Dead Can Dance: Más allá del universo

Miércoles, 5 de Diciembre de 2012 | 11:15 am | Comentarios (4)
Dead Can Dance: Más allá del universo

Mi colega Manuel Toledo-Campos, señalaba que el concierto brindado por Dead Can Dance en el casino Monticello, podría ser fácilmente denominado como uno de los mejores conciertos del año, declaración que no se hace antojadiza teniendo en cuenta que se trataba del debut de los australianos en nuestro país en un recinto intimo donde cada una de las emociones emanadas por los músicos, es capaz de penetrar profundamente en una audiencia reducida, creando un ambiente ideal para el disfrute de la música de una agrupación de las características de Dead Can Dance. Lo cierto es que la magnificencia del grupo se tomó la noche del martes, arremetiendo en cada uno de los rincones del gran galpón del Espacio Riesco, encantando y emocionando por partes iguales, quizás sin llegar a las cuotas de conexión que se puede lograr en un espacio más intimo, aunque en numerosos instantes la música fue capaz de silenciar a más de seis mil asistentes que no dejaron de gozar cada uno de los cortes presentados por los de Melbourne.

La rutina fue la misma que la de la noche anterior. David Kuckhermann, percusionista del grupo, salía a escena para presentar su set instrumental, donde cómo no, predominaron las percusiones de los distintos instrumentos en los que se maneja el músico, mostrando una serie de interesantes composiciones que sirvieron de aperitivo para lo que se vendría más tarde. El lugar estaba lleno y el ajetreo entre las filas todavía no se apaciguaba, para cuando Dead Can Dance hacía su entrada al escenario, concentrando las miradas inmediatamente en la pareja protagonista de la noche, compuesta por la bella Lisa Gerrard y el solemne Brendan Perry, quienes se robaron gran parte de los vítores y aplausos, mientras comenzaban a interpretar “Children Of The Sun”, poniendo en marcha un viaje astral por el lado más introspectivo de la música.

“Anabasis” sacó unas tímidas palmas durante su primer tramo, las cuales cesaron ante el hipnotismo de la composición, donde las luces ubicadas detrás del telón formaban figuras espaciales que se movían en perfecta sincronía con el compás de la música marcando la primera intervención en el canto de Lisa Gerrard, quien desde un principio se transformó en la gran musa del espectáculo con una interpretación simplemente desbordante en cada una de sus intervenciones. La primera gran ovación del público se vivió en “Rakim” y la catarsis hindú que muta hacia un ritmo casi bailable, obligando a algunos entusiastas a moverse sobre sus asientos. La atmósfera era la misma en la enigmática “Kiko”, para pasar a unas palabras de agradecimiento por parte de Brendan Perry, quien dio la bienvenida a todos los presentes excusándose por no haber visitado el país en el pasado, pero aprovechando la oportunidad para brindar un show inolvidable. De esta manera el músico presentó “Agape”, otra composición con sabor a medio oriente extraído del último LP de la agrupación, “Anastasis” (2012).

Llegaba “Amnesia” otra de su último disco, con un groove más moderno, para caer en la emotividad que se tomaba al Espacio Riesco, cuando Lisa Gerrard se transformaba en la protagonista comandando las voces de “Sanvean”, haciendo parecer al inmenso galpón en un lugar cercano, y a la vez, fuera del planeta. El ritmo tribal de los tambores de “Nierika” nos hacía recordar que estábamos en la Tierra, sin romper por completo el vínculo espacial que nos mantenía unidos a la magia de Dead Can Dance. “Opium” continuaba poniendo a las percusiones como el ingrediente principal de hipnotismo.

