Unisonic + Gotthard: Como un vino añejado

Jueves, 17 de Mayo de 2012 | 3:09 pm | No hay comentarios

El Caupolicán volvía a abrir sus puertas para el rock y el metal, esta vez albergando la primera visita a nuestro país, de dos bandas que han decidido permanecer en la época y estilo que les valió el éxito, en los mejores años de los 80s y 90s. Los suizos de Gotthard y los alemanes de Unisonic, comandados por Michael Kiske y Kai Hansen, hicieron las delicias de los fanáticos que se niegan a olvidar los años de gloria del hard rock y el power metal.

Gotthard fue la encargada de abrir la velada. Los suizos vienen estrenando nuevo vocalista, luego de que Steve Lee falleciera en un accidente de moto, durante el año 2010. El joven Nic Maeder fue reclutado para encargarse de las voces, y ésta es su primera gira mundial con la banda. De hecho, el del Caupolicán, vendría a ser su tercer show íntegro, por lo que estábamos frente a una agrupación en pleno proceso de adaptación. Claro que eso sobre el escenario, pasaba totalmente desapercibido. “Dream On” abrió los fuegos con una respuesta cálida de un público, que en su mayoría, estaba ahí por Unisonic, pero disfrutó y, con mucho respeto, escuchó el concierto de los suizos, que continuaron con “Top Of The World”.

Nic Maeder es dueño de una gran voz y carisma, típicas del estilo, y su performance sobre el escenario, dan cuenta de su calidad como frontman, llevando la batuta en cada una de las canciones. El resto de la banda, a pesar de los años, se mueve con soltura y con la misma actitud de antaño, casi como si se hubieran quedado congelados en el tiempo, porque la música de Gotthard se siente de esa manera. Incluso en los temas nuevos como “Starlight”, existe ese sonido característico, que a estas alturas sólo despierta nostalgia. Todo parece moverse en base a un libreto, donde se suceden las frases y piruetas clichés, que hacen del hard rock un estilo que sobrevive gracias al recuerdo. Así lo demuestran temas como “Sister Moon”, cuyo parecido con “Still Of The Night” de Whitesnake, es innegable, o en “Need To Believe”, la clásica balada rock.

El show siguió con “Give Me Real”, tema nuevo, y “Master Of Illusion”, para pasar a una balada, que fue presentada como el primer tema que escribieron con esta nueva formación, discurso que fue interrumpido por un grupo de impacientes desubicados (no se les puede decir de otra forma), quienes se pusieron a gritar el nombre de Michael Kiske. Aun así, “Remember It’s Me” fue escuchada con respeto y hasta sacó aplausos. El momento íntimo alcanzó su peak con “One Life, One Soul”, dedicada a la memoria de Steve Lee, y donde pudimos apreciar las bondades de la voz de Maeder.

Mediante el uso de un talkbox, Leo Leoni hacía hablar a su guitarra, para traer de vuelta el rock con “Mountain Mama” y “Right On”. Se escucharon de nuevo los cánticos para Kiske, pero esta vez fueron sobrepasados por los “olé, olé, olé, olé, Gotthard, Gotthard”, que fueron agradecidos por los músicos, asegurando que iban a volver a nuestro país. El coro siguió haciendo lo suyo, cuando tocó interpretar “Hush”, cover de Billy Joe Royal, momento en que los “na, na, na…” inundaron el Caupolicán. La base de batería, daba el pie para “Lift U Up”, antes de llegar al clímax de la presentación con “Anytime Anywhere”. Mientras los fanáticos replicaban los “ole, ole…”, Gotthard hacía una última reverencia y salía del escenario, sellando una presentación que dejo puro sabor a nostalgia.

Unisonic llegaba jugando de ganador. Con tan sólo un disco editado, las expectativas residían en la oportunidad de poder ver en vivo a la leyenda viviente del power metal, Michael Kiske, dueño de una voz única, que hasta el día de hoy se mantiene impecable. Esto sumado a su reunión con Kai Hansen, líder de Gamma Ray, y compañero de Kiske en las épocas de gloria de Helloween, hacían de la presentación de Unisonic, una de esas citas imperdibles con la historia.

