Garbage: Cerca de la revolución

Jueves, 15 de Diciembre de 2016 | 11:50 am | Comentarios (2)
Garbage: Cerca de la revolución

Shirley Manson alegó, como si se le debiera reprochar de antemano, que con el paso de los años se ha vuelto más parlanchina y buena para los discursos de corte político. Ella nos decía hace unos meses que “siendo mujer tienes que ganarte un lugar, y aun así habrá gente dudando de ti”, y en esos segundos de candidez ella también dudaba de ese lugar que tiene en el firmamento del rock alternativo. Manson se veía dubitativa por tres segundos a la mitad de un adrenalínico show, pero luego volvió a la carga pidiendo más humanidad, menos patriarcado, y menos odio. Shirley en medio del regreso de Garbage a Chile, y justo en un día donde el sexismo nacional fue vergüenza internacional, ponía su grano de arena para una revolución que está lejos de consumarse, pero que cruza la obra más vital de una agrupación que no sólo es dotada técnicamente, sino que también en las sensaciones que genera en sus fanáticos.

La anterior visita del conjunto tuvo la energía del debut, la entrega de la espera extensa y las canciones más grandes que la vida para sostener el espectáculo técnicamente perfecto del conjunto, pero con la confianza que les entregó “Strange Little Birds”, su mejor disco en dos décadas, Garbage tiene el margen para que Shirley diga también las cosas que importan y también las que entretienen, aumentando el grado de calidez existente.

El retorno de la banda a nuestro país, en su primera de dos fechas en el Teatro Caupolicán, fue precedido por un breve set de Lucybell, que partió puntualísimo a las 20:15 hrs. ante poco más de mil personas que reaccionaron de inmediato ante “Eclipse”, un clásico del debut de la banda, “Peces” (1995), para luego golpear con “Sálvame La Vida”, un hit de 2004, ambas coreadas y aplaudidas por la gente que luego no sería tan receptiva con los muy buenos sencillos del disco que –supuestamente– el trío lanzará el próximo año. “Salté A Tus Ojos” es una gran balada, en tanto que “Cuando Me Acerco A Ti” hace convivir muy bien la voz electrónica de antaño con el final al estilo power trio que tanto les agrada. Luego de una débil “Ave Fénix”, “Sembrando En El Mar” ganó reacciones potentes de la audiencia, lo que se apagaría con “A Perderse” para luego acabar a lo grande con “Mil Caminos”, cuando ya el recinto contaba con el 80% del público total, de pie aplaudiendo a los nacionales que sonaron bien y que pudieron meter todas sus épocas en 35 rápidos minutos.

Media hora exacta después del fin de lo presentado por Lucybell salió al escenario Garbage, y aunque no venía Butch Vig, ausente por problemas de salud y siendo reemplazado por Eric Gardener (igual que en el inicio de la gira), eso no era impedimento para que el sonido del show siguiera siendo clínico. Mal que mal, aún sin Vig está Duke Erikson y Steve Marker en el escenario, quienes como buenos productores se obsesionan con el resultado de lo que disponen en materia de sonido. Desde “Supervixen” en adelante que esta calidad estuvo presente, aunque desde temprano también Shirley tendría líos con su retorno, evidentes y –al parecer– sin posibilidades de resolución en toda la jornada, lo que no redundó en acortar el set o descargos contra la gente, también denotando los años de experiencia de la escocesa.

Obviamente, las reacciones más virulentas eran con los hits. “I Think I’m Paranoid”, “Stupid Girl” y “Special” eran recibidas como un karaoke colectivo, y con la reminiscencia de la efervescencia del debut de la banda en octubre de 2012, también ante un Caupolicán repleto. Pero en ese momento la agrupación venía con un disco de retorno bajo el brazo que no era muy llamativo. “Not Your Kind Of People” (2012) era correcto, pero sus sencillos, exceptuando la dinámica y exagerada “Automatic Systematic Habit”, no eran lo que más movía a la gente, algo que anoche se repitió con “Blood For Poppies”, único vestigio de ese disco que tocaron este año. Claro, las cosas son muy diferentes con el sólido “Strange Little Birds” y las posibilidades que expandió para las cosas que la banda tiene que decir.