Un fuerte aullido reproducido por una ferviente fanática, servía de improvisada antesala para “The Host Of Seraphim”, lejos uno de los momentos más escalofriantes de la velada, donde las voces se imponen por sobre los instrumentos, para crear una atmósfera inmersiva y sumamente catártica. “Ime Prezakias”, el cover de Roza Eskenazi, destacó en su tramo final gracias a los gritos de Brendan Perry, sobrecogiendo a la audiencia con una voz que no ha sufrido desgaste con el pasar de los años. “Now We Are Free”, recordada por todos por formar parte de la banda sonora del filme “Gladiator” (2000), fue lejos uno de los cortes más celebrados por la audiencia, quienes entregaron una ovación de pie a la cantante, quien no hacía más que agradecer con humildad los elogios. Para cerrar la primera parte del show, “All In Good Time” ponía a Brendan Perry en las voces, frente a un fondo nocturno y místico, cortesía de la iluminación y las telas que bailaban al fondo del escenario.

La banda regresaba para robarse los aplausos con uno de los cortes incondicionales de su catálogo. “The Ubiquitous Mr. Lovegrove”, sicodélica, enigmática e hipnotizaste, volvía a encantar a un público que pedía más. “Dreams Made Flesh” volvía a poner a la pareja al frente antes de despedirse por segunda vez, momento en el que Lisa Gerrard recibía tres ramos de flores por parte de los fanáticos. El regreso a escena estuvo marcado por la interpretación del cover de Tim Buckley, “Song To The Siren”, y “Return Of The She-King”, terminando por repasar “Anastasis” íntegramente, previa a la presentación de cada uno de los músicos por parte de Brendan Perry.

El último bis de la noche pilló a todos por sorpresa, incluso a la organización que ya estaba prendiendo las luces del recinto, y estuvo a cargo de Lisa Gerrard y el tecladista del grupo, junto a quien interpretó “Rising Of The Moon”, cerrando una presentación impecable de la mano de la frase “I love you” enunciada por la cantante, que terminó por robarse el corazón de las miles de almas que por un par de horas, en la periferia de la capital, se dejaron encantar por un hechizo majestuoso que nos trasportó más allá del mismo universo.

Setlist

  1. Children Of The Sun
  2. Anabasis
  3. Rakim
  4. Kiko
  5. Agape
  6. Amnesia
  7. Sanvean
  8. Nierika
  9. Opium
  10. The Host Of Seraphim
  11. Ime Prezakias (cover de Roza Eskenazi)
  12. Now We Are Free
  13. All In Good Time
  14. The Ubiquitous Mr. Lovegrove
  15. Dreams Made Flesh
  16. Song To The Siren (cover de Tim Buckley)
  17. Return Of The She-King
  18. Rising Of The Moon

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Julio Ortúzar

Enlace corto:
(4)
  1. Pésimo espacio Riesco, pésima la producción de Colors Chile, fueron incapaces de poner pantallas para la gente que estaba mas atrás y apreciar realmente los talentos de Dead Can Dance, para eso me quedaba en mi casa escuchando la radio, una decepción, el conciertos, ellos siempre serán geniales, pero la producción un asco, no se como no les da vergüenza, la gente se paraba como pedro por su casa, entre la división de la zona 2 con la 3, tuve que agarrar del brazo a la fuerza a una estúpida que por que pago un poco mas, creía que podía ponerme su horrorosa humanidad frente a nosotros, la gente se iba y no volvía, mucho publico que no estaba ni ahi, las puertas abiertas a destajo se veía todo lo de afuera, pasado a esas horrendas pizzas que vendían afuera, no se si estaba en un recital o en la pizza hutt, me encantaría que me devolvieran la plata, pero de todas formas fue agradable en algunas canciones, jamas volveré a un concierto de Colors Chile o un artista que me guste mucho y se le ocurra ir a Espacio Riesco, que es el peor lugar que e estado, no lo conocía, creía que la gente sobre exageraba, pero era verdad, todo mal, me amargaron una buena velada, y la gente que no fue, menos mal que no fue, esto era para Nescafe de las artes o incluso el Movistar arena o como Monticello que al parecer era un espacio mas reducido, ya no puedo seguir escribiendo. NEFASTO, Exijo una explicación queda muy corto aquí.

