Metronomy: La alegría de la perfección

Viernes, 28 de Noviembre de 2014 | 11:41 am | No hay comentarios
Metronomy: La alegría de la perfección

Joseph Mount ha creado a través de su proyecto Metronomy la antítesis de los personalismos imperantes en bandas que adquieren relevancia y que tienen un claro polo, sea este de popularidad o a raíz del ámbito más creativo. Desde un proyecto creativamente personal, Metronomy es cada vez más una banda y cada vez menos un proyecto. Esto quedó de manifiesto en la segunda presentación del grupo en nuestro país, esta vez en el Teatro Italia, que estuvo repleto y con tickets agotados, como pocas veces, lo que demostró la expectación de la gente ante una agrupación que con su tercer disco, “The English Riviera” (2011), ganó amplia notoriedad y atención sobre lo que sería el trabajo que presentaron en la noche del 27 de noviembre en Santiago, “Love Letters” (2014).

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La primera conclusión que surge de este show, es que el espíritu más orgánico y menos electrónico o eléctrico que inunda “Love Letters” es traspasado a las otras canciones, lo que refuerza esta imagen de banda, incluyendo los atuendos, perfectamente combinados, casi siendo uniformes para Mount y los suyos. Ello es fácil de notar con dos canciones de “Nights Out” (2008): “Holiday” y “Radio Ladio”, que han sido puntapiés de inicio de la mayoría de los shows de su actual gira, y cuyas interpretaciones se acoplan perfectamente a “Love Letters”, la canción que da nombre a su último álbum, y que suena más clara y más potente en vivo. Tras el tridente inicial queda claro que esta maquinaria funciona con precisión de relojito, pero que al mismo tiempo hay mucho corazón y simpatía por lo que se hace en el escenario. Es cosa de ver las sonrisas o gestos que hacen al público y entre ellos mismos Mount y el resto de la banda.

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El show en Santiago fue algo especial para la banda, quién sabe por qué, pero se notaba eso, mucho, en la sonrisa imparable de la hermosa Anna Prior en la batería, o del alma de la fiesta, el bajista Gbenga Adelekan. En vez de la belleza de la propuesta en otros lados del orbe, el de Chile fue un show potente, rockero, bailable hasta el hartazgo y lejano a la belleza vacía que muchos preveían del espectáculo actual de Metronomy. Lo del Teatro Italia fue un show al borde de la perfección, en especial porque varias veces pareció escaparse de la pulcritud mecánica que tantas veces arruina las cosas. El público es ferviente y, pese a la creencia de que la mayoría de la gente conoció a Metronomy con sus últimos álbumes, lo cierto es que cada canción tocada en el show generó reacciones múltiples y muy potentes. En cada interpretación, llena de pulcritud y con más aspavientos que el desarrollo de las canciones en el estudio, se nota una calidez que se puede advertir de gran forma en un espacio cerrado. Este show tuvo la particularidad de no presentar la escenografía del resto del tour, que hace creer que vemos un estudio de TV de los 60 como el de Ed Sullivan, por dar un ejemplo, sino que tuvo una iluminación frenética y simplemente a la banda en el escenario, dándolo todo. Sea cual sea la canción que sonara, fuera la fluida y simple “I’m Aquarius” o la instrumental “Side 2”, la respuesta era la misma, con la gente saltando, coreando y vitoreando al quinteto en todo momento. Aunque no faltaron los desubicados que creían que hacer vida social era más importante (insólito si pensamos que el show tenía todos los tickets agotados), estos eran una minoría y no alcanzaron a empañar ni el sonido apabullante de Metronomy, ni tampoco el ánimo de la gran mayoría del público que estaba metido en el show, como un actor más, tal vez como a todos nos gustaría que fuera siempre.

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Muchas veces no había pausa entre las canciones, con transiciones rápidas, como el tridente inicial, que no dio tregua, o desde la mencionada “Side 2” y su locura psicodélica, hacia las armonías del baile cerebral de la grandiosa “Corinne”. También habían cambios de instrumentos, y también de los roles en el escenario que hacían notar la cantidad de ensayos en el cuerpo, con todo funcionando a la perfección, cosa que tiene que complacer al detallista Joseph Mount, conocido por necesitar tener todo bajo control, y que demuestra frescura al pasarle el rol principal en la voz a Anna en “Everything Goes My Way”, o su propio sitial a Oscar Cash, quien cantó el cover de “Here Comes The Sun”, original de The Beatles, que sólo habían estrenado hace un par de días en Argentina.

