Masada: La magia de Zorn

Viernes, 16 de Marzo de 2012 | 12:24 am | Comentarios (1)

Y llegó el día. Una deuda, que después de décadas de espera, por fin se saldaba. La leyenda del avant-garde debutaba en nuestro país, en un show que se anticipaba como imperdible. Con la totalidad de las localidades vendidas, el Caupolicán esperaba ansioso el arribo de John Zorn y su proyecto Masada, una mezcla de klezmer, jazz y mucha experimentación, donde el estadounidense se remonta a sus raíces judías, para reinventar sus sonidos y crear, lo que él denomina como “música judía radical”.

Es curioso ver como los rostros se repiten cuando artistas de la talla y estilo de John Zorn pisan nuestras tierras. Un fenómeno digno de estudiar, ya que pocas veces se puede ser testigo de una devoción tan grande a músicos que no son precisamente los más “masivos”. Sólo basta con observar lo que ocurre cada vez que Mike Patton nos visita con alguno de sus proyectos, o cuando Secret Chiefs 3 y Nels Cline Singers, quedaron sorprendidos ante la respuesta de un público frenético. Con estos antecedentes, el ambiente previo a la presentación del norteamericano, era inmejorable.

A las 21 horas en punto se apagan las luces y sale a escena John Zorn (saxofón alto), vistiendo sus ya clásicos pantalones militares, Greg Cohen (contrabajo), Dave Douglas (trompeta) y Joey Baron (batería). Un discreto saludo al público y se dio comienzo a “Tharsis”. El contrabajo y la batería llevando el ritmo, mientras que Zorn y Douglas hacían de las suyas jugando con las melodías, que transportaron al teatro a las lejanas tierras del medio oriente. En esta pieza, de más de 10 minutos de duración, ya se podía dilucidar cuál sería la tónica del concierto: Zorn como un director de orquesta, dando instrucciones a sus músicos, quienes ejecutaban sendos solos o se adentraban en el juego de la improvisación, para luego retomar el motivo de la composición, poniendo a prueba la espontaneidad y virtuosismo del grupo, que continuó con “Sippur”, y llegó a su primer peak con “Mibi”, donde Zorn y compañía, dieron rienda suelta a la faceta más extrema de la banda, de la mano de distorsiones y juegos con la boquilla del saxo, que causaron el delirio de los presentes.

Previa presentación de Greg Cohen por parte de Zorn, siguió “Rathiel”, un tema que nos alejaba del caos, y nos llevaba a estados melancólicos, a ratos, melodramáticos. Con aires de fiesta llegó “Beeroth”, uno de los cortes más celebrados por el respetable, y donde el siempre sonriente Joey Baron, se luce ejecutando una serie de solos de batería, uno de ellos tocado con las palmas de sus manos.

Hasta el momento, ninguno de los temas se había interpretado a cabalidad, tal y como los podemos escuchar en sus versiones de estudio. A pesar de tener las partituras frente a ellos, Zorn tomaba la batuta y se daba la libertad de modificarlas en vivo. Un espectáculo deslumbrante, que no hacía más que demostrar el virtuosismo del norteamericano y sus músicos.

Antes de presentar “Kochot”, hubo una pequeña desincronización en las luces, incidente que fue tomado con humor por la banda, quienes aprovecharon de bromear con el público. Actitud que fue celebrada con un aplauso, y se mantuvo durante toda la presentación. “Kochot”, extraída del disco “Masada Vol. 09: Tet” (1998) sonó impecable, con un contrabajo cuyo ritmo se asemejaba al de una lenta marcha, sobre la que el saxo y la trompeta elaboraban melodías y distorsiones.

El klezmer, música de los judíos askenazíes, se fusionaba con la experimentación en “Tagriel”, otro tema de larga duración, adaptada de la versión en quinteto de Masada, que volvió a llevarnos a tierras lejanas. Los vientos retornaban para levantar los ánimos en “Haamiah”, donde Zorn y Douglas volvieron a ser los protagonistas, para luego retirarse del escenario.

Ante el clamor de los presentes, la banda vuelve para interpretar “Hath-Arob”, extraída de “Masada, Vol. 7: Zayin” (1999), en otro momento álgido donde los músicos dan rienda suelta a la experimentación sonora. Frenético y cautivador, sacó gritos y aplausos. Una vez más los músicos abandonaban el escenario, para volver unos minutos después e interpretar “Psisya”, otro tema perteneciente a Masada Quintet, que fue recibido con un caluroso aplauso y contemplado con admiración.

Por última vez, Zorn y los suyos dieron una reverencia y se retiraron, mientras recibían las palmas del público. Las luces del recinto se prendían y todo el mundo pedía más, pero la banda no regresó. Con una actuación de una hora y diez minutos, muchos quedaron con gusto a poco, y con justa razón, cuando se trataba del debut de uno de los músicos más prolíficos del último tiempo. Aun así, por unos minutos, pudimos dejarnos llevar por la magia de John Zorn, en una odisea sónica hacía los parajes más ocultos y misteriosos de la música.

Por Sebastián Zumelzu
Fotos por Sebastián Rojas

 Setlist

  1. Tharsis
  2. Sippur
  3. Mibi
  4. Rathiel
  5. Beeroth
  6. Kochot
  7. Tagriel
  8. Haamiah
  9. Hath-Arob
  10. Psisya
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  1. Pau says:

    Fue un lujo realmente, un día de esos para nunca olvidar.

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