The Kills: Un chorro de sangre a la cabeza (y a presión)

Jueves, 3 de Noviembre de 2011 | 3:19 pm | Comentarios (5)

The Kills nació en 2002, un día de los enamorados. En realidad fue un poco antes, pero vio la luz en vivo un 14 de febrero de ese año, justo cuando un grupo iba a dar el salto al estrellato. Coldplay lanza ‘A Rush of Blood to the Head’ y vuelven a poner a las bandas al mando. Pero Alison Mosshart y Jamie Hince fueron contra la corriente cuando el único referente era White Stripes e hicieron un dúo. ¿Y qué diablos puede tener que ver Coldplay con The Kills? Sólo es que, tras ver a The Kills en un Teatro Oriente con unos 1500 asistentes, uno piensa que ese título de álbum le queda mucho mejor al dúo británico-estadounidense que a Chris Martin y los suyos.

Lo que pasó anoche fue un chorro de sangre directo al cerebro. Un show de esos donde no importa la cantidad, sino que la calidad, y a ratos The Kills sonó exacto a como lo hace en sus registros de estudio, pero algo cambia. Pese a que creamos que Alison es la extrovertida y que Jamie resulta ser más reflexivo, en vivo es al revés. Mosshart canta e interpreta para sí misma, de forma tímida, entreteniéndose, pero también escondiendo mucho. Alison es forma, pero en el fondo, es una tierna muchacha que se puso nerviosa cuando dos fanáticos se subieron al escenario y le besaron una mejilla. Mientras, Jamie sorprende por ser más cercano con la audiencia, divertirse con ellos y llevar esa actitud punk que tanto le gusta, tomando la guitarra como una pistola, golpeando las cuerdas estridentemente e incitando a la gente a batir las palmas.

Fue una suerte que no apareciera la puntualidad inglesa. La gente entró recién pasadas las 20.45 y el concierto partió con veinte minutos de retraso. Algo más que aceptable. De hecho, el público se acomodó bien en los asientos acolchados… Para pararse de inmediato cuando The Kills entró en escena.

Alison le daba carne a “No Wow”, canción del injustamente olvidado disco del mismo nombre. Sus bailes, movimientos de cabeza y esos quiebres que hace al moverse por el escenario vuelven loco al público, pero comenzamos a ver que le cuesta comunicarse con la gente. Ella no hace  más que dar las gracias. Jamie tomaría posteriormente el micrófono para reaccionar ante el público, diciendo que “esta es la razón por la que hicimos este tour. Gracias por dejárnoslo en claro”. Vinieron a presentar “Blood Pressures” (Domino, 2011) y eso se nota. No sólo viene una coreadísima y potente versión de “Future Starts Slow”, sino que además la tremenda “Heart Is A Beating Drum”. Las bases apoyan, dan las percusiones, un poco de ruido blanco también, pero es Jamie el motor musical con su guitarra llena de efectos. Mientras, Alison es magnética, al menos como los fanáticos perciben. De hecho, al final de “Heart Is…” bota un ventilador de una patada y se sube a disfrutar de su viento. Es que la guitarra de Jamie y el baile y los alaridos de Alison logran quitarle toda solemnidad a un escenario pulcro como es el Teatro Oriente. The Kills enturbia el ambiente, dejándolo más cercano a lo que esperan los fans. Los asientos numerados se difuman un poco porque en el aire ya está “Cheap and Cheerful” y los pasillos se llenan de gente que quiere capturar esa imagen de Mosshart meneando la cabeza o de Jamie apuntando con la guitarra.

Para “Kissy Kissy” la gente es capaz de digerir la complejidad de los arreglos de la canción, poco empáticos, pero lo suficientemente poderosos como para traspasar cualquier atisbo de cansancio. Lo mismo con la rítmica “U.R.A. Fever”, donde parten en una especie de diálogo que deriva en un gran momento con ambos cantando en el mismo micrófono.

La prueba de “DNA” sacó otro poco de sangre, con ese ritmo rico en quiebres y un coro donde el público participa gustoso.

A esas alturas se repetía un asunto que minaba la atención de varios asistentes: el audio. En algunos momentos las voces se perdían por la potencia de los instrumentos, es decir, de la base y la guitarra, y tampoco era tanta la amplificación. El Teatro Oriente tiene excelente acústica, pero resulta entretenido que una banda que utiliza bien los sonidos saturados no llegue a sonar lo suficientemente fuerte en su concierto. De todas formas, cada stroke de Jamie es potente, y en “Satellite”, no sólo es la gente sino que el mismo Hince quien se da cuenta de cómo prende la audiencia.