  2. Puntos Negros “PRODUCCIÓN” COLORS CHILE DEAD CAN DANCE.

    *Las puertas abiertas durante el concierto, como si la gente estuviera en una peña, esto era un concierto, en que se deben cerrar las puertas para privilegiar la privacidad.
    *Visibilidad nula, el espacio era una planicie de tomo y lomo, cuanto costaba poner dos pantallas?, tan inalcanzable era? en estos tiempos eso esta lejos de ser un lujo, y no creo que haya sido por exigencia del grupo ya que ellos usaron pantallas en México.
    *Gente inescrupulosa, que se paraba, hablaba, como si estuviera en el living de su casa, nosotros estábamos en la primera fila de la zona tres y muchos de notros nos mirábamos, pensando; ¿ Y esta gente para que vino? no estaban ni ahí!, solo eran (Perdonando la expresión) un montón de rotos y ordinarios que creen por estar adelante podían hacer de las suyas, ningún respeto, la Zona 3 se notaba que estaba llena de fanáticos super RESPETUOSOS. Perfectamente podrida haber ido a otra zona mas adelante, pero iba con mas familia, y ya con 4 personas salían mas de 100.000 cosa que por lo menos para mi no es fácil desembolsar, como a muchos fanáticos.
    *COMIDA: Para comer solo habían unas pizzas de horrible calidad, a 4.000 enanas y solo dos clases de bebidas en su versión “mini” a un precio ridículo, osea ubíquense, el lugar de repente empezó a pasarse a pizzeria barata, muy mala sensación.

    La poca visibilidad siempre va causar algún tipo de desconexión, independiente que seas el mas fanático de los fanáticos, y no haber visto las muecas de Lisa Gerard mientras destilaba su talento o a Brendan inspirado cantando, fue una verdadera puñalada .

    Punto a Favor:

    DEAD CAN DANCE, por si solos, si vuelven a venir que sea con alguien eficiente, y que piense en las necesidades de un publico general y no solo a la zona mas cercana, feliz por los que pudieron verlo de cerca, un problema que podría haber sido resuelto FÁCILMENTE.
    Ya no me gusta ·

  3. Antonieta Rojas says:

    La organización de Colors Chile fue lo peor que he visto en la vida, como fue posible que TODO fuese tan mal organizado? Desde el inicio hasta la salida de los vehículos. Todos los vehículos demoraron en promedio 1 hora como mínimo para poder salir del lugar porque no había nadie controlando y guiando la salida. Después de 1 hora abrieron una reja lateral, insólito, como no pensaron en eso antes????
    Las personas que cortaban los boletos, desconocían los procedimientos y te guiaban mal para la entrada correcta según tu sector, no habían pantallas para los de atras. Encendian y apagaban luces cuando no correspondia. Afortunadamente estaba en el sector 2 por lo que mi visibilidad era buena, pero los acomodadores discutian en pleno teloneo con las personas que eran mal ubicadas en los asientos.
    De verdad lo peor que he visto.
    DCD siempre sera lo menor de mi vida, esto ayuda que de verdad no sienta que lo ocurrido ayer fue una de las peores experiencias de mi vida.
    Nunca más!!

  4. El amor es mas grande says:

    Efectivamente hubieron diversos problemas directamente provocados por la productora “COLORS” el lugar es plano ….todos sentados….¿ 6.000 personas ? la vision al escenario es francamente dificultosa….dicha productora aseguro que solucionaria el problema……….(se cagaron con las pantallas) habia gente sector 3 sentados detras de la mesa de sonido………los acomodadores no tenian idea de las ubicaciones…..la salidas desde los estacionamientos fue caotica 1 hora para recien salir del recinto para encontrarse con el taco exterior. ( concuerdo con todas las criticas expuestas en los otros comentarios, fue tal cual ).

    DEAD CAN DANCE ……..”MAGNIFICO”, apabullantes, gloriosos, esta es la verdadera musica la que te contacta con el alma del artista, por lejos lo mejor llegado a este pais, superando al maestro Waters……..me tuvieron en varios momentos al borde de las lagrimas, un espectaculo musical maravilloso….sera dificil de olvidar……ojala vuelvan a un mejor lugar y por favor con otra productora.

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