La Dimensión impresionista de Fred Frith

Viernes, 18 de Diciembre de 2009 | 9:23 pm | Comentarios (4)

Ayer ante una sorprendente convocatoria en el Teatro Oriente, Fred Frith volvió a conmover por segunda vez al público chileno. El primer asombro que nos regaló este compositor inglés fue en 1997 junto al baterista Chris Cutler en el Centro de Extensión Universidad Católica. En aquella oportunidad estos músicos provistos únicamente de guitarras y variados utensilios como fierros, cadenas y pelotas de ping pong, nos ofrecieron un espectáculo inédito que permaneció durante muchos años en el inconciente de quienes tuvimos el privilegio de presenciar una de las mejores sesiones de improvisación libre que se hayan realizado en nuestro país.

Cerca de las 9 de la noche, hora fijada para el concierto, el recinto se veía con un escaso público, probablemente por que la mayoría de sus seguidores aún se encontraban en sus trabajos. Aun así, pasada las 21 hrs se suben al escenario Akinetón Retard, encargados de crear la atmósfera propicia para Frith. Esta banda chilena logró durante un poco más de media hora, mostrar su gran virtuosismo instrumental, tocando un repertorio enriquecido de sonidos en los que se vislumbra el free jazz, la experimentación y la polirritmia. Pero con un  claro sello latino que sólo esta banda fue capaz de fusionar a través de sus 10 años de experiencia. No en vano han sido invitados a participar en reconocidos festivales europeos.

Luego vendría el turno de Frith. Pero para introducirnos en esta noche en vivo es necesario comenzar por olvidarnos de la lógica y  la cronología. Cuando entras a un concierto de este compositor inglés, sencillamente olvidas la coherencia entre ver, escuchar y sentir. Por una parte vemos a un hombre con el semblante propio de una persona que ha adquirido la serenidad y sabiduría a través de los años.  Pero una vez que comenzamos a escuchar, sentimos que estamos frente a un niño que descubre los sonidos por primera vez y se asombra ante las infinitas posibilidades auditivas que emergen de una guitarra cuando es llevada al extremo sonoro.

A medida que avanza la noche, Frith logra introducirte en un mundo paralelo donde habitan en perfecta armonía la construcción, el caos y la destrucción de los sonidos reconocidos por el oído humano. Fred Frith es eso, sencillamente el creador de un espacio improvisado, de la velocidad histérica, del dramatismo y la habilidad de cambios. Donde las instancias de relajación y serenidad son mezcladas por estadillos de cuerdas que en los momentos menos oportunos se vuelven en gritos desgarradores. Como si ese instrumento inanimado tuviera un alma capaz de cantar con solo el roce de una barra armónica o gritar cuando se le es golpeada por un par de brochas y unas cadenas.

Sin duda Fred Frith, más que un creador de composiciones excepcionales, también es un líder nato que fue capaz de hipnotizarnos durante un tiempo indeterminado, ya que increíblemente estuvimos inmersos en un mundo atemporal donde cada sonido se transforma en el guión de pequeños cortometrajes que construirían finalmente una obra maestra.

Finalizada la primera parte de su espectáculo, el público se levanta de sus butacas para aplaudirlo eufóricamente. La ovación era tan ensordecedora que obligó a este sencillo hombre a volver al centro del escenario. Así fue como vuelve caminando tranquilamente, se sienta y coloca sus pies desnudos en los pedales de control, donde lograba dar vida a su amada guitarra a través de efectos de distorsión, Chorus, Flanger, Delay y Reverd, que eran el hilo conductor de cada pasaje sonoro que nos estremeció durante toda la noche.

Luego de volver dos veces al escenario, Frith da termino a su show con una pieza tan sutil que logró hacer dormir plácidamente a un niño que se encontraba en los brazos de su padre. Al finalizar el concierto, como todo gran maestro, agradece a su público con su mano en alto y vuelve a ser un hombre común que charla con sus compañeros de staff sobre el escenario. En ese instante, un chico de no más de 12 años,  se sube y le entrega un disco para que le diera su firma. Entonces Fred, sorprendido, lo abraza y charla con él, mientras recibe un vino de regalo por parte de otras personas del público. Después de un rato se acerca al borde del escenario y casi de rodillas comienza a dar firmas y abrazos a todos los que quisieran estar más cerca de él. Un final sencillamente emotivo para quienes tuvimos el privilegio de ser parte del impresionante mundo de este compositor.

Enlace corto:
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  1. RT @HumoNegro La Dimensión impresionista de Fred Frith http://bit.ly/4rD8yL

  2. josefa says:

    increíble! fue mágico… sin palabras!

    buena crónica 🙂

  3. rdgo says:

    espectacular!!
    un maestro cerrando un muy buen año para mi gusto.
    es verdad que se repite el plato en valdivia?
    por ahora seguiré esperando al amigo zorn, pero ese es otro cuento.

    saludos!

  4. rdgo lrmnda says:

    RT @HumoNegro: La Dimensión impresionista de Fred Frith http://bit.ly/4JvyLd // buena crónica de lo q fue la noche del jueves: espectacular!

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