Kataklysm: Una tormenta sin truenos

Miércoles, 19 de Abril de 2017 | 4:29 pm | No hay comentarios
Kataklysm: Una tormenta sin truenos

La cultura de los recitales en nuestro país ha cambiado de manera radical. Antes del nuevo milenio (hablando en específico de la música extrema) la oferta de conciertos era ínfima y sólo algunos artistas concretaban presentaciones en este lado del planeta, relegando los anhelos de los seguidores más acérrimos e instruidos del metal a un plano donde lo único concreto era soñar al respecto. Desde inicio del siglo XXI la situación cambió por completo y hoy, más de quince años después, la cartelera anual de conciertos incluye a bandas de todas las disciplinas y épocas, donde, por una parte, hay muchas incluso repitiendo sus incursiones periódicamente, en contraste con otras que realizan su debut en este territorio apenas unos años después de su nacimiento o, por el contrario, tras una larga existencia sin conocer Chile y su público. Si en el pasado faltaban opciones, hoy sobran, sin embargo, dicho fenómeno ha provocado que, al existir una gama tan amplia de espectáculos, la gente opte por asistir a ciertos eventos en desmedro de otros, ya sea por motivos económicos o de gusto, pero el punto es que siempre hay recitales que, o se llevan a cabo con el recinto a medio llenar o -con el pesar todos los involucrados- se cancelan.

En ese contexto acaeció el estreno del combo canadiense Kataklysm, quienes en poco más de veinticinco años han construido una carrera sólida en el death metal moderno, con su mezcla de elementos clásicos y contemporáneos, más una evolución hacia un sonido más melódico que les ha ayudado a masificarse y así lograr una ubicación cómoda en el panorama mundial. No obstante, su propuesta es bastante genérica y no sobresale entre sus pares, diluyéndose en las comparaciones que les posicionan en un plano secundario en un mundo, como el del death metal, donde la innovación y el virtuosismo han hecho del género uno de los campos más fértiles en la historia de la música.

Los nacionales de Cerberus y Recrucide, de amplia trayectoria, fueron los encargados de dar comienzo a la jornada frente a una pequeña cuota de público, esos entusiastas que siempre están ahí para apoyar a los emprendimientos locales, algo que no mermó ni las ganas ni la actitud de los músicos, quienes dieron lo mejor de sí mismos con el fin de demostrar el nivel profesional que existe en varios lugares de la escena chilena. Primero fue el turno de Cerberus, y tocaron material de sus tres larga duración (“Ebola” de 2002, “Redemption Of Demigod” de 2010 y “Agony Of Damnation” de 2015) en treinta minutos llenos de brutalidad y blasfemia, período en el que demostraron por qué llevan vigentes más de dos décadas y por qué son un referente del death criollo.

Puntuales a las 20:40, Recrucide, los autores del aclamado y premiado “Svpremacy” (2014), se apoderaron del escenario con su versión remozada del “metal-muerte”, algo que los presentes -que de a poco aumentaban en cantidad y entusiasmo- agradecieron en la medida que se entiende que, al igual que el acto principal, su consigna es renovar el sonido clásico mediante la incorporación de elementos frescos y una ejecución depurada, situación que se acentúa con la llegada de Rodrigo Alpe (nuevo guitarra líder), cuya incorporación apunta en esa dirección, revitalizando la puesta en escena del cuarteto y, por sobre todo, su fuerza creativa, cuyos frutos se verán en la proximidad cuando Recrucide publique el disco en el que han trabajado durante estos días.

Con la pista a medio llenar, Kataklysm inició su gira por Sudamérica, motivada por la promoción de “Of Ghosts And Gods”, lanzado en 2015. Eran apenas pasadas las 21:30 horas y, sin aspavientos aparte de la pista introductoria, partieron de inmediato con una pieza contundente y llena del “northern hyperblast” (blast-beats muy acelerados que constituyen el sello característico del grupo) como “Like Angels Weeping (The Dark)”, extraída de “Prevail” (2008), registro que goza de popularidad y de la venia de la crítica por sobre varios de sus pares. “The Black Sheep” es la primera muestra de su etapa reciente y destaca su acercamiento a los sonidos que imperan hoy en el circuito, aunque, de una manera mezquina y poco ambiciosa, replicante de estructuras manoseadas y predecibles, camino que también ocupan las siguientes “As I Slither” o “Taking The World By Storm”, pero con más toques extremos.

El panorama se corrigió con “At The Edge Of The World” de “Heaven’s Venom” (2010), de corte clásico, evocando los mejores momentos del grupo y de actos similares como Hypocrisy o Illdispossed, mientras que “The Ambassador Of Pain”, obertura de “Serenity In Fire” (2004), creaba un mosh pit que, hasta ese punto, no había aparecido. Maurizio Iacono, ex bajista del grupo y a cargo de la voz desde 1998, preguntó en varias oportunidades si la gente “estaba ahí o qué”, debido a la interacción escasa, algo que cambió recién en el último tercio del show. Así, pasaron “Manipulator Of Souls”, “Where The Enemy Sleeps…” y “Push The Venom”, en un ambiente oscilante que pareció no reconocer que el acto principal ya había comenzado.

Sin alejarse de la fusión death-groove metal en la que se encuentran atrapados, “Thy Serpent’s Tongue” y “Soul Destroyer”, más “Blood In Heaven” entre medio, exhibieron  la intención plasmada en “Of Ghosts And Gods”, que es en esencia lo antes mencionado, casi sin modificaciones, sin riesgos, sendero que además recorren “Serenity In Fire”, “Crippled & Broken” y “The Road To Devastation”, los temas que preceden al encore, donde “In Shadow & Dust” retoma ese lado más filoso que en algún momento auspició un futuro más trascendente para Kataklysm.

Elevate”, de su penúltima entrega, “Waiting For The End To Come” (2013), se acomoda bien para bajar el telón de una gira con esa vibra melódica que invita a la multitud a cantar y a participar, pero a su vez es fiera y luce los mejores atributos del death metal que alimenta sus entrañas. Tras la foto de rigor de la banda con el público a sus espaldas, se cerró el capítulo y, a decir verdad, la sensación que quedó fue un tanto extraña: más allá de la discutible falta de creatividad, Iacono no posee una voz poderosa y mucho menos versátil, por lo tanto, está varios pasos atrás de sus compañeros y es algo evidente. Como se indicó en el arranque de este texto, lo de anoche -con la excepción de los actos soporte nacionales que estuvieron a gran nivel- fue algo así como una opción más dentro de una cartelera-catálogo-menú cualquiera y su respectivo costo monetario, pero en esta ocasión se trató de un grupo de música y, como tal, la concurrencia reaccionó a tal elección.

Por Hans Oyarzún

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Like Angels Weeping (The Dark)
  2. The Black Sheep
  3. As I Slither
  4. Taking The World By Storm
  5. At the Edge Of The World
  6. The Ambassador Of Pain
  7. Manipulator Of Souls
  8. Where The Enemy Sleeps…
  9. Push The Venom
  10. Thy Serpent’s Tongue
  11. Blood In Heaven
  12. Soul Destroyer
  13. Serenity In Fire
  14. Crippled & Broken
  15. The Road To Devastation
  16. In Shadow & Dust
  17. Elevate

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