Steven Wilson: Emociones Monumentales

Jueves, 19 de Abril de 2012 | 1:06 pm | Comentarios (3)

Durante estas últimas semanas hemos recibido las visitas de grandes personajes del rock en sus facetas solistas, donde pudieron brillar con su material más “personal” alejados de los grandes escenarios y aglomeraciones. El primero fue Mark Lanegan, cuya oscuridad envolvió al Amanda. Trey Spruance retornó con Secret Chiefs 3, en un par de shows de antología. Thurston Moore desató el ruido en el Teatro Oriente, e incluso, Sebastián Bach vino a corroborar su puesto en los altares del rock pesado. Todos y cada uno con su particular estilo, y en presentaciones, donde lo primordial estaba en sentarse, escuchar y disfrutar.

Para cerrar este ciclo, llegaba el show de Steven Wilson, nombre que acaparó la mirada de los rockeros, gracias a la fama que ha cosechado con su banda Porcupine Tree. Tomándose un receso de su trabajo más mainstream, Wilson se ha centrado en su carrera solista, lanzando el año pasado, el aclamado “Grace For Drowning” (2011). Con dos presentaciones prácticamente agotadas, Steven Wilson llegaba a Chile para entregar un concierto inolvidable.

El inglés traía un show de lujo, pensado hasta el más mínimo detalle, con una propuesta audiovisual muy semejante a la que nos presentó Nine Inch Nails hace unos años. Un telón en la parte delantera del escenario, y otro en el fondo, donde se proyectaban una suerte de videoclips temáticos, correspondientes a cada canción que tocaba interpretar. Las imágenes iban desde la locura, la contemplación, hasta el horror puro, creando una atmósfera muy a similar a la creada por Roger Waters en su última visita, a menor escala obviamente, pero igualmente poderosa. Si esto no era suficiente para dejar boquiabierto a cualquiera, la banda del líder de Porcupine Tree, se encargaba de poner la guinda a la torta. ¡Que pedazos de músicos! Theo Travis (vientos), Nick Beggs (bajo), Adam Holzmann (teclado), Nico Tsonev (guitarra), y el imparable Marco Minnemann (batería), todos y cada uno en esplendida forma, con una actitud sobre el escenario, que muchas veces sobrepasaba a la mostrada por Wilson, que a ratos sólo parecía dejarse llevar y disfrutar de la música creada por sus compañeros, más que dedicarse a dirigirlos.

Ya antes de que comenzase el show, se sucedían diferentes proyecciones sobre el telón. Lo que parecía un gran cortometraje experimental, recibía a los asistentes que llenaron el Caupolicán hasta las gradas, para que a las 21:00 en punto, las luces se apagaran y de a uno, los miembros de la banda comenzaran a salir desde el fondo del escenario, para tomar sus respectivos instrumentos y comenzar con “No Twilight Within The Courts Of The Sun”, tema del disco “Insurgentes” (2008). El aplauso y griterío, se hicieron absolutos cuando la delgada figura de Wilson se posó en el centro del escenario. Vistiendo jeans, polera negra y totalmente descalzo, el músico daba la bienvenida a su público y se unía a sus compañeros. El comienzo fue por todo lo alto, y continúo con “Index”, donde las proyecciones sobre los telones entregaban ese toque, que sumado a un sonido impecable y el carisma de Wilson, daba cuenta de un show creado para cautivar.

Con una introducción de teclado se dio la partida a “Deform To Form A Star”, otra de “Grace For Drowning”, disco que ha llevado de gira mundial al londinense, y continuó revisando con “Sectarian”, momento en que el telón principal cae y deja, por fin, contemplar a la banda en plenitud. Wilson se toma unos minutos para agradecer la gran asistencia de público, confesando que cuando se enteró de que iba a venir a tocar a Chile, no se imaginaba que la gente conocía su música, por lo que agradeció el cariño, que a estas alturas, más que cariño parecía delirio, provocando incluso algunas bromas del guitarrista, quien comentó: “Creo que se han perdido de camino al concierto a Metallica”, declaración que sacó risas del público y dio pie para “Postcard”, también del último disco, en una interpretación oscura y densa.

