The Devil Wears Prada: La música de moda y alta factura

Domingo, 16 de Mayo de 2010 | 9:13 pm | Comentarios (1)

No tienen nada que ver con la novela, mucho menos con la película de Anne Hathaway y Meryl Streep. Puede ser un comienzo. No el más decidor, no el más acertado. Mucho menos el más creativo. Pero para quiénes recién dilucidan que existe además del largometraje y el libro, una banda. Es información “relevante”. Por otro lado, si te causa demasiado sentido este párrafo, y no puedes evitar sentirte identificado. Debo decirte que te has perdido durante cinco años una banda prometedora y no te queda más que esperar otra visita de los norteamericanos.

La primera visita.

Finalmente el sexteto post-hardcore cristiano arribó a suelo chileno. Gracias a las mediaciones de BTS, la visita The Devil Wears Prada a Chile, se hizo realidad, como muchas otras bandas prolíferas del género. Y no es menor, el trabajo de esta productora nos ha permitido presenciar shows del más alto nivel, e impensados para una realidad musical que ha ido en exponencial aumento.

Esta vez, el club Rock & Guitarras se portó bien para la presentación de los veinteañeros de Dayton, Ohio. El sonido pulcro y nítido que entregó la banda, sumado a un público que coreó la presentación completa, hicieron de la tarde del jueves una experiencia no menos placentera. Cuestión que quedó en evidencia clara, para los cerca de 400 aficionados que repletaron el recinto de Ñuñoa. Se nota también, al momento de revisar videos de la presentación y las opiniones de los cientos de fans, que no se han hecho esperar en la red.

Si consideramos que lo de la trayectoria de The Devil Wears Prada, no es de lo más extensa. Pero si intensa. En sólo cinco años han editado cuatro discos de estudio. El primero, “Patterns of a Horizon” (2005), independiente, los dos siguientes, “Dear Love: A Beautiful Discord” (2006) y “Plagues” (2007), bajo el alero de Rise Records (Dance Gavin Dance y Emarosa).  Su última placa “With Roots Above and Branches Below”, lanzada el año pasado bajo Ferret Records (el mismo de Every time I Die y Poison the well). Representan el raudo avance que Hranica y compañía han vivido.

Todo eso, sumado al éxito, indica que The Devil Wears Prada se encuentra en su mejor momento girando por Sudamérica. Lugar en donde no podemos olvidar que este puñado de agrupaciones, hace rato que gozan de una salud implacable.

Así comenzaba el show.

El show como estaba estipulado comenzó a las 19hrs., ‘Intro (The End Breakdown to Lord Xenu)’ abría los fuegos, y ‘Hey John, What’s Your Name Again?’, desataba la algarabía de la fanaticada presente.

Si bien es cierto, bandas de esta calaña poseen una manada de fieles seguidores que en promedio no superan los veinte años. Los cuatrocientos asistentes el día jueves, dieron fe de lo acérrimos que llegan a ser al profesar tal devoción por esta agrupación. De todos modos el promedio de edad de la banda también rodea los veintiún años. Cuestión no menor, si a todo lo anterior añadimos el oficio, madurez compositiva y calidad que ha desarrollado esta agrupación en su breve carrera.

‘Sassafras’ y ‘Ben Has a Kid’ continuaron un inicio de show electrizante, por sobre todo potente, y con una muestra de sonido perfecta. El audio del Rock & Guitarras pasaba la prueba con honores, de entrada.

A ratos, la actitud de los hombres de las cuerdas (Jeremy DePoyster, Chris Rubey en guitarras, y Andy Trick en bajo) llamaba la atención. En la mayoría de las canciones, y por largo rato tocaban cada tema de espaldas al público y solo en ciertos momentos se tornaban hacia el frente. Hranica hacía lo suyo, y a ratos desaparecía del escenario, como queriendo decir que: “Nuestro show es más importante que nosotros mismos”.

‘Goats on a Boat’, ‘Dogs Can Grow Beards All Over’ y ‘Danger : Wildman’, no hacían más que pulverizar los oídos de una entusiasta audiencia, que no contenía su ánimo de corear cada canción. Lo de The Devil Wears Prada, hasta pasadas las 19:30hrs. era una declaración perfecta de su potencial.

‘I Know a Ghost’, ‘Dez Moines’ y una espectacular ‘HTML Rulez d00d’, fueron sonando una tras otra, como ráfagas acribillantes de un poderío manifiesto. ‘Dont Dink and Drance’ y ‘Assistant to the Regional Manager’, cerraban entonces el show, de manera magnífica. Pero la cita no terminó hasta el último acorde de ‘Wapakalypse’. La emoción de los seis integrantes cerró con una tremenda hora de intensa presentación.

Enlace corto:
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  1. fanboy says:

    Estuvo excelente!!!! gran concierto…
    debió ser en el Caupolicán o algo así…
    Saludos HN…

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