío surgen recuerdos de Eleven y también del trabajo entre tú, Natasha y Chris Cornell.

Sí, efectivamente. En especial de cuando hicimos la gira con la banda, con Greg Upchurch, Ric Markmann, que son quienes vinieron cuando Jack Irons salió de Eleven para tocar con Pearl Jam porque sabíamos que Eddie Vedder lo iba a llamar. Sólo era una cuestión de cuándo y ahí encontramos a Greg, además de Matt Cameron que nos ayudó con cuatro temas, que fue otra versión de Eleven.

Felo y Cote Foncea vienen de diferentes veredas musicales, uno más r&b y música negra, y el otro más rockero, más directo. ¿Crees que eso podría ayudar con crear material diferente para ti?

Sí, porque el fraseo de Felo tiene las mismas raíces de Natasha, que era rockera, pero que también empezó con r&b, Aretha Franklin, Stevie Wonder, e inclusive la primera disquera que sacó algo con ella a principios de los 80 cuando integraba Black Russian fue Motown, con ese sello y ese fraseo bien sexy. He escuchado a Felo y él canaliza bien esa forma.

Ellos logran, casi como Natasha con Jack, hasta proponer contramelodías e ir a contrapelo de la canción, y con ello aportan a ponerle capas al sonido.

Y precisamente es esa riqueza la que se necesita que fluya. Nosotros con Natasha siempre le decíamos a la disquera que estábamos listos antes de grabar los discos, luego llegábamos allá y no teníamos nada preparado, entonces sentíamos la presión de tener que hacerlo en cuatro días. Por eso no estoy preparando nada, y cuando llegue a los Estudios Foncea veré si surge algo. Máximo haré cinco shows en tres semanas en Sudamérica, entonces quedará tiempo para ver si podemos grabar un EP de tres a cinco canciones o, de lo contrario, partir el proceso, porque yo de todas formas tengo que ir con Polly (PJ Harvey) en julio y agosto, y de ahí tengo unos meses libres.

Ese ha sido un gran tour, con tantos músicos y con la propia PJ Harvey…

Cuando se termine esa gira quedaré muy triste, porque ha sido una de las mejores etapas como miembro de banda para mí. El nivel de cada persona en esa banda, y el nivel en que armamos una familia sin ego, es increíble. Hay leyendas de culto, como Mick Harvey que tocaba con Nick Cave And The Bad Seeds, por ejemplo. Es la primera banda de mi vida donde no hay sistema jerárquico y eso tiene que ver con Polly, que es una artista de nivel increíble, que vive para la música, y por eso no hay temas de personalidad. El enfoque es todo para la canción, lo que se necesite. Cuando no estamos de gira, hablamos por WhatsApp, y cuando nos reencontramos es casi como reunión familiar, muy especial.

Y eso se repite en otros proyectos, de alguna forma dejando en claro que es importante -para ti o para otros- la humildad y evitar el egoísmo, ¿no?

Es que es la forma de hacerlo para que todo fluya, y eso es lo que me gusta de mi trabajo de productor, porque entregas esfuerzo para que otro logre sus objetivos, y también es lo que me gustó de QOTSA o de Them Crooked Vultures, donde me llamaron y la idea era ayudar a que todo resultara de maravilla.

Tú hablabas de un field recording, y ahora vienes a presentar un documental, ¿has pensado en una mayor relación también con lo audiovisual?

Totalmente. De hecho, vengo de hacer el soundtrack para el videojuego “Ghost Recon Wildlands”, y eso fue casi improvisado, con una hora de música. Lo desarrollé siempre viendo el mapa de Bolivia que fue recreado para ese juego, y eso me inspiró. No sé si tuve mucha suerte porque es una compañía francesa, y Manu (Bachet) y Ghislain (Soufflet), productor y supervisor musical, tenían esta idea cercana a lo que hizo Neil Young para la película “Dead Man” de Jim Jarmusch. Me encantaría encontrar a alguien con quien colaborar. Toda mi vida crecí con el cine, con el cine francés, Fellini, Kurosawa, y en esos tiempos había simbiosis entre director y compositor desde el principio y se formaba todo orgánicamente. Ahora en Hollywood te lo entregan casi al terminar con una música tipo y te piden casi que copies algo lo suficientemente bien como para que no lleguen los abogados a reclamar (risas).

También colaboraste con la música del documental de la tragedia en Le Bataclan, de Eagles Of Death Metal.

Ahí fue un proceso muy difícil. Fue bueno trabajar en eso por el documental que es muy bueno, pero es difícil porque estuve casi ahí mismo. Yo estuve con Eagles en Londres el día antes, y en vez de irme con ellos a París al show, que era el plan original, me fui al sur de Francia con un amigo, y fue un horror cuando sonó el teléfono mientras cenábamos. Terrible.

Y estamos en un mundo donde aparecen hechos así a cada rato.

Por eso tenemos una responsabilidad como artistas hoy y de todos los medios, de seguir y reenfocar porque podemos influir en lo positivo, en la gente, en el sentido de comunidad global, para evitar la división que siempre creamos. Hay que levantarse cada día y seguir la pasión y la entrega por lo que te hace feliz. Siempre con amor y conexión.

Antes de terminar, te quiero preguntar por momentos felices con Chris Cornell. Dado que tanto lo hemos llorado, quizás tú tengas alguna historia linda con él, una de tantas.

Hay tantos. Como cuando grabamos juntos “Euphoria Morning” y vivimos juntos en 11AD prácticamente siete meses, donde él, cada dos o tres semanas, iba un rato a Seattle y volvía. Ahí realmente vivimos la música. Se supone que Daniel Lanois iba a producir el disco, y nosotros tres mientras seguíamos escribiendo. El día en que Daniel dijo que no podía hacerlo, Natasha de inmediato dijo que no importaba, que grabáramos de inmediato, y ese fue nuestro secreto por siete meses. En esa etapa cenábamos, íbamos a ver películas, experimentábamos con sonidos, era increíble. Como también lo fue en la época de “Down On The Upside” (1996). Cuando Hollywood Records le terminó el contrato a Eleven, Chris nos llamó para que giráramos por Europa con ellos y le dijimos que no teníamos dinero. Él dijo que llamaba en diez minutos, habló con los integrantes de Soundgarden y cada uno puso 15 mil dólares y nos llamaron para que fuéramos. Eso nunca pasa. Es increíble que la banda principal le pague a la telonera para hacer una gira europea por seis semanas.

Es increíble, tanta generosidad. Bueno, Alain, se nos acabó el tiempo. Esperemos se concreten las fechas en Valparaíso, Concepción y más.

Muchas gracias, Manuel, también lo espero. Nos vemos.

Por Manuel Toledo-Campos

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  1. Felipe Morales says:

    Concepción? Cuando habrá noticias de eso?

  2. María José CP says:

    Ídem… va o no va lo de conce??

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