Lamb Of God + Carcass + Heaven Shall Burn: El lenguaje del metal

Viernes, 30 de Junio de 2017 | 3:11 pm | No hay comentarios
Lamb Of God + Carcass + Heaven Shall Burn: El lenguaje del metal

Durante la noche del jueves se vivió una de las citas más potentes del metal en lo que va del año. En las dependencias del Teatro Caupolicán, Lamb Of God, Carcass y Heaven Shall Burn, unieron fuerzas en una jornada donde destacaron performances sobresalientes, la energía de un público desatado y el altísimo volumen de los amplificadores, dejando a todo el mundo con los tímpanos resentidos. A este combo hay que sumar la presencia de los nacionales de Forahneo, banda formada por integrantes de Undercroft y Necrosis, encargada de abrir el espectáculo frente a un marco reducido de público, pero que de igual forma se las arregló para subir los ánimos durante la media hora que se mantuvo en escena, presentando lo mejor de su álbum debut, “Perfidy” (2015), y agradeciendo a los fanáticos que se la juegan por la escena nacional.

Desde Alemania, Heaven Shall Burn retornó a nuestro país para presentar su más reciente disco, “Wanderer” (2016), el octavo en una carrera que ya va por los veinte años de existencia y que en Chile ha conquistado a un buen número de adherentes. A pesar de no convocar a tantas personas como lo hicieron los dos números que los sucedieron, el quinteto se dejó caer con un set breve pero muy intenso, repasando lo esencial de su discografía y destrozando los oídos de los asistentes, cortesía de un sonido extremadamente saturado –provocado principalmente por la guitarra de Maik Weichert– que hacía difícil distinguir lo que pasaba en escena y obligó a muchos a buscar formas de proteger sus órganos auditivos.

Bajo esta gran muralla de electricidad, el grupo se mandó sendas versiones de “The Loss Of Fury”, que abrió el show, “The Weapon They Fear”, y las extraídas de su último álbum, “Bring The War Home” y “Corium”, en medio de una entrega total por parte de la banda, destacando la figura de Marcus Bischoff, frontman que en reiteradas ocasiones se montó en la barricada para cantar junto a los fans, incluso realizando un crowdsurfirng al final del hit “Endzeit” durante los últimos minutos de Heaven Shall Burn sobre el escenario del teatro de la calle San Diego.

Para sellar su participación en esta noche de metal, los germanos se despidieron con “Counterweight” y el cover de los legendarios Edge Of Sanity, “Black Tears”. A pesar del estridente sonido, Heaven Shall Burn salió con los brazos en alto en esta nueva visita a la capital. Como “veteranos” representantes del metalcore, el quinteto alemán dio en el gusto a sus fanáticos, pese a lo poco que duró su espectáculo, dejando una buena impresión entre los metaleros que se apostaban para recibir el azote de Carcass. Sería bueno poder verlos en un show a solas, ya que la potencia de sus canciones y veinte años de carrera lo ameritan.

Hace cuatro años fue el último concierto de Carcass en nuestro país, en el marco del extinto The Metal Fest, en una presentación que dejó con sentimientos encontrados a este redactor, principalmente por un sonido que no hizo justicia al trabajo de los ingleses. Afortunadamente, en esta nueva cita con Carcass las cosas mejoraron mucho y pudimos disfrutar de un concierto impecable, elegante y brutal, como sólo los de Liverpool saben hacerlo. El cuarteto liderado por Jeff Walker no ha sacado ningún disco desde el año 2013 con “Surgical Steel”, por lo que incluso si se trataba de un show “para festival”, se las arreglaron para interpretar 16 canciones que sembraron el caos en el recinto.