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El de Chile fue un show especial para la banda, o así se notaba al menos. Había más soltura en los movimientos, lo que entregó la cantidad necesaria de caos y actitud rockera en tracks que la necesitaban, como “Side 2” o la espacial “Boy Racers”, los dos instrumentales de la jornada. Mount incluso se bajó del escenario en esta última, otorgándole el protagonismo a sus compañeros, dejando en claro que Metronomy es muchísimo más que su sola persona. Y es precisamente esta noción de cuerpo la que permite que todas las canciones ganen peso en relación a sus versiones en estudio, con “She Wants” pasando desde el misterio parsimonioso hacia la oscuridad llena de intención, o “A Thing For Me” sonando mucho más profunda que su versión grabada, que más nos recuerda a Two Door Cinema Club que al actual Metronomy.

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El conjunto tiene tan claro todo, que incluso se dan el lujo de bajarle el tempo a “The Upsetter”, para lograr entregar un matiz más nostálgico e intenso a una canción que ya trae consigo ese in crescendo fabuloso que se construye con frases repetidas y un ritmo que no para de crecer. Distinto ocurre con la relajada “Month Of Sundays” que pasa desde una canción tranquila hacia los terrenos más rockeros, todo gracias a lo fuerte que sonó la batería de Anna Prior, y también a la vocación guitarrera de Michael Lovett. Importante es destacar que, pese a su historial poco afortunado, en los últimos shows internacionales, como The Drums, o Peter Hook & The Light, se ha evidenciado una mejoría gigante con el sonido en el Teatro Italia, lo que permitió precisamente que todos estos matices pudieran ser notados de forma prístina.

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Tras el éxito absoluto “The Bay”, que todos se sabían, vino el final con “Some Written”, donde desde lo más mínimo, una base y Mount cantando junto al teclado, poco a poco se fueron sumando miembros de la banda, para terminar en alto la fiesta por un rato, mientras la gente pidió de inmediato el bis que no tardó en llegar con “Love Underlined”, track final de “The English Riviera”, que se convirtió en el hermoso desastre que debía ser. La belleza no sólo se instala en el orden absoluto y pulcro, sino también en los pliegues que se notan dentro del caos, cuando este tiene intenciones expresivas, tal como se podía observar en el gran final posterior al cover de The Beatles. “You Could Easily Have Me” era otra canción casi instrumental donde la banda se convertía en una de rock, demostrando versatilidad y actitud, esa que derrocharon a través de diferentes caras en el escenario.

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En 90 minutos, ante un Teatro Italia lleno, Metronomy superó todas las expectativas respecto a su show, y también se mostró como un ente sólido, consistente y que dejó hace rato de ser el proyecto de un crespo medio colorín y loco de Londres. Es extraño que en general su gira visite recintos pequeños, y tal vez sea buscando intimidad con la audiencia, pero también es cierto que un show con la energía vista en el Teatro Italia perfectamente se puede acoplar a recintos más grandes o festivales, y tal vez con esa pizca extra de ambición, Metronomy sea una banda reconocida de forma transversal en el mundo. Aunque, tal vez, el camino sea precisamente ese, el de tener controladas las cosas, con la gente que realmente los quiere. Si es que esto preserva las atmósferas especiales y llenas de genuina alegría que desplegó la banda en Santiago, la jugada es la correcta, y así es como obtenemos este, uno de esos shows sólidos, de los cuales ha habido muchos este año, pero con ese componente especial del cariño, que de ambos lados de la barricada fue entregado en masa, y eso es sencillamente perfecto.

Setlist

  1. Holiday
  2. Radio Ladio
  3. Love Letters
  4. Everything Goes My Way
  5. The Look
  6. I’m Aquarius
  7. Reservoir
  8. She Wants
  9. Never Wanted
  10. Side 2
  11. Corinne
  12. A Thing For Me
  13. The Upsetter
  14. Heartbreaker
  15. Boy Racers
  16. Month Of Sundays
  17. The Bay
  18. Some Written
  19. Love Underlined
  20. Here Comes The Sun (original de The Beatles)
  21. You Could Easily Have Me

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Julio Ortúzar

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