Mogwai: Hermosa sordera

Viernes, 18 de Mayo de 2012 | 2:20 pm | Comentarios (5)

En una noche más que fría en Santiago y a casi diez años exactos después de su primera visita a Chile, Mogwai al fin se reencontró con su fiel público chileno. Ya en las afueras del teatro La Cúpula del Parque O’Higgins, se adelantaba que no sería un show común y corriente, y eso quedaba más que claro, con la entrega a cada asistente de un par de tapones de espuma para los oídos, una suerte de adelantar la (muy) probable fatiga auditiva con la que terminaríamos.

Y aunque los tickets, y la información previa, aseguraba que Mogwai aparecería a las 21 hrs., la verdad es que nunca fue la intención ni de la banda, ni de la producción, salir antes de las 10 de la noche, y pese al descontento generalizado del público, poco a poco irían olvidando ese pequeño gran detalle, al momento en que los cinco músicos, liderados por Stuart Braithwaite, aparecieron sobre el escenario para comenzar de lleno a ensordecer a la audiencia con “White Noise”, canción que abre su más reciente disco “Hardcore Will Never Die, But You Will” (2011). Un inicio que fue de menos a más en intensidad, dejando a todos atónitos con la iluminación del lugar, recatada en diversidad, pero impresionante en efectividad.

Desde el comienzo se pudo apreciar un sonido mayormente claro, que en momentos de poca intensidad instrumental, versus esa grandilocuencia sonora, hubo espacio para cada uno de los instrumentos dentro de la atmósfera creada por la banda. Así pasó con canciones como “I’m Jim Morrison I’m Dead”, donde el comienzo con la serenidad del piano, contrasta de lleno con la masa de guitarras que llegan al punto de enmascarar cualquier otro sonido que esté fuera de esa conversación melódica.

Sin duda, “Rano Pano” fue uno de los mejores momentos de la noche.  Esa delicia que cuenta con dos líneas; una rítmica y una melódica que todo el camino transita en armonía entre las guitarras de Barry Burns, Stuart Braithwaite y John Cummings, llegando a un sonido que en realidad asombra, y mientras avanza va sumando diversos sonidos sintetizados, cuando al mismo tiempo el público es atacado con luces estroboscópicas en todas direcciones.

Barry Burns, el hombre orquesta de Mogwai, y quien llegó como músico de apoyo en un comienzo, es quien se roba la película a lo largo del show. Utilizando su voz con un magnético vocoder en “Killing All Flies” y “2 Rights Make 1 Wrong”, donde también aprovechó de dar con estruendosos teclados que terminaron generando resonancia en todos los oídos. En “Ratts of the Capital” dejó su cómodo asiento para duplicar el bajo y crear una base de graves absolutamente poderosa.

Mogwai incluyó en su setlist algunas canciones donde podríamos decir que se convirtieron en el respiro sonoro de la entrega. “Stanley Kubrick”, con la tranquilidad y claridad del bajo,  fue un verdadero puente para lo que vendría a continuación con “How To Be A Werewolf”, que en su versión en vivo entrega un set de secuencias muchísimo más poderosas y atmosféricas que la versión de estudio. Y en la mitad del show Stuart Braithwaite  no dudó en tirarse al suelo en pos de concretizar los sonidos de un secuenciador, que junto al piano, entregan otro puente sanador con “I Know You Are But What Am I?”.

Barry Burns, vuelve a la guitarra y la voz en  “Travel Is Dangerous”, donde a ratos recuerda los momentos más lo fi del hardcore de fines de los 90’s. Una voz con poca claridad, que lejos de querer dar un mensaje, pasa a ser un instrumento más de la banda.

Definitivamente otro de los mejores –y más ensordecedores- momentos de la noche, sucedió con “Mexican Grand Prix”, esa mezcla kraftwerkiana donde Burns pareciera emular al mismo Bobby Gillespie de Primal Scream. Ensordecedora y extremadamente rítmica, que hasta los hipnotizados espectadores se dieron el tiempo de hacer pequeños headbangings, seguidos por un impresionante y sincrónico juego de luces en medio del estruendo de las guitarras, para dar paso nuevamente a las más plásticas secuencias.

