Paradise Lost: Paraíso sin ganas

Miércoles, 12 de Diciembre de 2012 | 12:48 pm | Comentarios (5)
Paradise Lost: Paraíso sin ganas

El regreso de los ingleses congregó a un número de fanáticos no menor para las dimensiones del Club Kmasú, recinto que en el último tiempo se ha transformado en la nueva alternativa para albergar conciertos de índole metalera, recibiendo a bandas emblemáticas como Accept, que no llenan un Caupolicán. A este lugar llegaba Paradise Lost, en su cuarta visita al país, presentando su más reciente disco “Tragic Idol” (2012), 13° producción de los de Halifax, que terminó de asentar el regreso al doom metal clásico, estilo que ha transformado a Paradise Lost en uno de los números más respetados por los metaleros alrededor del mundo, a pesar de que a lo largo de su carrera se han paseado por sonidos más experimentales, coqueteando incluso con el pop y la electrónica. Cuando faltaban unos minutos para las 21 horas, los chilenos de Poema Arcanvs y Mar De Grises abandonaban el escenario, respectivamente, y Kmasú terminaba de recibir a los fanáticos de Paradise Lost, principales responsables de entregar vida al show.

Una bandera chilena con el nombre de la banda era colocada en uno de los amplificadores minutos antes de que “Widow”, uno de los clásicos del disco “Icon” (1993), abriera los fuegos con buen pie, recibiendo la respuesta inmediata del respetable, que replicó con saltos y cánticos. Sobre el escenario, el quinteto liderado por Nick Holmes, era victima de una mezcla deficiente, con cero matices en la batería de Adrian Erlandsson y la guitarra rítmica de Aaron Aedy prácticamente muteada, perjudicando la performance del grupo, además de jugar chueco al calvo guitarrista quien parecía ser el único que estaba disfrutando el concierto de verdad, ya que el resto de sus compañeros, sobre todo Nick Holmes, se mantuvieron al pie del libreto sin demostrar más de lo necesario para cumplir con el espectáculo.

No hay tiempo para pausas y Holmes presenta “Honesty In Death”, demostrando un poco de su sentido del humor al preguntar cómo lo estaba pasando un asistente del público que grababa con su videocámara el concierto desde el fondo del recinto, para luego seguir la rutina llamando a participar al público con los puños en alto. “Erased” ponía a bailar a todos con su ritmo discotequero, perdiendo bastante en el sonido, principalmente por la amplificación que seguía siendo pobre, pero también porque las secciones correspondientes por el sintetizador, sonaban en un pista de fondo y apenas podían hacerse un espacio entre el sonido de la banda.

El único corte interpretado del clásico “Draconian Times” (1995) fue “Enchantment”, el cual despertó las pasiones del público, que una vez más era el encargado de entregar dinamismo al espectáculo. Con un sonido algo más depurado, llegaba desde el controvertido “One Second” (1997) la comercial “Soul Courageous” provocando un pogo frenético en las primeras filas. Para presentar el último disco, “In This We Dwell”, con un Nick Holmes que se forzaba por cumplir con su rol de frontman, aunque cada una de sus intervenciones sonarán a clichés extraídos de un guión genérico, dando la sensación de que el cantante venía a “hacer la pega”, cobrar y partir. Está bien, es en definitiva su trabajo, muy ingenuo sería pensar que sólo lo hace por amor al arte, pero el desgano de Holmes llega a mermar su propio desempeño como vocalista, marcando uno de los momentos más bajos del recital durante la presentación de “No Celebration”, que aparte de la pobre mezcla de sonido, sufrió del desentonado fraseo del cantante, traicionando por completo la correcta versión en estudio del tema.

Con alma heavymetalera caía “Pity The Sadness”, prendiendo los ánimos de quienes se animaron para desordenar el centro de la cancha, continuando la ronda de clásicos con “As I Die”. “One Second”, tema del disco homónimo, volvía a bajar las revoluciones de una presentación que se aletargaba por los mismos defectos que opacaron el resto de la velada, aunque pudieron ser arreglados en parte –por fin se escuchaba la guitarra de Aedy- cuando tocó el turno de “Tragic Idol”, extraída del último LP y recibida como un clásico más, para cerrar la primera parte del show con “The Enemy”, single que goza de pocos años de vida en el catálogo de la banda, pero es recordado por formar parte del disco “In Requiem” (2007), registro que encausó a Paradise Lost de vuelta a los caminos del metal.