Ahora, contra la catarsis de “Why Do You Love Me” o de “Sex Is Not The Enemy” existen tracks oscuros y con desarrollo largo, como la impactante “Blackout” o la apesadumbrada y solitaria “Night Drive Loneliness”, o incluso el lamento con ansias de revancha de “Even Though Our Love Is Doomed”, todas canciones que superan los cinco minutos en sus versiones de estudio, y que en vivo no tienen problema con extenderse un poco más, dejando en claro el estado psíquico y físico de estos sentimientos en movimientos angustiosos, ansiosos y urgentes de Shirley, lo que fue azuzado por la falta de retorno y esa necesidad de taparse un oído o ambos a la vez, apoyando el micrófono en el atril con cubierta de animal print.

Shirley Manson opera como una vocera de los derechos de la mujer hoy por hoy, no de una manera tradicional, sino que cruzándolo con su trabajo musical y siendo más que simplemente una voz. En el escenario mezcla su calidez con la gente, con el público, y les hace sentir que ella es parte de los incomprendidos, de los mirados en menos, de los dejados de lado. Se refiere a la comunidad LGBTI sin preciosismos ni una mirada altiva, sino que desde la empatía con el dolor y desde el conocimiento de las trabas que deben superar para poder vivir en paz. No sabe si culpar al capitalismo, al patriarcado o al destino, pero sabe muy bien que las canciones de Garbage logran identificar a los que sufren del lado más injusto de la vida, y a ellos dedica tracks como “Bleed Like Me” y, de forma implícita, “Queer” más adelante.

La gente nuevamente –así como en 2012– logró enganchar con Shirley, y es esa candidez la que sacó a la cantante de la frustración de sus problemas técnicos, que nunca la dejaron en paz, y que aun así derivó en una entrega casi impecable, con la sola excepción de “Why Do You Love Me“, cuyo final no sólo la encontró a ella fuera de tiempo, sino que también a Eric Gardener.

Tras un explosivo tridente final del main set con “Vow” (con extractos de “Don’t Hurt Yourself” de Beyoncé), una oscura “Only Happy When It Rains” y una intensa “Push It“, vino el encore con “Queer“, la sorprendentemente coreada “Empty“, elevada a un estatus de neoclásico, y un cierre con el Caupolicán entero saltando con “Cherry Lips (Go Baby Go!)“. Una jornada de discursos sentidos (y con sentido) y canciones infalibles, con Garbage mejorando incluso sobre su propia perfección con grandes canciones en uno de los mejores momentos creativos de su carrera. Tal vez en “Even Though Our Love Is Doomed” la letra diga que están “desesperados por una revolución“, pero de que están cerca de generarla o al menos de impulsarla, ciertamente lo están.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Supervixen
  2. I Think I’m Paranoid
  3. Stupid Girl
  4. Automatic Systematic Habit
  5. Blood For Poppies
  6. The Trick Is To Keep Breathing
  7. Sex Is Not The Enemy
  8. Blackout
  9. Magnetized
  10. Special
  11. #1 Crush
  12. Even Though Our Love Is Doomed
  13. Why Do You Love Me
  14. Night Drive Loneliness
  15. Bleed Like Me
  16. Shut Your Mouth
  17. Vow
  18. Only Happy When It Rains
  19. Push It
  20. Queer
  21. Empty
  22. Cherry Lips (Go Baby Go!)

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  1. Sergio soto gamboa says:

    Como dije antes, el sabado fui a papa roach en el cariola y el sonido era pesimo, aca en el caupolican con la primera canción de lucybell el sonido era claro y potente, luego con garbage solo se noto perfección en cuanto a sonido y presentación… hace tiempo que no disfrutaba tanto de un sonido tan claro y definido, con una banda tan bien armada… buen lugar y espectacular show!

    • javier says:

      hmm, mira tú. yo he ido hace unos años atras a 2 conciertos en el caupolican ( mondo cane y dir en grey) se escuchaba como el hoyo en ambos, aunque por tu comentario deduzco que los sonidistas eran los callampas, no creo que tengas mal oido, yo he ido al Teatro Nescafe de las artes y al Movistar Arena en donde el sonido sí era de calidad.

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