The Dead Daisies: Vieja escuela, energía inagotable

Jueves, 20 de Julio de 2017 | 2:39 pm | No hay comentarios
The Dead Daisies: Vieja escuela, energía inagotable

El mundo del rock es cuestionable a veces, con episodios de misoginia o de perpetuación de estereotipos conservadores y rígidos, pero también es uno de los sonidos más vivos en la historia de la música, debido a sus exponentes y a sus fans. Todo lo que parece empaquetado del rock, se despercude cuando aparece el mero afán de entretener y entretenerse en ello, y eso es lo que pasó en la noche del 19 de julio, en el debut de The Dead Daisies en Chile. La banda creada y liderada por el australiano David Lowy, en esta formación incluye al guitarrista Doug Aldrich, al bajista Marco Mendoza, al vocalista John Corabi, y al baterista Brian Tichy, todos nombres conocidos en el lado más glam del rock al haber estado en bandas como Thin Lizzy, Dio, o Whitesnake.

La jornada abrió con Exxocet, banda de hard rock chilena muy joven, pero cuyas influencias están ancladas en los 80, con un sonido que se avizora como único en el contexto nacional y con un look que hace aún más creíble que son parte de quienes “mantienen el rock con vida” y eso, más que un acto de nostalgia, evoca una estética que hoy luce mucho mejor que hace algunos años. El oficio de la banda es bueno, aunque a veces el sonido del micrófono de su vocalista Chris Lion se perdía, pero en general fueron 40 minutos de rock con ese toque de glam que prendió a un público que, pese a casi repletar el Club Chocolate, necesitaba muchos estímulos para funcionar.

Bien lo supo el plato principal de la noche, The Dead Daisies, que a las 22:07 hrs. salieron a escena con una ovación moderada del público, fácilmente dividido entre quienes estaban involucrados en el show y los que sólo observaban. La noche se dio de esa forma, con la banda entregando lo que sabe hacer de forma impecable, sin inventar la rueda ni generar algo sorprendente, pero siendo eficientes y aprovechando sus años de experiencia de forma implacable. Además, el sonido fue claro, algo que muestra la mejora en este aspecto en un Club Chocolate que hasta no hace tanto todavía luchaba contra los rebotes indeseados.

La tripleta inicial de canciones venía del disco que están presentando, “Live & Louder” (2016), un registro en vivo que logra retratar de mejor forma el sonido que el quinteto es capaz de desarrollar, porque si hay algo que no queda impregnado en las versiones de estudio es la viveza del show en el escenario, lo picaresco, y a veces el mal gusto también. Mal que mal, el glam hard rock fue capaz de mostrar parte de lo mejor de la época ochentera, pero también en este género y sus seguidores hubo mucho de misoginia, de encontrar que “la ex es un demonio”, como Corabi dijo antes de “Devil Out Of Time”, o cuando un tema habla ligeramente de que “todas las mujeres son iguales”, como “All The Same”. Eso, mezclado con bromas falocéntricas, causa fácilmente resquemores en quienes no están habituados a este estilo de vida y música, y tal vez por ello es que existe la visión de que estos círculos son cerrados. Claro, lo que antes era aceptable, hoy genera más de un arisco de nariz y más de un ceño fruncido, aunque en la generalidad esto pase desapercibido.

Musicalmente, la banda es capaz de hacer que todo lo que suena sea creíble, como en la “plegaria” “Song And A Prayer” o en la política “With You & I”, donde también queda claro que detrás de dinámicas de género de antaño también existe un pensamiento crítico, que es necesario de ver en el rock y que tampoco teme mostrar el quinteto multinacional. Además, con covers como los de “Fortunate Son” de Creedence o “Join Together” de The Who, también se procuraban que la gente pudiera conocer los temas nuevos sin perder el promedio de energía desplegada, aunque el bajista Marco Mendoza a veces fuera demasiado majadero en el nacionalismo con siete llamados diferentes a lo largo del show de un “ceacheí”. Demasiado, pero sin malas intenciones, viendo el torrente de comunicación que tuvo en todo momento el de las cuatro cuerdas con el público.

Momento de genialidad en el que invitaron a Cler Canifrú, una de las pocas chilenas en un mundo tan sobremasculinizado como el rock, cantautora y guitarrista que mostró a los pocos segundos que sabe cómo hacer chillar una guitarra. Ante la sorpresa de los muchachos, Cler tocó “Helter Skelter” con el quinteto, robándose miradas que ojalá descubran también a la artista detrás de esa habilidad en el instrumento de seis cuerdas.

Tras dos horas de show se bajó el telón de un debut más que correcto, porque The Dead Daisies, pese a caer en los vicios de su estilo musical, también son capaces de hacerlo lucir fresco y sin forzar de forma ridícula la memoria. El cierre fue con “We’re An American Band”, original de Grand Funk Railroad, y “Highway Star” de Deep Purple, y aunque eran covers, también fueron momentos brillantes de un show que entregó rock como el que muchos dicen que “está muerto”, sin siquiera pensar en cuánta gente de las nuevas generaciones aún vibra con esta vieja escuela que aún dicta cátedra sobre cimientos básicos, pero a veces imprescindibles.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Pedro Mora

Setlist

  1. Long Way To Go
  2. Mexico
  3. Make Some Noise
  4. Song And A Prayer
  5. Fortunate Son (original de Creedence Clearwater Revival)
  6. We All Fall Down
  7. Lock ’N’ Load
  8. Last Time I Saw The Sun
  9. Solo de Brian Tichy
  10. Join Together (original de The Who)
  11. All The Same
  12. With You & I
  13. Dirty Deeds / La Bamba / Solo de Doug / Run To The Hills / Holy Diver
  14. Mainline
  15. Helter Skelter (original de The Beatles)
  16. Devil Out Of Time
  17. Midnight Moses
  18. We’re An American Band (original de Grand Funk Railroad)
  19. Highway Star (original de Deep Purple)

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