Twisted Sister: La energía desbordante de una leyenda

Viernes, 3 de Diciembre de 2010 | 12:26 pm | Comentarios (1)

Tuvieron que pasar más de 30 años para que esta Banda Neoyorkina tuviera que dar un concierto histórico en Chile. Y como no decir histórico, ya que Twisted Sister es uno de los padres del Hard Rock Metal, que años después se transformaría en una banda de culto que influenciaría a importantes grupos como Anthrax, Motörhead, Overkill, Cradle of Filth y Hammerfall.

La noche del 2 de diciembre en el Caupolicán es, sin duda, un concierto que se volverá un mito para los seguidores del Rock. Ya que los miles de fans que repletaron el teatro, enloquecieron cuando vieron entrar a Dee Snider corriendo por todo el escenario, agitando su tan característica cabellera rizada de un rubio casi albino y ejecutando todos sus movimientos eróticos de Rock Star.

Luego de media hora de retraso, que él público disfrutó con lo mejor de la música metal que provenía del muro de parlantes puestos en el escenario, Twisted Sister hace presencia sobre la tarima. Entonces un grito al más puro estilo heavy metal, resonaría junto a las miles de voces que gritaban ¡Twister Sister! y comienza a sonar estridentemente la guitarra de Jay Jay con el clásico “What you don’t know (sure can hurt you)” dando la bienvenida a lo que sería una noche intensa.

Finalizado esta primera canción todos quedamos impresionados con la fuerza que emanaba de esta banda. Exactamente tal cual la recordamos en esos videos emblemáticos de los 80. Aunque no con el maquillaje típico que los enmarcó dentro de las bandas de Glam, sino sólo con sus vestimentas de cuero y jeans tipo motociclistas metaleros y accesorios musicales como la llamativa guitarra de French o el atril rosado y a la vez intensamente rojo de Snider.  Pero más allá de la visual era una presencia, sobre todo de Dee, que irradiaba una energía asombrosa como cual chico veinteañero que saltó como loco entre “You can’t stop rock ‘n’ roll” y unas muy bien actuadas “Captain Howdy” y “Shoote’em down”.

Transcurría la noche y en cada canción intervenía un locuaz Snider que amplificaba los ánimos con frases como: “Twister Sister esta Chileee”, “ You are sick mothers fuckers crazy”. Gritando y dialogando hasta en un pueril español: “ you are Locoooosss”, “muy bien muy bien, ¿y tú?. Bien gracias”, “¡Hola Chile! ¿Dónde está tu amiga?- Al teléfono. Luego diría: “Mi Español es poquito” y termina agradeciendo como una chica avergonzada: “de nada de nada”. En ese momento las risas y los aplausos del público eran incontenibles, tanto así que toda la banda agradecía y grababan con sus Iphone las respuestas enardecidas del público.

Mientras los juegos frenéticos de luces se proyectaban en la enorme calavera de fondo, sostenido por unas sexys hermanas, llegaría un hits de todos los tiempos “”We’re not gonna take it” que fue eufóricamente coreada por miles de manos empuñadas al son de We’re right (yeah), We’re free (yeah), We’ll fight (yeah), You’ll see (yeah) que encendió los ánimos hasta tal punto que muchas camisetas volaron por los aires y se podía ver a varios chicos en la graderías más altas con el torso desnudo y agitando sus poleras al viento. Esta canción, que fue cantada en su versión original por un público más joven, también fue coreada extraordinariamente por los fans más antiguos en gritaban la clásica adaptación chilena “Huevos con aceite y limón…” que no dejó indiferente a la banda.  Ya que una vez finalizado el tema, Dee nos dice: Esta es nuestra canción pero ahora queremos escuchar la versión de ustedes y dirigiendo el micrófono a Eddy “Fingers” Ojeda, éste dice “Huevos con Aceite” y el Caupolicán completo fue envuelto en carjadas y aplausos, entonces la batería comienza nuevamente a marcar el coro y todos hasta el propio Dee que se tocaba las entrepiernas gritaba el clásico huevos con aceite y el público agregaba “ y limóooonnn” que revivió el espíritu del Rock de los 80.

A casi una década de su regreso, Twisted Sister logró volver a escena más vivo que nunca y continuó interactuando con el público como un perfecto líder carismático y emotivo, sobre todo cuando mencionó la pérdida de un héroe del heavy metal, el vocalista Ronnie James Dio, al cual rindió tributo con “Long live rock ‘n’ roll” de la banda Rainbow.

Más tarde continuando con las nostalgias, Dee tomaría su celular como si fuera un fósforo encendido y comenzaría con “The Price” una gran balada que nos recuerda el alto costo que a veces significa vivir los sueños y la vida, sobre todo cuando sabemos que es una batalla que al final todos perdemos, pero no por eso deja de ser Bella. Y así lo hacía ver el público, quienes incentivados por Dee, encienden todo el recinto como luciérnagas en la oscuridad.

Para finalizar esta primera parte, la batería de A. J sonaría de forma desquiciada para pedir Rock puro con “I wanna Rock” que hizo literalmente temblar a este noble recinto, mientras Dee seguía alabando al público con “Ustedes sí que saben rockear”.

Aunque con ausencia de maquillaje, lo de Twister Sister nos remontó con nostalgia a esa época donde la música se disfrutaba al límite de lo físico. Largas chascas moviéndose de un lado al otro, miles de dedos índices y meñiques haciendo el clásico saludo metalero, latas de cerveza volando, chicos desnudándose y tocando una guitarra imaginaria, en fin… todos esos clichés que son parte del manual rockero y que estas hermanas retorcidas lograron traer del pasado como destellantes flashback que inundaban el teatro con una energía desbordante. Un grupo de heavy metal puro que demuestra que más allá del tiempo, del maquillaje, de los singles de Pop, el alma del rock es vivida intensamente cuando existe una perfecta conexión entre el espíritu de la banda con sus fieles seguidores.

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Fotos por Sebastián Jiménez

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  1. Reptilio says:

    cri cri …… cri cri ……

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