Luego de cruzar los umbrales más oscuros de “Remainder The Black Dog”, llegó uno de los momentos más emocionantes con “Harmony Korine”, simplemente inmensa, donde el virtuosismo de los músicos brilló por su capacidad de transmitir emociones, en un corte simplemente conmovedor. De lo mejor de la noche.

Lo cierto, es que a pesar de que muchos se acercaron al concierto, gracias al nombre de “Porcupine Tree”, existía un pleno conocimiento de la música que se iba a escuchar, más allá de los aplausos al principio y al final de cada tema, al momento de la interpretación, se notaba que la gente estaba ahí con conocimiento de causa. Se escucharon con mucha atención y entusiasmo temas como “Abandoner”, donde brillaron las capacidades de Marco Minnemann –no por nada fue uno de los más aplaudidos de la noche -, y la misteriosa e inquietante “Veneno Para Las Hadas”.

Wilson presenta un tema nuevo, que debería ser lanzado el próximo año, y que piensa grabar con este nuevo grupo de músicos, a quienes destacó por su expertise, incluso superior a sus propias capacidades. “Luminol” es una canción al servicio del virtuosismo de dichos músicos, muy rápida y progresiva, con un corte a la mitad, que devuelve la atmósfera oscura y emocional entre tanta técnica. “No Part Of Me”, precedió a “Raider II”, presentada por Wilson como “la composición más larga de Grace For Drowning”. Casi 23 minutos de música sin pausas; monumentales, en una montaña rusa de emociones que tuvo de todo. Desde inspirados solos de teclado, pasando por solos de guitarras y flautas, sumado a la sensación de estar metido en una catedral sonora imponente. “Raider II” fue el tiro de gracia, y celebrado con una merecida ovación de pie.

Bis y la banda regresa, esta vez enmascarados, para interpretar “Get All You Deserve”. Con un infierno de fondo, y los rostros cadavéricos de los músicos, llegamos al fin del setlist regular. La gente no paraba de aplaudir y corear el nombre del inglés, quien vuelve al escenario con su guitarra acústica para entregar un regalo a todos aquellos que quedaron con cuello por escuchar algo de “Porcupine Tree”. “Lazarus” y “Trains”, fueron coreadas a más no poder, por una fanaticada totalmente satisfecha. Wilson vuelve a agradecer el cariño de los chilenos, enunciando la frase “espero volver a verlos pronto”, y quién sabe, quizás la próxima parada de Wilson en nuestro país sea con “Porcupine Tree”. A cruzar los dedos.

De esta manera se cierra un ciclo de visitas individuales, cuyo carácter íntimo nos ha permitido apreciar de la virtud de estos artistas, más allá de los rankings musicales y tendencias del momento. Steven Wilson coronó una serie de presentaciones, donde primó lo más importante, la música.

Setlist

  1. No Twilight Within The Courts Of The Sun
  2. Index
  3. Deform To Form A Star
  4. Sectarian
  5. Postcard
  6. Remainder The Black Dog
  7. Harmony Korine
  8. Abandoner
  9. Veneno Para Las Hadas
  10. Luminol
  11. No Part Of Me
  12. Raider II
  13. Get All You Deserve
  14. Lazarus (Porcupine Tree)
  15. Trains (Porcupine Tree)

 Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Valeska Escanilla

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(3)
  1. rolando hormazabal gonzalez says:

    maravilloso concert ojala vuelva

  2. Macarena says:

    Qué ganas de haber ido!!! Me arrepiento mucho, más aún al ver que tocó Trains (sí, sé que es lo más mainstream se él, pero me encanta ese tema)

  3. gerardo tejada says:

    Me da un poco de lata la gente que estaba pegada con Porcupine Tree, en un concierto de Peter Gabriel no corean “Genesis” y en el de Secret Chiefs nadie coreo Faithno More o Mr.Bungle.

    Wilson incluso bromeó cuando escuchaba los gritos del público “¿Estan seguros que esas canciones son mías? No me suenan”. Pero es común que siendo Porcupine tree su mayor exito y Wilson el principal compositor la gente pensara que iban a ver a un Porcupine Tree mkII. La banda de Wilson no es un remplazo para Porcupine TRee. Por último por respeto al resto de Porcupine Tree es lógico que no tocara ningúna del grupo.

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