Sin mayores aspavientos, la banda se retira del escenario para regresar un par de minutos después con “Embers Fire”, y ahora sí el sonido era decente y se podía contemplar a la agrupación en plenitud. “Fear Of Impending Hell” fue la última repasada de “Tragic Idol”, para terminar con “Faith Divides Us – Death Unites Us” y la bailable “Say Just Words”, siendo Holmes el primero en abandonar el escenario rápidamente, confirmando que lo suyo era un trámite, y dejando a sus compañeros agradeciendo a los presentes, siendo Aedy el más entusiasta y autentico en su gesto.

Así terminaba la cuarta visita de Paradise Lost a Chile. Obviando los defectos en el sonido, puede ser el peso de largos 22 años de carrera, o simple desinterés por entregar algo más que el mínimo, pero en la noche del martes pudimos ver a una banda desganada, impersonal y plana en emociones, dejando conforme sólo a sus fanáticos, quienes fueron los encargados de dotar de magia a una presentación que se enmarca entre lo más discreto del año.

Setlist

  1. Widow
  2. Honesty in Death
  3. Erased
  4. Enchantment
  5. Soul Courageous
  6. In This We Dwell
  7. No Celebration
  8. Pity the Sadness
  9. As I Die
  10. One Second
  11. Tragic Idol
  12. The Enemy
  13. Embers Fire
  14. Fear of Impending Hell
  15. Faith Divides Us – Death Unites Us
  16. Say Just Words

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Julio Ortúzar

Enlace corto:
(5)
  1. alex supertramp says:

    Muy corto el show. Y el sonido podria haber sido mucho mejor. Productoras pencas que cambian las reglas del juego a ultima hora.

  2. pabloco says:

    Una mierda tu review, yo lo encontre genial, solo el sonido y la duracion, la actitud de la banda??? siempre han sido asi, si quieres ir a saltar puedes ir a ver a iron maiden las veces que quieras

  3. JC says:

    De acuerdo con que hubo problemas de sonido y con lo breve del show. En lo demás, la crítica es derechamente errada, o bien existe un desconocimiento de la banda impropio para esta publicación.

  4. ZERO says:

    Esto es un review o un ataque personal a la banda? Todos los que conocemos a Paradise desde hace años sabemos que Holmes ya no tiene la misma energía ni voz de antes como para criticarlo tan envenadamente. Para mi el show estuvo cortísimo, pero no por eso menos bueno… Para mí estuvo bueno por el lado de la performance de la banda, pero el local está más que claro que no es el adecuado para bandas de metal (sobretodo porque el sonido es tan malo que nos recuerda al novedades)… Y han puesto a bandas más pequeñas en cuanto a público en el caupolicán como para no haberlo hecho con PL. Sencillamente una mierda tu crítica (no es un review, ni cagando, porque de objetividad no veo nada)

  5. Ely Gaby says:

    Humo negro me regaló la entrada así que estoy contenta de todos modos por haber podido asistir. Pero lo cierto es que si yo hubiera comprado la entrada me hubiera sentido profundamente estafada! No puede ser que el show de una banda que lleva más de 20 años de carrera dure 1 hora y 15 min!!!!
    El sonido me pareció pésimo y estoy súper de acuerdo en que en la segunda parte se arregló bastante.
    Con respecto a Holmes nadie espera que se comporte como un Bruce Dickinson en el escenario, pero una cosa es no tener la misma voz de antes, por ejemplo no alcanzar un tono, y otra es estar, de plano, desafinado.
    En Enchantment hubo una desafinación de guitarra horrible!!!
    La segunda guitarra en casi toda la primera parte del show casi no se escuchaba, de hecho la gente gritaba o hacía gestos para que la subieran.
    Pero lo que más me molestó es que hagan un show tan corto! Ahora bien, voy a sonar como típica vieja, pero cuando era más cabra y salia a recitales y tocatas con más frecuencia si un show duraba poco “no nos íbamos ni cagando” de verdad!!! podíamos estar gritando aunque fueran a desarmar el escenario, y muchas veces los artistas tenían que volver. Ahora los tipos se fueron y gritaron como dos veces “no nos vamos ni cagando” y nada! todos se comenzaron a ir, yo me quedé un rato, no podía creer que fuera tan corto el show y que la gente se fuera tan campante sin webear un poco. Eso también fue una decepción, estaremos más viejos pero no por eso más aweonaos!
    En fin! Como me gané la entrada me quedé contenta igual pues fue un buen momento, pero para quienes pagaron debe haber sido un FAIL gigante.

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