Especial Maquinaria 2012: En Vivo

Machine Head: El ritual del torbellino del infierno

Viernes, 21 de Octubre de 2011 | 12:59 pm | Comentarios (3)

Santiago recibió al fin a una de las bandas más emblemáticas del metal norteamericano que, a punta de letales riffs y una aplastante batería, hizo que el Caupolicán se viniera abajo. Los esperados por años Machine Head, quienes nos visitaron junto a Sepultura, nos dieron una dosis real de puro metal directo y amplificado letalmente.

Eran cerca de las 23:00 hrs. Y, después de disfrutar del plato de entrada (Sepultura), la fanaticada pedía a gritos y con ansias el plato de fondo. La euforia no se hizo esperar y el público se desato al escuchar los primeros acordes de “Imperium”, pista número uno del “Through the Ashes of Empires” (2004). Seguido de eso “Beautiful Mourning”, del aclamado “The Blackening” (2007), hizo que la audiencia prendiera como pasto seco y saltara como nunca antes; se veían ya los primeros mosh pit que animaban a Robert Flynn y compañía a agregar más carbón a la caldera. Muy poco tardaron en notar como el público chileno sabe tratar a sus bandas favoritas.

Machine Head continuaba con la aplanadora y ahora nos remontaba al año 1999 con su disco “The Burning Red”, y de esa placa hacía presente el ya clásico “The Blood, the Sweat, the Tears”. Seguía el setlist y era el momento de escuchar lo nuevo de su último trabajo “Unto The Locust”, de ahí sonaba el tema “Locust” –primer single del disco que salió hace ya un mes y que sigue la senda de lo realizado con “The Blackening” en 2007– precioso tema, lleno de cambios que denota la madurez alcanzada por la banda, y fue  notable que el público se la supiera a la perfección, dado que no lleva mucho tiempo de ser estrenada.

Luego se dio paso para otra pista de su nuevo disco, “I Am Hell (Sonata in C#)”, que en vivo es impresionante cómo suena, ¡vaya que nivel de poder!. Acá otra vez se armó un mosh pit casi infernal en cancha.

Cabe destacar que hubo mucha comunicación entre los asistentes y la banda, cuando se pidió alboroto, todos saltando y moviendo la cabeza como frenéticos. La banda no lo podía creer, resultó que todo lo que les dijeron sobre el público metalero nacional era cierto y lo comprobaron en carne y hueso.

Continuaba la noche y se nos venía “Aesthetics of Hate”, temazo del “The Blackening”, la siguió “Old”, del ya clásico álbum “Burn My Eyes”, la que en cuestión de segundos desató toda la energía del Caupolicán. La cancha no estaba tan llena, lo que permitió con facilidad que se generarán los huracanes humanos de fuego.

Ya era tiempo de otro tema del nuevo disco, ahora iniciaba “Darkness Within”, con una bella intro en guitarra acústica. La iluminación y el humo propusieron una atmósfera única y especial, que en seguida se rompió cuando sonó el potentísimo riff de “Bulldozer” del disco “Supercharger” (2001), el cual volvió a remecer al público haciéndolo gritar y corear cada letra.

Quedaba poco para el final, la banda lo sabía, y era tiempo de echar mano a algo de “The More Things Change”, en esta ocasión nos aturdían con el ya clásico “Ten Ton Hammer”, golpe certero, que dejó a la gente de cancha en éxtasis. Acá Robb se despedía y nos decía “¡Muchas gracias Santiago!”. Pasó algo curioso: como era ya algo tarde, varias personas creyeron que se había terminado el show con la despedida de Robb y se dispusieron a abandonar el recinto, pero no pasaron más de dos minutos y por cada rincón del teatro, retumbaba el griterío del público pidiendo más, obviamente faltaba el encore, señores.

Robb sube al escenario con un vaso de cerveza ofreciéndonos salud y agradeciendo. Se notaba muy emocionado con el ambiente. En ese preciso instante sube el resto de la banda y empiezan el penúltimo tema y ya nuevo himno “Halo”, bastaron dos acordes y en cuestión de segundos se desató otra vez el infierno, y el público lo cantó todo. Acá el mismo Robb Flynn decía que este era el momento para que los asistentes agotaran sus energías e hicieran de esto algo único e increíble, dicho y hecho.

Llegaba el último tema de la noche, “Davidian”, himno absoluto de la banda. Fue agradecido con un nuevo (a esa altura incontable) torbellino humano; los de Oakland no lo podían creer.

La noche fue intensa y se recordará por siempre, puntos altos y memorables fueron la mayoría de sus temas, pero en “Darkness Within” hubo algo especial y único. Machine Head es de esas bandas que sabe hacer música, que mueve y crea cambios; de las bandas más verdaderas y puras de estos últimos años, con detalles que marcan y hacen de esto una experiencia aún mejor.

La postal final fue épica, con un Flynn y compañía más que contentos con la experiencia vivida en casi hora y media de show. Nos amaron, y otra vez más se demostró cierto el  rumor de que acá el público es único y distinto.

Por Daniel Guajardo
Fotos por Felipe Ramírez Amigo

Setlist:

  1. Imperium
  2. Beautiful Mourning
  3. The Blood, the Sweat, the Tears
  4. Locust
  5. I Am Hell (Sonata in C#)
  6. Aesthetics of Hate
  7. Old
  8. Darkness Within
  9. Bulldozer
  10. Ten Ton Hammer
    —————————
  11. Halo
  12. Davidian
(3)
  1. ricardo says:

    ni siquiera terminaba el primer tema cuando vi salir a un tipo bañado en sangre, haha

    que lata la poca gente que fue, con suerte un 70% del recinto.

  2. ZERO says:

    Estaba al lado del wn que salió bañado en sangre… dejó la media poza…

    Notable show… quizás le habría agregado “This is the end” y hubiera sido increíble.

    Show sólido, contundente y con más energía que la mierda… todavía tengo resentido el cuello de tanto cabecear…

    Y Sepultura, mis respetos. Tremenda antesala para el show, a mi parecer, más potente del año hasta ahora.

  3. IVAN BRAVO says:

    Lo de una persona con sangre no tiene importancia lo importante es la calidad de las dos bandas en especial machine head, potente concierto una gran alegría haber estdo allí

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