El comienzo fue apoteósico, con la introducción de “La Cabalgata De Las Valkirias” de Wagner, seguido por la entrada de los músicos y los primeros riff de “Unisonic”, la canción. La respuesta del público fue inmediata al ver la figura del calvo vocalista sobre el escenario, más aún cuando se pudo comprobar in situ, que su voz se conserva intacta y poderosa. A pesar de que el sonido jamás fue perfecto, en parte por la saturación de los instrumentos, que a ratos opacaban la voz del alemán, la energía se mantuvo a tope en cada una de las canciones. Sin ser clásicos ni nada por el estilo, el catálogo de Unisonic fue capaz de sostenerse durante la hora y algo que duro el concierto. Así lo demostraron “Never Too Late” y “Renegade”, donde no faltaron las voces de los fanáticos más acérrimos.

Kiske es el dueño de la función, con una actitud lúdica y relajada, casi como estando de vacaciones más que en un tour de conciertos. Entre canción y canción, conversaba y bromeaba con el público, confesando que la noche anterior, en el show que hicieron en La Batuta, estaba algo borracho, pero que en el Caupolicán estaba con todas sus energías y concentración al tope. En un par de canciones, bajó del escenario para compartir con los fanáticos de las primeras filas. Kiske venía a pasarlo bien. Hansen, por su parte, a pesar de compartir “la buena onda”, es la columna vertebral de la banda y se encarga de poner la cuota de “seriedad” en el grupo. Balance que quedó patente en “King For A Day”, donde las personalidades de los dos líderes, se complementaban a la perfección en el escenario.

Desde una plataforma que servía de segundo piso, Hansen y Mandy Meyer, introducían con sus guitarras, los primeros riff de “I’ve Tried”, secundada por “My Sanctuary”. Todo el mundo esperaba algo de Helloween. Conscientes de ello, en cada uno de sus shows Unisonic se ha encargado de tocar uno o dos clásicos de la banda. Para esta oportunidad, la elegida fue “March Of Time”, del “Keeper Of The Seven Keys Part2” (1988), que despertó a todo el Caupolicán con una interpretación perfecta. Una vez más, la voz de Kiske se robaba la película.

Unisonic siguió mostrando lo suyo con “Over The Rainbow” y “Star Rider”, para seguir con una sección de solos de guitarra a cargo de Hansen y Meyer, que sirvieron como introducción para “Souls Alive”, tema en que Hansen aprovechó de fumar un cigarrillo, mientras tocaba su guitarra. El primer encore llegaba con “We Rise”, donde Kiske volvió a bajar del escenario, claro que en esta ocasión cometiendo un chascarro, al confundir este tema como el último de la primera parte, creando un momento bastante absurdo, cuando decidió abandonar el escenario, mientras sus compañeros se miraban entre si, y Hansen daba un grito señalando que todavía no era tiempo del bis. Kiske volvía desde bambalinas, entre risas y declarando “I fucked up!”. “Never Change Me” puso fin a la primera parte del set.

La banda volvía a escena para tocar dos clásicos de Helloween. “Future World” y “I Want Out”, coreadas por absolutamente todo el teatro. Aunque un servidor hubiese preferido un final más épico con la interpretación de “Eagle Fly Free”, el “regalo” fue suficiente para saciar las ansias de escuchar esos clásicos, en la voz del hombre que los hizo grandes.

Unisonic brilló con luz propia, sin salirse de sus parámetros, cerrando una noche donde los sonidos de las glorias pasadas lograron cautivar y, por sobre todo, demostrar que su magia sigue intacta. Por algo dicen, que el vino añejado, sabe mejor.

Setlist Gotthard

  1. Dream On
  2. Top Of The World
  3. Starlight
  4. Sister Moon
  5. Need To Believe
  6. Give Me Real
  7. Master Of Illusion
  8. Remember It’s Me
  9. One Life, One Soul
  10. Mountain Mama
  11. Right On
  12. Hush (cover de Billy Joe Royal)
  13. Lift U Up
  14. Anytime Anywhere

Setlist Unisonic

  1. Unisonic
  2. Never Too Late
  3. Renegade
  4. King For A Day
  5. I’ve Tried
  6. My Sanctuary
  7. March Of Time (cover de Helloween)
  8. Over The Rainbow
  9. Star Rider
  10. Souls Alive
  11. We Rise
  12. Never Change Me
  13. Future World (cover de Helloween)
  14. I Want Out (cover de Helloween)

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Praxila Larenas

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