Epica: Más que una cara bonita

Jueves, 27 de Septiembre de 2012 | 2:47 am | Comentarios (4)
Epica: Más que una cara bonita

Existe una percepción generalizada de que los líderes de las bandas deben ser los vocalistas, en especial en las presentaciones en vivo, no obstante, nos encontramos con varios ejemplos de agrupaciones que rotan entre sus miembros, u otras donde el protagonismo rota en pos del espectáculo. En el caso de los holandeses Epica, que están celebrando sus diez años de vida en gira por el mundo con su disco “Requiem For The Indifferent”, es muy diferente. Pese a que Simone Simons sea una deidad en lo físico y algo sublime en su interpretación vocal, es su propia puesta en escena la que desbarata todo el plano, restándole puntos a una banda cuyo sonido y evolución compositiva ha sido de lo más interesante en ese género que algunos tildan de “metal sinfónico”.

El sexteto se había presentado en el Teatro Novedades en 2008 y muchos notaron a Simons muy distante y desconectada con el resto de la banda. La historia no cambiaría demasiado en este 26 de septiembre en un Teatro Caupolicán a medio llenar y, de todas formas, enfervorizado con los europeos.

La jornada había partido antes con el grupo nacional Six Magics, que tuvo una buena recepción de las mil personas que estaban puntuales a las 20 horas frente al escenario, donde los chilenos se lucieron con un gran sonido y un set sólido de media hora de duración. Llamativo fue el cover de “Rolling In The Deep” de Adele, bien logrado, pese a que el bajo se notó poco o nada. Aprovecharon de tocar temas de su nuevo disco “Falling Angels” y de difundir su próximo concierto de lanzamiento. Tras la partida de los nacionales, en puntual media hora —característica no menor— los técnicos le dejaron listo el escenario a Epica, con tres lienzos sencillos como fondo y una iluminación a todo lujo.

A las nueve de la noche en punto comenzó a sonar “Karma”, introducción de cada concierto de la banda, seguida por la potente “Monopoly On Truth” y la desarrollada “Sensorium”. Ya con sólo entrar, tuvieron en el bolsillo a las más de 2.500 personas que llegaron al Caupolicán. Desde el comienzo se nota ese choque entre dos mundos, la fortaleza del metal con instrumentistas de gran calidad, y los samplers y la voz de Simons que daban un toque de delicadeza aguda, cuya mezcla funcionaba, pese a no cuajar del todo.

“Unleashed” y “Cry For The Moon” son las canciones más sencillas que tiene Epica. Por eso no sorprende que hayan sido los temas más coreados, disfrutados y aplaudidos. Ambas son canciones con estructuras básicas y que fueron singles por lo mismo. Y su efectividad quedó probada. Pero eran los temas más extensos de la banda los que denotaban en mayor medida su virtuosismo. “Martyr Of The Free Word” o “Serenade Of Self-Destruction” fueron grandes momentos donde se destacaban las canciones y su desarrollo, que hace que cada track sea muchos temas en uno, con una construcción dramática que funciona muy bien en estudio, pero que la falta de carisma de Simons desaprovechaba a ratos.

No por casualidad los mejores momentos del concierto eran los que tenían a los otros cinco miembros solos en el escenario, dándolo todo, con buenos quiebres de compás y una aún mejor actitud, en especial en la tremenda versión de “The Obsessive Devotion”, donde estuvieron casi 5 minutos solos.

Mark Jansen y Isaac Delahaye al hacer solos con la guitarra, muchas veces parecía que se comieran el escenario, que se les hiciera chico de las puras ganas. Y lo mismo pasaba con los jamming de batería de Ariën Van Weesenbeek o el teclado de Coen Janssen, todos además disfrutando a concho lo que hacen —incluyendo el reciente miembro, el bajista Rob Van Der Loo—. Entonces, ¿por qué Simone Simons no estaba a la altura? Debe ser porque le cuesta conectar con la gente desde el escenario, concentrándose más en lo que mejor sabe hacer, que es cantar con ese tremendo registro mezzosoprano y una afinación que se la quisiera cualquiera. Entonces, su calidad en los discos es innegable, pero en vivo eso se nota de forma mayúscula. De todas formas, el concierto tuvo un sonido impecable, con grandes versiones de los clásicos de la banda, con mucha conexión entre Jansen y Delahaye con el público.

Una anécdota: un fan le escribió a Jansen, él dijo que subiera y Roberto —el fanático— le pidió matrimonio a Cintia, quien aceptó. La gracia: ambos se habían conocido en ese concierto de Epica en el Teatro Novedades en 2008. A ese nivel de complicidad con la gente.

El cierre de la primera parte con “The Phantom Agony” fue tremendo, invitando a todos a la pista de baile (no es broma), y el regreso para el bis con una versión semiacústica de “Delirium”, una intensa “Black Infinity” y una épica “Consign To Oblivion” que cerró la fiesta.

Epica tiene un gran trabajo, mucha creatividad, inteligencia y talento, pero en vivo ese talento y esa pulcritud extrema hacen que pareciera que falta un poco de sentimiento de parte de Simone Simons. Sin embargo, el resultado es absolutamente satisfactorio y el público asistente fue el más feliz con una banda que demostró ser muchísimo más que una cara bonita. Como para acallar los prejuicios con pura música.

Setlist

  1. Karma
  2. Monopoly On Truth
  3. Sensorium
  4. Unleashed
  5. Martyr Of The Free Word
  6. Serenade Of Self-destination
  7. Cry For The Moon
  8. Storm The Sorrow
  9. The Obsessive Devotion
  10. Sancta Terra
  11. Quietus
  12. The Phantom Agony
  13. Delirium
  14. Blank Infinity
  15. Consign To Oblivion

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Praxila Larenas

Enlace corto:
(4)
  1. Pablo says:

    Pedazo de concierto!!!!!

  2. Cristobal says:

    Nada mejor que verlos de nuevo en vivo

  3. Gran Concierto y Gracias a “Humo Negro” tuve la oportunidad de conocer al grupo ! GRACIAS !!

  4. I heard somebody talking about this on the radio yesterday, but I can��t remember what station it was.

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