Nova Materia: Hijos de la Tierra

Domingo, 19 de Marzo de 2017 | 7:51 pm | No hay comentarios
Nova Materia: Hijos de la Tierra

La naturaleza entrega sonidos, desde el silbido del viento hasta el trinar de un pájaro, y tenemos al ritmo y a las melodías como algo que acompaña al ser humano en su afán más primitivo. La música tiene elementos que se repiten una y otra vez, y que en su familiaridad generan compromiso y pueden ser atractivos, haciendo que canciones muy diferentes compartan cifrados de compases o escalas de notas. He allí el magnetismo que genera para los artistas evitar la sofisticación y sentir esos recursos en su más pura expresión, pudiendo tocar cada inflexión, cada material, cada idea puesta en su música. Nova Materia responde a las nuevas inquietudes artísticas de Eduardo Henríquez y Caroline Chaspoul, tras decretar un receso de Pánico y maravillarse con las posibilidades que les entrega la música electrónica. Pero Nova Materia no iba a ser meros sintetizadores y loops dignos del EDM, sino que tenía que ir más allá. El dúo tiene una obsesión con lo humano dentro de la electrónica, viendo a la tecnología como un medio para expresar algo y dejar patente su conexión con algo más distante que el alcance de la mano.

Eduardo y Caroline se conectan con lo primitivo, sin escalas, pese a que el sonido termine siendo sofisticado. Esto es lo que se pudo ver en el primer show de la banda en Chile (su anterior venida había sido a un festival), el pasado sábado 18 de marzo en Club Blondie. Pero antes la gente que llegó muy de a poco al recinto que en 2017 cumple 24 años pudo ver el live de Alejandro Paz, uno de los créditos de la electrónica nacional. El artista armó un espectáculo donde los beats bailables y las pistas chillonas predominaban, armando una masa de sonido a la que era difícil no sumarse, en especial en los momentos donde tomaba el micrófono y escudriñaba frases como “No tengo plata” o “Váyanse, váyanse, váyanse, si no van a bailar”. Aunque no había tanta gente (unas 200 personas de las más de 500 que se verían en el show principal), quienes decidieron pasarlo bien con Alejandro Paz sin duda quedaron preparados para Nova Materia. O tal vez no.

Nova Materia es probablemente algo para lo que nadie está preparado, porque es el lado más análogo de una electrónica que suena apabullante, tal como se notó desde el comienzo de un show que partió a las 23:25 y que se extendería más allá de la hora y media, aunque si hubiese durado 10 o 15 minutos hubiera dado igual: la intensidad y la forma de construir música en el escenario hacía que lo de Eduardo y Caroline tuviera un sentido de urgencia inevitable, como un choque para el que frenar ya es imposible, y se ve venir en cámara lenta. Mucho ayuda el hecho de que Club Blondie suena mejor que nunca, cada vez con mejor amplificación y con más cuidado en que su escenario no sólo tenga épica por el espacio utilizado, sino también por los sonidos que se comparten en vivo.

Aunque sea Eduardo el más eléctrico y notorio en sus movimientos, y en las inflexiones que consigue corporalmente, es Caroline la que construye bloque a bloque las capas sonoras a base de loops y de sonidos de múltiples fuentes. Nova Materia usa rocas con micrófonos, tubos huecos y duros, guitarras que se tratan más como un timbal más que como un instrumento tradicional, maderas, y a través de la puesta en escena de diferentes sonidos se logra sentir a esta electrónica como algo primitivo, justamente. Este parece ser el paso lógico tras lo que se pudo ver en “Pánico: La Banda Que Buscó El Sonido Debajo”, el documental que graficó el paso de Pánico por el norte de Chile y el desierto de Atacama, donde buscaban matices desde los elementos y lugares que visitaban. La vibración, la materialidad, todo tenía relación con lo que se crearía. Salió “Resonancia”, el último disco a la fecha de Pánico, y con Nova Materia se nota que se da el paso más lógico posible, en un camino de obsesiones y de naturaleza.

Eduardo y Caroline parecen ser hijos de la misma tierra que los dotó de esta conexión con los materiales en escena. La alquimia de transformar piedras en ocarinas o de tener maderas como tambores únicos e irrepetibles, convierten a lo que hizo Nova Materia en Blondie en uno de los espectáculos más creativos vistos en mucho tiempo en nuestro país, simplemente porque está la confianza de ver en la naturaleza a una aliada y en la Tierra a la materia prima para hacer totalmente creíble este trayecto de conexión con lo más recóndito de lo inicial de la música. Nova Materia consigue sonar como algo particular al usar de forma cándida los recursos que tanta gente ya ha utilizado, porque se nota que en este caso hay honestidad brutal y un trance más allá de lo humano en esa pista de baile: con este proyecto, Eduardo y Caroline se convierten en el dúo que encontró el sonido debajo y que pone beats, alaridos y melodías debajo de la piel de los afortunados que pudieron disfrutar de uno de los espectáculos electrónicos más impactantes en mucho tiempo.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Pedro Mora

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