Within Temptation: Poder y Melodías Memorables

Jueves, 9 de Febrero de 2012 | 11:41 pm | No hay comentarios

El regreso de los holandeses a tierras nacionales, tuvo de dulce y agraz. Por una parte, nos encontrábamos con una banda que venía promocionando su último y aclamado trabajo de estudio, “The Unforgiving” (2011), con una gira mundial cuya puesta en escena era la más ambiciosa que los músicos habían realizado hasta la fecha. Tanto así que el mismísimo Robert Westerholt, en una entrevista exclusiva con HumoNegro, nos aseguraba que este sería el mejor show del año.

Por otra parte, se encontraban los fans. Ya se está convirtiendo en tradición que las citas con el rock en el Caupolicán sean recordadas como conciertos memorables, debido a la atmósfera que se crea en el recinto de San Diego, el que invita a una comunión entre músico y público, como pocas veces se puede vivenciar. Sólo basta recordar “La Gala” de Faith No More, la presentación de Anthrax o el más reciente concierto de Motörhead. Esta vez el ambiente era el mismo. Los miles de asistentes lo hicieron sentir cuando pasadas las 21 hrs. se proyectaba sobre un gran telón “Mother Maiden”, el cortometraje que sirve de antesala para “A Shoot In The Dark”. La banda salía a escena, comandados por la bella Sharon Den Adel, para tomar sus puestos en un oscuro escenario de dos pisos. El sonido era perfecto, la banda impecable y el público hizo lo suyo en la que se perfilaba como una noche perfecta.

Con el pulgar en alto, Sharon saludaba al público, y Ruud Jolie en la guitarra principal (remplazando a Westerholt, quien se volvió a ausentar de la gira sudamericana), daba los primeros riffs de “In The Middle Of The Night”, también de “The Unforgiving”. Justo antes del coro, ocurre un apagón de energía que dejó sin sonido a la banda, quienes, claramente sorprendidos, dejaban el escenario ante la perplejidad del público que comenzó a manifestarse. Pasaron unos diez minutos para el retorno de la banda, quienes pidieron disculpas por el incidente y volvieron a interpretar la canción. Como una desagradable sorpresa, llegó un segundo apagón. La banda dejaba el escenario una vez más y la que hace un rato parecía una presentación impecable, ahora tomaba ribetes de papelón.

Sin embargo, a pesar de que fueron casi 30 minutos de incertidumbre y tensión, regresaban al escenario con la misma energía y entusiasmo. Un gesto más que admirable, que demuestra el profesionalismo de los músicos, pero por sobre todo, una gran humildad. Ahora sí, “In The Middle Of the Night” sonó en plenitud. Le siguió “Faster”, sencillo que devolvió la euforia al público, quienes de a poco comenzaban a olvidar el trago amargo. “Fire And Ice” trajo la calma en un momento de intimidad con Sharon de pie en el segundo piso del escenario, dejando en claro que su capacidad vocal no hace más que mejorar con los años.

Llegaba el momento de los clásicos con “Ice Queen”, que sonó sencillamente perfecta y fue agradecida por los fans, quienes nunca dejaron de corear cada letra de la canción.

La grandilocuencia y delicadeza del show quedaba demostrada en la perfecta sincronía que existía entre la música y las imágenes proyectadas, además de un cuidado juego de luces y una actitud que desbordaba energía y entrega en cada canción. En temas como “Hand Of Sorrow” o “Stand My Ground”, se podía apreciar el poder de la banda y la elegancia de la puesta en escena, un equilibrio perfecto entre sofisticación y brutalidad.

Llegaba el momento de volver a “The Unforgiving”, con una nueva intro de la mano de un cortometraje, que a pesar de no contar con subtítulos en español, era observado con atención por el respetable. De esta manera llegaba la bailable “Sinéad”, con una Sharon vistiendo una chaqueta de brillantes e invitando a los presentes a saltar junto a la banda. “What Have You Done” volvió a poner la nota pesada, donde las imágenes de Keith Caputo, cuya voz hacía dúo con la de Sharon, dieron forma a una versión simplemente inigualable.

Después de “Iron” llegaba “Angels”, sencillo de “The Silent Force” (2004), acompañado de su videoclip proyectado sobre la figura de Sharon, donde volvió a brillar la participación del público, que en “Memories”, dejó las cámaras fotográficas a un lado para alzar las llamas de sus encendedores, marcando un íntimo momento.

“Where Is The Edge” mantenía calmos los ánimos, para luego arremeter con “See Who I Am”, que a pesar de sus pasajes melódicos, sonó mas pesada y visceral que en su versión de estudio. El final llegaba con “Mother Earth”, poderosísima interpretación que fue acompañada por un sensual baile arábico de Sharon, y que marcó el clímax de una presentación sensacional.

Momento del bis. La banda agradeció el cariño de los fanáticos, coronando el momento con una fotografía al público y la entrega, por parte de un fanático, de una bandera chilena con el nombre de la banda. “Stairway To The Skies” fue la elegida para terminar el recital, que aunque no era uno de los clásicos, fue disfrutada por los fans, quienes despidieron a los holandeses con un caluroso aplauso.

Dejando de lado las fallas técnicas, Within Temptation cumplió con una presentación impecable y poderosa. Es muy pronto para declarar que su show fue el mejor del año, pero en vista de lo ocurrido, podemos asegurar que una vez más en el Caupolican se vivió una noche para recordar.

Por Sebastián Zumelzu

Fotos: Sebastián Rojas

 Setlist

  1. Shot In The Dark
  2. In The Middle Of The Night
  3. Faster
  4. Fire And Ice
  5. Ice Queen
  6. Hand Of Sorrow
  7. Stand My Ground
  8. Sinéad
  9. What Have You Done
  10. Iron
  11. Angels
  12. Memories
  13. Where Is The Edge
  14. See Who I Am
  15. Mother Earth
  16. Stairway To The Skies
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