Especial Maquinaria 2012: En Vivo

Sonic Youth: Los padres del ruido sacudieron el Club Hípico

Domingo, 20 de Noviembre de 2011 | 11:08 pm | Comentarios (9)

En su segunda presentación en tierras chilenas, Sonic Youth centró su presentación en un recorrido por los inicios de su nutrida discografía, tocando lo más duro de su repertorio, ante lo que podría ser una de las últimas presentaciones del quinteto.

Son pasada las 17:00 hrs. y un sol pega fuerte en las cabezas apostadas en el escenario Transistor, para ver la actuación de una de las bandas más influyentes para el rock contemporáneo en el segundo día del Festival Maquinaria. Los fanáticos de Sonic Youth están expectantes ante esta presentación, ya que el 14 de octubre el sello “Matador” emitió un comunicado anunciando el divorcio entre Kim Gordon y Thurston Moore tras 27 años de matrimonio, 30 dentro de la banda y poniendo en duda la continuidad de un grupo que supo incluir la experimentación en el rock y al punk.

Se terminan las especulaciones cuando entran en escena con lentes oscuros Steve Shelley (batería), Lee Ranaldo (guitarra y voz), Mark Ibold (de “Pavement” quien toca el bajo desde la gira de “Rather Ripped” de 2006), Thurston Moore (guitarra y voz) y Kim Gordon (bajo, guitarra y voz) que aparece con un corto vestido rojo bien ceñido al cuerpo, que confunde a cualquiera sobre su verdadera edad.

Llegan de una tensa actuación en Perú, sin embargo el show debe continuar. Luego de un breve jam de noise para calentar las guitarras (no hicieron prueba de sonido) abren con “Brave Men Run” del “Bad Moon Rising” (1985), viajando a los orígenes de la banda, para demostrar que los años no pasan en vano y que, a pesar de no ser cabezas de cartel, esta tarde vienen a mostrar una clase magistral de historia musical.

Siguieron con “Death Valley ’69”, con Thurston y Kim cantando al unísono como en los viejos tiempos, provocando la locura de en las primeras filas, levantando una capa de polvo impresionante que a ratos tapaba el escenario.

Siguieron “Tom Violence” de “Evol” (1986) y la dupleta de “The Eternal” (2009) su ultima placa, con Kim Gordon al micrófono cantando desgarradamente la punketa “Sacred Trickster” y “Calming The Snake” con furia, apretando tanto sus cuerdas vocales, que a veces quedaba sin aire. En ningún minuto mira a su ex marido, quien comienza a lucir todos sus trucos clásicos en las 6 cuerdas. Moore se sube a sus efectos para balancearse y hacer rechinar los modelos de guitarra que van apareciendo con distintas afinaciones, para golpearlas con baquetas, creando acoples en el aire que magnifican su altura y su colorina cabellera. Lee Ranaldo es su cómplice, lo deja libre en sus arranques de delirios sónicos, sin embargo raya la cancha cuando es su turno le toca estallar, toma la palabra y anuncia “Eric’s Trip” del gran “Daydream Nation” (1988), para seguir con la dupleta del “Sister” (1987), “Stereo Sancity” y “Kotton Krown”.

Los más jóvenes del público miran con atención, sorprendidos con los cincuentones que rockean igual que en los ‘80, mientras que los más adultos sonríen y corean las canciones al ritmo de un certero Steve Shelley; con cara de bonachón hunde las baquetas contra los toms, poniéndole ritmo a las capas de ruido creadas por sus colegas.

Luego Thurston toma su “Jazzmaster” azul y, para hacerla chillar, la arrastra por el piso, y la frota sobre una cámara al costado del escenario y el cuerpo de su operador, en una introducción ruidosa para que entre Shelley en “Starfield Rd” de “Experimental Jet Set, Trash and No Star” (1994) A continuación vino “Flower”, la saltada “What We Know” a cargo de Ranaldo, una de las canciones más celebradas de su última entrega.

