Especial Maquinaria 2012: En Vivo

Marilyn Manson: El discurso de El Reverendo

Lunes, 12 de Noviembre de 2012 | 3:56 pm | Comentarios (5)
Marilyn Manson: El discurso de El Reverendo

No hay que ser un gran conocedor de Marilyn Manson para saber que sobre el escenario lo que menos hay es simpatía de parte de los músicos. Tampoco que, cual ópera, las presentaciones de la agrupación norteamericana se componen casi por actos. Y a 16 años de su primera presentación en nuestro país, han pasado seis discos de estudio, reinvenciones, peleas y conflictos en vivo y en directo. Por lo que la expectación era bastante grande.

Con diez minutos de retraso, a las 19:40 horas, aparecería Jason Sutter sobre el escenario quien, antecedido por una estruendosa melodía de cuna, daría inicio a un show que fue una mezcla de altibajos, discordancias y momentos para no olvidar fácilmente. Partiendo con “Hey, Cruel World”, aparece Manson con una máscara, seguido por el estrambótico ritmo de Twiggy en la guitarra. El sonido desde un principio fue claro y sin mayores sobresaltos, ante la exigencia dispar de cada canción.

Y es en el punto de “Disposable Teens” en donde se comienza a notar que la presentación de Marilyn Manson está prácticamente separada por distintas escenas teatrales. Diversos accesorios, vestuario y objetos adheridos a la microfonía, como sucedió en “No Reflection” y un puñal, con el que se dio lujo hasta de terminar con la vida útil de una lata de cerveza. También fue aquí donde la línea melódica de la voz compartió el espacio de buena forma por los riffs de guitarra y la potente batería, acompañado por las segundas voces programadas que estarían presentes a lo largo del show, como en “The Dope Show”, que sin duda fue uno de los puntos altos de la presentación.

Y es absolutamente cierto –y sobre todo ganado- el apodo de El Reverendo por parte de Manson, quien pareciera predicar cada una de sus letras al público, como en “The Love Song”, donde alcanza prácticamente un nivel de hedonismo que a ratos podría poner nervioso a cualquiera, pero sin saber ciertamente si llegaría al punto de miedo.

Las palabras de Manson a la audiencia fueron reducidas, pasando por saludos, gritos y algo que quedó para el recuerdo. Un par de chicas en barrera se despojaron de la parte superior de su ropa, sostén incluido. Algo que no le causaría mucha gracia al líder de la banda. Ya en “mOBSENE” el atuendo había cambiado por plumas y los alaridos de una canción que perfectamente podría ser una alusión –irónica o no- a Faith No More y su “Be Agressive”.

A ratos, el sonido levemente cambiaba, pero esa pequeñez y sus casi despreciables detalles, no parecían ser culpa de los encargados del audio. La conjunción de timbres que la agrupación logra a momentos, donde cada sector del público se llena de sonido, no ensordecedor, pero sí penetrante. La reacción antagónica a esto tenía la voz de Manson con un suave delay que acaparaba todo por sobre sus acompañantes, que sólo repetían una infinita base de armonías sin mucha diversidad de ritmos, como con “Slo-Mo-Tion”, donde a pesar de la segunda guitarra ejecutada por Manson, el vacío era inevitable. Probablemente sería más interesante ver una versión más arriesgada en vivo.

Afortunadamente, el ambiente se volvería a llenar con “Rock Is Dead”, una de las canciones más esperadas por los puristas seguidores de la banda, que dio rápidamente paso al momento de los covers, algo que vivió su propio contra cara en el escenario. Primero fue el turno de “Personal Jesus” de Depeche Mode, que recreada a la usanza Manson, no logra siquiera empatar en calidad e interpretación a su versión electropop original. Es un buen intento, pero no suficiente. Cosa que sí sucede con “Sweet Dreams (Are Made Of This)” de Eurythmics, que probablemente podría ser contabilizada como uno de los grandes covers que nos dejó la década pasada. La interpretación brota sangre y sudor, y logra el cometido de una presentación de Marilyn Manson: introducirnos a un probable paisaje sonoro de una imaginable escena tenebrosa.

“Coma White” se convierte en ese momento entrañable donde, al menos musicalmente, Marilyn Manson nos regala un momento de sufrido y apacible dolor, donde el seguidor de luz se posa única y exclusivamente sobre el vocalista, adolorido, moribundo, casi destruido. Sí, es una actuación, pero es buena y convence.

“King Kill33”sería la forma perfecta para dar paso a la magnificencia del personaje de Brian Hugh Warner: “Antichrist Superstar”, donde logra la intensidad más alta de todo el show, esa que hace sentir más frío al que ya existía en el lugar.

Un Manson de mal humor, uno que de a poco se le iba agotando la paciencia y la empatía, y una banda que una vez más lograba aquella mixtura necesaria en el rock más pesado. Una batería que se entrelaza a la perfección con un potente riff de guitarra, para dar paso a un momento en el cual todo se apagó y desaparecieron brevemente para volver a un repentino juego de gritos entre el frontman y el público, que sirvió para dar paso a la canción más exitosa de la carrera de la banda, “The Beautiful People”, que sin duda fue la más esperada y coreada por la masa mientras anochecía en Las Vizcachas. Manson, terminaría y desaparecía rápidamente.

Se cometería injusticia al decir que fue un mal show, pero también al pensar que todo estuvo acertado. Por el lado visual, claramente es una entrega atractiva, donde la intensidad casi mortífera de la agrupación contrasta con la extravagancia de su vocalista. Por otro lado, el incesante vaivén interpretativo entre las canciones, que en ciertos momentos hizo que el espectáculo sonara vacío y a ratos avasallador, no termina de convencer en un 100 por ciento.

Finalmente, el punto de discordia que genera Manson en el escenario es imposible suprimirlo. ¿Es real su intermitente rabia hacia todo lo que lo rodea? Y si no fueras verídico, ¿realmente importa? Es trascendental para la fanaticada tener un poco de autenticidad, palabras sentidas, incluso escupos irrepetibles, pero un discurso distinto para cada lugar es casi imposible, y gracias a la filtración de los setlist, también se pierde emoción. La frase hacer la pega poco a poco se torna repetida en los escenarios nacionales. Ya no nos creemos todo, pero en este caso el discurso de Manson, aunque previsible, es necesario. Marilyn Manson es así, todos lo sabíamos desde antes y los detalles negativos podríamos reflotarlos por sobre los positivos o hundirlos en el olvido. Eso queda a elección del espectador.

Setlist

  1. Hey, Cruel World
  2. Disposable Teens
  3. The Love Song
  4. No Reflection
  5. mOBSENE
  6. The Dope Show
  7. Slo-Mo-Tion
  8. Rock Is Dead
  9. Personal Jesus
  10. Sweet Dreams
  11. Coma White
  12. King Kill 33
  13. Antichrist Superstar
  14. The Beautiful People

Por Pamela Cortés

Fotos por Praxila Larenas

Comentarios (5)
  1. Jess says:

    Buen review!!

  2. sagga says:

    Si, tienes razon, pero llevo mas de 10 años ver a este hdp en vivo…nada importa, lo vi en vivo y fue una de las mejores cosas que me han pasado este año, esta gordo y viejo, lo perdono.

  3. Tomás Conejeros says:

    uta…mi humilde opinion…
    penca el setlist para venir a Chile, faltaron más clasicos :/

  4. Rodrigo says:

    Para primera vez que lo veo, encontré que fue un buen show, le compré todo a Manson.

  5. Rodrigo says:

    Si hubiera tocado sólo una canción del primer álbum, también le hubiera mostrado mis tetas.

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