Lollapalooza Chile 2017: Catfish And The Bottlemen

Lunes, 3 de Abril de 2017 | 3:19 pm | No hay comentarios
Lollapalooza Chile 2017: Catfish And The Bottlemen

La transparencia es un bien escaso cuando las portadas son entes publicitarios, porque en general eso no funciona con los números, con los departamentos de marketing y con las métricas online. La transparencia se confunde con la honestidad en su capacidad de mostrar fácilmente a los sujetos, pero es incluso más capaz de desnudar a las propuestas, y he ahí su riesgo y su filo. Una banda movida por la transparencia hace evidentes sus pros y sus contras, y Catfish And The Bottlemen lo sabe demasiado bien. Pocas agrupaciones aparentemente nuevas son así de autoconscientes, y eso les juega para bien o para mal, como se pudo ver en Lollapalooza Chile 2017, en el debut de los galeses en el escenario del festival.

Aunque tienen dos discos y son relativamente nuevos, Catfish And The Bottlemen acumula una década de historia, y a Van McCann eso se le nota en el escenario. No sólo el vocalista tiene carisma para regalar y pinta para atraer, sino que posee la capacidad de llenar el espacio y, a la vez, lograr que la gente lo mire a los ojos. Desde el inicio de “Homesick”, ante un público no tan oneroso pero muy ruidoso y participativo, la banda la rompió con un rock transparente y directo a lo épico, sin mentiras, sin explicaciones metafísicas, simplemente con guitarras sonando a nivel de estadios y un vocalista que sabe vender todo esto con energía y conexión con su público.

Catfish luce como una banda perfecta para festivales, siendo un momento de clímax permanente, pero eso juega en contra: el estar todo el rato con la energía arriba, hace que no haya mayores pausas. “Pacifier” y “Anything” apelan al mismo tipo de vibra, y eso lleva al observador sin experiencia a que se canse porque no hay más que una sola tecla que se pulsa. La banda es transparente con esto, y ni siquiera lo dice con palabras, sino que con cada canción. McCann muestra su valía como frontman al ser capaz de escapar de este influjo de monotonía, con movimientos rabiosos y cadenciosos. La respuesta del público era así de enérgica y esto hizo que los momentos pasaran volando.

Aunque sacaron “The Ride” en 2016, el show se concentró en “The Balcony”, su álbum debut de 2014, y aunque ello parezca extraño, en realidad es porque de forma clara Catfish elige sus canciones más encendidas para los festivales, como las dos que cerraron, “Cocoon” y “Tyrants”, porque así debe ser para ellos. Además, el detalle de McCann con la camiseta de Alexis Sánchez debajo de su chaqueta negra, pero no sacándola a relucir de forma marketera y facilista, fue un elemento de inesperada y genuina admiración para los fans chilenos. Cualquiera hace el show de mostrarse con dicho atuendo y ganar fotos “para la galería”, pero hacer el mismo gesto de forma cauta y sin aspavientos, es una rareza que se agradece.

El día que Catfish And The Bottlemen logre matizar su forma de vivir la música y agregue un poco de grises a esta transparencia extrema de tener un rock simple y directo, probablemente consiga mayores espacios y mayores réditos. Por ahora, van bien encaminados y ya dejaron una impresión marcada a pulso de energía en su debut en Chile, y eso no se puede negar.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Homesick
  2. Kathleen
  3. Soundcheck
  4. Pacifier
  5. Anything
  6. Fallout
  7. Twice
  8. 7
  9. Cocoon
  10. Tyrants

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