Lollapalooza Chile 2017: The Strokes

Lunes, 3 de Abril de 2017 | 7:23 pm | Comentarios (1)
Lollapalooza Chile 2017: The Strokes

Dos días llenos de música y momentos para atesorar llegaban a su fin, y el VTR Stage se repletaba de gente para concluir Lollapalooza Chile 2017 junto a The Strokes, una de las bandas más esperadas por la fanaticada local, que tuvo que ver pasar casi 12 años para que el quinteto regresara a nuestro país. Luego del show que entregó The Weeknd en el Itaú Stage comenzó un éxodo de gente hacia el escenario vecino, produciendo un amplio marco de público para ver a Julian Casablancas y compañía. Un retraso de alrededor de 20 minutos fue amenizado con cánticos por parte de la impaciente audiencia, quienes aguantaban las energías para disfrutar cada canción del show. Esta instancia era la última parada del tour sudamericano que los tuvo en el Festival Estéreo Picnic de Colombia, además de las ediciones brasileña y argentina de Lollapalooza. El comentario general entre el público era de incertidumbre, frases como “no son tan buenos en vivo”, “ojalá este huevón no se suba a cantar drogado”, entre otras palabras de duda, se escuchaban a la espera de la presentación.

Un grito ensordecedor recibió a cinco sombras que tomaban sus instrumentos, lanzándose con “The Modern Age” como canción de apertura y el desconcierto entre el público era general. La guitarra se iba a ratos, la voz de Casablancas no se escuchaba en lo absoluto y todos temían estar viendo lo que menos querían: un desastre. Apenas terminó la canción, el público se hizo notar gritando a toda voz “¡no se escucha, no se escucha, no se escucha!”, hecho que llamó la atención de la banda, quienes procedieron a interpretar “Soma” como si nada pasara. Pero algo andaba mal y recién ellos se empezaban a dar cuenta, por lo que Casablancas y el guitarrista Albert Hammond Jr. hicieron gestos al resto para cortar la canción, dando paso a los técnicos que comenzaron a revisar qué sucedía. Luego de solucionar los desperfectos ocurrió algo más inédito aún en la historia del festival: la banda decidió partir el show desde cero, volviendo a interpretar “The Modern Age”, además de “Soma”, ahora sí en su totalidad.

De ahí en adelante, las cosas cambiaron para mejor, ya que The Strokes comenzó a dar un show con lo mejor de sus éxitos. Canciones como “Someday”, “12:51” y “Reptilia” hacían cantar a los eufóricos fanáticos que lo entregaron todo. Coros cantados a todo pulmón, saltos, gritos, y un mar de gente sudando cada segundo de la presentación. The Strokes se echó el público al bolsillo con apenas unos minutos en el escenario, deleitando a una fanaticada que gritaba por cada uno de los miembros, incluyendo al bajista Nikolai Fraiture y el guitarrista Nick Valensi, ambos de más bajo perfil. Caso aparte para Fabrizio Moretti, que casi ni se vio detrás de su batería. El sonido de The Strokes siempre se ha forjado en la distorsión que profesa el garage, por lo que la pulcritud nunca será de las mejores a la hora de verlos en vivo. “New York City Cops” demostró eso, sonando demoledoramente ruidosa, transportando a todo el mundo hasta 2001, tiempos donde revolucionaron al mundo con el aclamado “Is This It”.

Pese a todos los problemas existentes, nada pudo opacar la presentación, ni siquiera el dudoso estado en que se encontraba el frontman, quien se tambaleaba constantemente a la espera de que sus compañeros iniciaran una canción. Ya hacia el final, un trío perfecto compuesto por “Electricityscape”, “Barely Legal” y “Last Nite” puso las cosas en su punto más alto, cerrando un show que pasó tan rápido como un suspiro. La gente pedía más y, luego de unos minutos, la banda regresó para una última tanda de canciones, con “Heart In A Cage” irrumpiendo sin previo aviso. El sueño llegaba a su fin, a pesar de que nadie quería que eso ocurriera; “Hard To Explain” demostró esa desolación que evidencia en su desgarrada interpretación, mientras que “You Only Live Once” siguió recordándole a todos los mejores años escuchando al quinteto. Como si se tratara de un manifiesto, “Take It Or Leave It” puso punto final a una presentación que, con evidentes ripios, demostró una honestidad propia de la banda. El show fue algo que se puede tomar o dejar; The Strokes es aquello que se acaba de presenciar, nada más, ni nada menos.

Más allá de todo comentario, The Strokes salió al paso con un show de antología. Es innecesario hacer críticas a un sonido e interpretación que siempre ha sido igual; no estamos frente a una banda que se caracterice por ser perfectos en el escenario, pero sí por una actitud a prueba de todo. Con hits pegajosos y una carrera que ya alcanzará los 20 años, la banda vino a demostrar su deseo de mantenerse con vida. La energía puede no ser la de antes, el tiempo pasa y nos vamos poniendo más viejos, pero el legado siempre perdurará, con un catálogo que los transformó en estandartes del indie, y que durante la noche del domingo demostró su vigencia en el escenario más difícil de todos. No siempre se puede cautivar a todo un festival, pero The Strokes logró acallar las críticas que los ponían como el acto más bajo de cara a esta séptima versión de Lollapalooza Chile. Atrás quedó el trago amargo de la desastrosa presentación de Casablancas como solista en 2014, atrás quedó el correcto show de Albert Hammond Jr. en 2016, ahora lo que más se recordará fue la noche en que los Strokes regresaron a Chile, demostrando que aún pueden seguir defendiendo todas esas canciones que los hicieron triunfar hace más de una década.

Fue así como concluyó una nueva versión de Lollapalooza Chile, una edición que fue un tanto desprestigiada y vapuleada desde el anuncio de su line up, pero que con su realización logró superar todas las expectativas en torno a su cartel. Shows como el de MetallicaThe Weeknd, Duran Duran o The Strokes demostraron que en la música hay de todo, distintos sonidos, distintos estilos y diferentes formas de entregarla. Lo que sí, hay algo que la gran mayoría pudo compartir: calidad. Basta de las guerras entre un estilo y otro, basta del desmerecimiento hacia los fans de una banda que no es de nuestro agrado. La música es sagrada, es un lenguaje universal que logra reunir a las personas, no es necesario ensuciarla con discusiones y argumentos absurdos. Lollapalooza siempre será una celebración a la música, sea el estilo que sea, y eso se ratificó en esta séptima edición.

Por Manuel Cabrales

Fotos por Pedro Mora

Setlist

  1. The Modern Age (x2)
  2. Soma
  3. Drag Queen
  4. Someday
  5. 12:51
  6. Reptilia
  7. Is This It
  8. Threat Of Joy
  9. Automatic Stop
  10. Trying Your Luck
  11. New York City Cops
  12. Electricityscape
  13. Barely Legal
  14. Last Nite
  15. Heart In A Cage
  16. Hard To Explain
  17. You Only Live Once
  18. Take It Or Leave It

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  1. Miguel says:

    Muy buen análisis y mensaje al final, se agradece!

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