The Kooks: Recinto chico, consagración en grande

Lunes, 21 de Mayo de 2012 | 2:09 am | No hay comentarios

Mientras tomo mi ubicación en la pista del Club Chocolate (ex Rockola), me sigo preguntando las razones por las cuales se eligió este recinto para albergar la segunda visita de los ingleses de The Kooks, ya que resulta al menos paradójico que, teniendo como referencia que su primera presentación se realizó en un Teatro Caupolicán lleno, la producción del evento haya decidido disminuir considerablemente la cantidad de tickets disponibles. Una suerte de contrasentido, si tenemos en consideración que el show de 2009 se enmarcó en la promoción de su segunda placa, “Konk” (2008), la cual, a pesar de no ser muy conocida por estos lados, tuvo una muy buena recepción por parte del público. Cuesta trabajo entender que el marco de público no le haga honor a una banda que con sus primeras dos producciones, logró vender más de 4 millones de copias en todo el mundo, y que día a día suma reconocimiento por parte de la crítica especializada.

Ahora, tres años después de aquella presentación, The Kooks regresa como una banda mucho más madura y con un nuevo trabajo bajo el brazo; “Junk Of The Heart” (2011). Si existe algo que se le criticó al cuarteto en su anterior incursión por nuestras tierras, fue la corta duración de su show, ya que en poco más de una hora de música repasaron gran parte de su repertorio, dejando con gusto a poco a los asistentes. En esta ocasión, que su catálogo de éxitos es mucho más extenso, era de esperar que ofrecieran un espectáculo más completo y que todas las expectativas que se generaron en torno a esta presentación sean superadas con creces. Si cabía alguna duda respecto a la ansiedad existente por volver a ver en vivo a los británicos, sólo bastaba con fijarse en lo rápido que se agotaron las 1.200 locaciones que fueron puestas a la venta.

Sólo un telón blanco y negro adorna el pequeño escenario, en donde casi por milagro se pudo montar el backline, de a poco se empieza a llenar la pista central de un público mayoritariamente clase ABC1, y llama la atención que la vista que tienen los que pagaron por una ubicación VIP, es exactamente la misma que los que pagaron por VIP Lounge. Mientras, afuera del recinto algunos asistentes discuten con los encargados de seguridad, que no los dejan acceder al recinto a pesar de tener entrada en mano, aludiendo que por normativa vigente para los clubes, se encuentra prohibido el acceso sin exhibir la cédula de identidad. Ya es casi la hora del evento, y se puede percibir en el ambiente que el público se encuentra extremadamente motivado, cantan cada canción envasada que suena, teniendo su punto más álgido cuando suena “De Música Ligera” de Soda Stereo, la cual es coreada por todo el recinto.

Con 15 minutos de retraso salen al escenario los ingleses, provocando una ovación generalizada que retumba en cada rincón del club. La canción encargada de dar el puntapié inicial es “Is It Me”, y desde el primer minuto se denota una entrega incondicional de parte de los fans, que no paran de saltar y cantar, y así se sucede a medida que avanzan cada una de las canciones que conforman el setlist. Ni siquiera los temas de corte más lento, tales como “Rosie”, “Sway”, “Tick Of Time” o “Shine On”, son impedimento para que el público baje las revoluciones. Una selección de canciones muy bien lograda, que combina perfectamente las composiciones de su última placa, con los grandes éxitos de sus anteriores producciones, que ya forman parte del inconsciente colectivo y que representan apuestas seguras a la hora de subir la intensidad, este es el caso de “Always Where I Need to Be”, “She Moves In Her Own Way”, “See the Sun” y “Ooh La”.

Existen cuatro momentos que resultan memorables y que perfectamente se podrían convertir en postales que grafiquen la intensidad de la presentación. Primero: Luke Pritchard, solo en el escenario, haciendo una versión acústica de “Seaside”. Segundo: el frontman montado en un amplificador tocando la guitarra, mientras las fanáticas del Vip Lounge se esfuerzan por tocar sus cabellos. Tercero: la interpretación de “Do You Wanna” durante la primera despedida de la banda, que por lejos fue la canción que más energía le imprimió al público. Y cuarto: el cierre del show que corrió por cuenta de “Naive”, que tuvo como condimento el ingreso al escenario de una fanática, que alcanzó a robarle un par de besos a Luke. Un show que estaba destinado a ser todo un éxito, ya que con un público tan incondicional resulta imposible no salir bien parado. Un sonido que quizás no estuvo a la altura de las circunstancias, y que dejaba en evidencia sus limitaciones en las canciones de corte más lento, pero que cumplía a cabalidad en los temas más potentes. Al momento de evaluar el concierto, la elección del recinto pasa a ser una anécdota más, lo cierto es que The Kooks ofreció un show en donde recorrió la mayoría de sus éxitos, cautivando a un público que se entregó por completo, y dejando en claro que más que una moda, son una banda ya consagrada.

Setlist

  1. Is It Me
  2. Always Where I Need to Be
  3. Matchbox
  4. Sofa Song
  5. Rosie
  6. She Moves In Her Own Way
  7. Sway
  8. Runaway
  9. Down To The Market
  10. If Only
  11. Seaside
  12. Tick Of Time
  13. See the Sun
  14. Eskimo Kiss
  15. Ooh La
  16. How’d You Like That
  17. Shine On
  18. Do You Wanna
  19. Stormy Weather
  20. Junk Of The Heart
  21. Naïve

 

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Sebastián Jiménez

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