Luego de tener a Braithwaite recordando la primera visita de la banda, en mayo de 2002, cerraron la primera parte con “Mogwai Fear Satan” y esa suma irreproducible de riffs de guitarras, con esa exquisita batería que va exageradamente a destiempo, queriendo hacer una canción propia, al borde del drum ‘n bass. También fue en este momento, donde posiblemente todos terminaron con tinitus, donde todos sus componentes llevan su intensidad casi al infinito, y de un segundo a otro hacer explotar al teatro entero. Una bomba sonora, que era EL momento para usar los famosos tapones. Poco a poco los músicos dejan el escenario momentáneamente.

Para el encore, volverían  con la hipnótica y extensa “New Paths To Helicon Pt. 1”, y con “Hunted By A Freak”,  donde nuevamente tuvimos a Burns en el vocoder, y a un inspirado Braithwaite en la guitarra. Y el final sería absoluto con la delirante “Batcat”, donde lograron la mayor estridencia con las guitarras de todo el show, y con una batería sacada de los mejores años de Metallica. Juego de luces delirantes y una vez más sincrónicas, gente por doquier perdiendo sensibilidad sonora, y cinco músicos con la misión cumplida. Eso era todo.

Sin duda, Mogwai no es una banda fácil de escuchar, y claramente ese nunca ha sido su norte. A ratos, puede que la instrumentalización haga mantenerse en un estado letárgico, en el que incluso más de alguna canción puede tener peligrosas similitudes, pero ese es el precio que hay que pagar por una banda así. Arriba del escenario suena con una potencia increíble, una claridad que se agradece, y entregan un show que sin tanta pirotecnia, logra enceguecer a cualquiera, a punta de luces que en ningún momento buscan destacar a alguno de sus músicos, si no que envuelven en un completo magnetismo a las masas de personas que tienen en frente. Y demuestran a cada paso, que estos diez años sin visitar nuestro país, han valido la pena.

La solidez musical y la comunicación entre ellos, es envidiable. Y a pesar de algunos detalles técnicos, como un amplificador que hubo que cambiar, o algunos segundos donde un bajo no sonó, valió la pena la espera y el maltrato a nuestros oídos. Quizás cuántos realmente usaron los tapones, sólo queda decir que en esta ocasión, estuvieron demás. Hubiese sido un crimen privarse de ciertas frecuencias a causa de quedarse un poco menos sordo. Seguramente todos quedaron con fatiga auditiva, pero de esas que cada segundo valió la pena.

Setlist:

  1. White Noise
  2. I’m Jim Morrison, I’m Dead
  3. Rano Pano
  4. Killing All The Flies
  5. Stanley Kubrick
  6. How To Be  A Werewolf
  7. Travel Is Dangerous
  8. I Know You Are But What Am I?
  9. Mexican Grand Prix
  10. Ratts Of The Capital
  11. 2 Rights Make 1 Wrong
  12. Mogwai Fear Satan
    ——————————————–
  13. New Paths To Helicon, Pt1
  14. Hunted By A Freak
  15. Batcat

Por Pamela Cortés

Fotos por Sebastián Rojas

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(5)
  1. Constonta says:

    Sigo con el pitito en la oreja, pero valió la pena. Y si no fuera por ese “par de fallas” los habría demandado por doblaje.

  2. A says:

    La raja no más! Suenan hasta mejor que en los discos. Al lado de la reja, no encontré justificado el uso de tapones.

  3. Oscar says:

    Continúo sintiendo ese delicioso zumbido en mis oídos, que me hace recordar a cada instante lo delirante del que fue el espectáculo de Mogwai.

  4. Rodrigo Azócar Varela says:

    Mogwai Fear Satan aun sangran los oídos. Una experiencia realmente alucinante!!!

  5. Valeria says:

    Pamela, bkn tu nota. Tengo la misma percepción.

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