“Tape Song” es una pausa en medio de tanta potencia, en especial porque luego viene la canción que mejor refleja las posibilidades y matices cuya cima puede alcanzar un dúo, “Baby Says”, no sólo tiene nostalgia y un momentum exquisito, sino que también control respecto a la emoción. Un gran momento donde el público más que gritar, escuchó y atendió a la dirección de Alison y Jamie.

“Black Balloon” dio con la complicidad de las palmas en algún momento, pero luego el respetable prefirió que The Kills hiciera el show. Y así el in crescendo de esta canción va operando como parte de la triada que supuestamente cierra la presentación.

Entremedio hay un gran cover, “Pale Blue Eyes”, de The Velvet Underground, que en la versión The Kills mantiene la suciedad deliciosa del sonido de la guitarra y configura un momento único en el concierto, ya que no la tocaron ni en Perú, ni en Brasil.

“Last Day of Magic” y “Sour Cherry” aparecieron como grandes finales, tanto por el ritmo endemoniado que logran, como por la interpretación sentida de Jamie. Alison armó una conexión en ciertos momentos con la gente en la platea alta y lanzó un par de sonrisas cómplices. Todo esto para que los asistentes, tras una hora de concierto, quedaran pidiendo más. Y tras un alarido, ensordecedor a ratos, Mosshart y Hince regresaron al escenario. Allí nuevamente Jamie tomó la palabra para agradecer a los fans. “The Last Goodbye” logra configurar un momento mágico, donde sientes cada parte del teclado que toca Jamie en vez de la acostumbrada guitarra, o donde Alison se detiene en su bamboleo constante y desde un punto fijo se abre por fin a la gente.

El problema es que un par de fanáticos rompieron un poco esta magia subiendo al escenario y besando en la mejilla a la cantante, pero ella siguió como si (casi) nada hubiera pasado para armar el paisaje más bello del concierto, con el público ondeando sus brazos con el swing de vals de este último adiós.

Alison se puso a resguardo y, con un par de baquetas, ayudó a darle aún más sustancia a la ya rabiosa y divertida “Pots And Pans”, para luego dar pie al mejor riff de guitarra de la noche y freír cabezas con “Fried My Little Brains”, un cierre perfecto para una noche corta, precisa, pero de alto impacto, que la gente agradeció con su aplauso y también con la tranquilidad de que The Kills lo dio todo arriba del escenario, tal como prometieron.

Algunas conclusiones pueden ser que faltó un par de amplificadores que aumentaran el volumen de la performance. También que Jamie es más extrovertido en el fondo que la carismática pero realmente tímida Alison Mosshart. Y finalmente que, si bien son dos personas, en el escenario se hacen un solo montón de sangre que va por tus venas y que se convierte en un chorro directo a tu cabeza. Como Coldplay jamás imaginó que se podría hacer. Al estilo The Kills.

Por Manuel Toledo-Campos

Setlist:

  1. No Wow
  2. Future Starts Slow
  3. Heart Is A Beating Drum
  4. Cheap And Cheerful
  5. Kissy Kissy
  6. Ura Fever
  7. DNA
  8. Satellite
  9. Tape Song
  10. Baby Says
  11. Black Balloon
  12. Pale Blue Eyes (cover Velvet Underground)
  13. Last Day Of Magic
  14. Sour Cherry
    ——————————-
  15. The Last Goodbye
  16. Pots And Pans
  17. Fried My Little Brains
Enlace corto:
(5)
  1. nats says:

    Tay boby que cuando dicen “Alison armó una conexión en ciertos momentos con la gente en la platea alta y lanzó un par de sonrisas cómplices” para LAST DAY OF MAGIC están hablando de mí 😉

  2. Nati says:

    Faltó Pale Blue Eyes, casi nadie cachó el cover…

  3. Nati, mandé esa corrección y todavía no me la suben, pero sí nos dimos cuenta 🙂
    Gracias por notarlo.

  4. Dani A. says:

    Buen review, me gustó porque eso mismo me dio a sentir, empezó el show y para cuando terminó no sabes que te golpeó. Me encanta está banda hace muchos años y sabía que no me iban a defraudar cuando por fin los viera en vivo, amo como Jamie maneja su guitarra y la fuerza de Alison cuando interpreta. Toda la razón, The Last Goodbye es un momento solemne e íntimo del show y ese par de tarados casi lo arruinó, suerte Alison no pescó. Increíble.

  5. Rodrigo Rojas Casanov says:

    que buen review…felicitaciones a Manuel, derrepente a la gente le da lata leer esto, pero por palabras asi uno lee a gusto. Una cosa, yo estaba en platea y el volumen era adecuado, incluso…no quede con el tipico pito en el oido, y eso se agradece bastante. Saludos

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