La contienda comenzó con “316L Grade Surgical Steel”, instalando de inmediato una atmósfera hostil, pero al mismo tiempo melódica y épica. Porque Carcass tiene eso: como buenos ingleses, imprimen clase en todo lo que hacen y no importa si los riffs y la batería funcionan como aplanadoras, o los títulos de las canciones parezcan salidas de la mente de un enfermo, Carcass suena sutil a pesar de todo. En su comparsa macabra se avistan los ritmos galopantes de Iron Maiden, la oscuridad de Black Sabbath y la rapidez de Judas Priest, todas leyendas del heavy metal que conocen su lado más perverso en las arcas de Carcass. “Carnal Forge”, “Cadaver Pouch Conveyor System”, “This Mortal Coil”, fueron claras muestras del poderío los ingleses, en un concierto que no conoció puntos bajos.

Incluso cuando bajan un poco las revoluciones y juegan a ser una banda de estadio, como ocurrió en la ganchera “Keep On Rotting In The Free World”, el cuarteto no pierde su esencia, en un espectáculo que se complementa a la perfección con las perturbadoras imágenes que acompañan a las canciones, aunque hay que agradecerles que esta vez no pusieron fotos de genitales consumidos por alguna enfermedad venérea, como ocurrió en su anterior paso por Santiago. Sutileza ante todo. Para finalizar, “Heartwork” puso a moshear a todo el mundo en el momento más épico de la presentación, y dieron la estocada final con un extracto de “Carneous Cacoffiny”, sellando de manera impecable su tercer concierto en Chile.

Dejándonos con ganas de más, los cuatro músicos agradecieron con calidez a una audiencia enardecida y prometieron volver pronto. Dando una lección del metal más extremo, dosificado con la elegancia inglesa, Carcass entregó un show excepcional en una noche que todavía nos deparaba una batalla más.

El “Cordero de Dios” retornó al Caupolicán, a cinco años de su último show en ese recinto y a dos de su presentación en el marco del festival Santiago Gets Louder, promocionando su más reciente LP, “VII: Sturm Und Drang” (2015). A pesar de que el derroche de energía por parte del público con las dos bandas anteriores se hacía evidente en los rostros presentes en la cancha, los norteamericanos revitalizaron a la muchedumbre ejecutando lo mejor de su potente catálogo. Sin mediaciones, “Laid To Rest” puso a la cancha a combatir nuevamente, dando inicio a otro espectáculo impecable.

Ruin” dio paso al material más reciente del conjunto, siendo “512“, sencillo del último álbum, uno de los cortes más coreados por la ferviente fanaticada. Haciendo gala de un sonido demoledor, los estadounidenses una vez más dieron cátedra y mostraron sus mejores credenciales, por si a alguien todavía le quedaban dudas de por qué Lamb Of God es una de las mejores bandas del estilo en nuestra época. Riffs con sabor a Pantera, condimentados con una técnica exquisita y la enérgica presencia de Randy Blythe en las voces, dan como resultado una mezcla letal de la cual es imposible hacer la vista gorda, pese a que su fórmula se mantiene casi intacta desde sus inicios.

Cortes como “Desolation“, “Walk With Me In Hell“, “Ghost Walking” o “Now You’ve Got Something To Die For“, esta última dedicada por Blythe a dos chilenos: al poeta Pablo Neruda y a Tom Araya, vocalista y bajista de Slayer –que también podríamos considerar una especie de poeta–, saciaron la sed de sangre del público en los poco más de 60 minutos en que Lamb Of God estuvo sobre el proscenio. Si bien, era noche de mosh pits de antología, fueron los estadounidenses quienes se llevaron la medalla de oro a la hora de provocar el caos sobre la cancha del Teatro Caupolicán. Llegando al final del set, destacaron “The Faded Line“, “Set To Fail” y la infaltable “Redneck“, que dio el tiro de gracia a una jornada inolvidable.

Agradeciendo al público y a todas las bandas que se presentaron durante este jueves, Lamb Of God bajó el telón de este verdadero festival del metal, donde bandas de América y Europa se unieron para hablar bajo un mismo lenguaje y manifestarse bajo un mismo sonido: el inmortal sonido del metal.

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Luis Marchant

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