Kim Gordon deja la guitarra y toma el micrófono para “Drunken Butterfly” en una deliciosa y perturbante interpretación, “I love you, I love you, I love you… What’s your name?” clamaba arrodillada en el escenario, mientras empezamos a ver las primeras personas levantadas sobre la multitud. La rubia estiró los brazos para dar vueltas como una mariposa borracha, al ritmo de las estridencia de las guitarras. Una leve brisa refrescó la cara del público y le agitó los cabellos a Kim en un momento sublime, único. El sol comenzaba lentamente a moverse cuando empezó a sonar “Sugar Kane”, del exitoso “Dirty” (1992), nuevamente con 2 bajos, para hacer vibrar a los viejos y nuevos fans, incluso a los que los escuchaban por primera vez a los neoyorquinos con respeto y en silencio. A la mitad del tema se concertaron en una improvisación llena de trabajados ruidos, golpes de bajo, Lee Ranaldo levantó su guitarra para percutarla con baquetas, y volver suavemente al final de la canción para hacerla estallar y despedirse tras la rotunda negativa de los asistentes que los pedían de vuelta.

Volvieron con los puños en alto y Thurston Moore dijo “Ustedes chicos, son asombrosos”, y comenzaron a tocar “Teen Age Riot” para sacudir las cabezas de todos los presentes, con un final ya característico en las presentaciones del quinteto, con el cruce de las guitarras de Lee y Thurston. Luego vino una cascada de sonidos, todo vitoreado por un extasiado público, y con el cable de la guitarra alrededor del cuello de Thurston como si se quisiera ahorcar en directo. Se despidieron, y el alto despachó la frase “Sean Libres” para abandonar el escenario, dejando la incógnita sobre el futuro de una agrupación que se ha mantenido vigente pese a los años, pese a las modas musicales, pese a las ganancias comerciales y que han hecho lo que siempre han querido sin obedecer a limitaciones. Dejaron sus armónicos sonando en el aire, demostrando a los testigos presentes que una guitarra no sólo se toca con una uñeta, y que no hay que vender grandes cantidades de discos para imponer un sello frenético, pero hermoso a la vez.

Un show intenso, que sonó mucho mejor que en su primera visita, pero que se hizo corto y dejó un gusto amargo en los seguidores más fieles, además de una larga lista de temas afuera. No sabremos qué pasará con la banda, pero la tarea está cumplida, seducir a los miles que estaban allí y motivar a las nuevas generaciones de músicos a no seguir patrones convencionales, tal como lo hicieron con un joven Kurt Cobain.

Por Jaime Albornoz
Fotos por Sebastián Rojas

Setlist:

  1. Brave Men Run
  2. Death Valley ’69
  3. Tom Violence
  4. Sacred Trickster
  5. Calming The Snake
  6. Eric’s Trip
  7. Stereo Sanctity
  8. Kotton Krown
  9. Starfield Rd.
  10. Flower
  11. What We Know
  12. Drunken Butterfly
  13. Sugar Kane
    ——————————
  14. Teen Age Riot
(9)
  1. Leyla says:

    Increíble que ya haya pasado una semana desde esto. Aunque lo hayan narrado muy, muy bien sigo pensando que no hay palabras para describir como se sintió en el momento.

  2. el bigote says:

    este concierto fue épico, un set list para los que de verdad le gusta la banda y no para ser cool

    • emilio salfatte says:

      SEÑOR!! APLAUDO SU COMENTARIO!!!
      OPINO EXACTAMENTE LO MISMO!!

    • Young says:

      PF. Seguro iban a elegir el repertorio para los que quieren ser cool.

    • Gonzalo Segovia says:

      Aunque es sabido que Sonic no reniega ninguna de sus etapas, claramente este setist fue hecho para quienes aondan un poco más en su discografía, aunque esto no quiera decir que esta etapa es mejor que otra, depende de los gustos, pero siempre habrá ese snobismo de decir que la primera etapa de Sonic es la mejor, sabiendo que hay puntos cúlmines de su obra como Daydream Nation o Washing Machine.(en fin, igualmente vi arta gente pasá’ a raja y ‘cool’ jaja). Por otro lado me quedé con las ganas (otra vez) de escuchar algo del Washing. Pero por otro lado, increible concierto, totalmente complementario (en cuanto al set) con la primera vez que vinieron, solo pondría un pero a la producción del festival por haberlos tirado tan temprano.

    • paolo says:

      Estimado: ¿cuales serían temas para ser cool?, no conozco mucho de Sonic y no cacho mucho ……….. ami me gusta mucho el Evol, Washing y Goo.

  3. Pamela says:

    El momento más feliz de Maquinaria (según mis alas) fue al compás de Drunken Butterfly. Excelente reseña!!!

  4. Ramiro says:

    Sobervio y asquerosamente la raja, pude registrar algunos momentos memorables

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