Dead Can Dance: El sacerdote y la deidad

Martes, 4 de Diciembre de 2012 | 11:16 am | Comentarios (13)
Dead Can Dance: El sacerdote y la deidad

Pocas veces hay conciertos que tengan todas las variables para ser hitos en sí mismos. Muchas veces un detalle falla y el castillo de naipes se desploma, rápida e implacablemente. Por eso hay que valorar cuando todos los astros se alinean y el equilibrio es preciso, dando grandes resultados. Lo de anoche lunes 3 de diciembre en el salón de conferencias de Monticello, debe ser uno de los acontecimientos del año en materia de eventos musicales. El show de Dead Can Dance rayó en la perfección y más de 800 personas pudieron disfrutarlo en un formato íntimo e intenso. Sí, para muchos el lugar y los precios fueron impedimento para formar parte de este espectáculo, pero quienes pudieron ir se dieron cuenta de lo especial del show de los australianos, que venían a presentar su noveno disco de estudio, “Anastasis”, lanzado este año.

Para casi todos ya era algo muy diferente a lo habitual la sala engalanada por bolas llenas de cristales brillantes, una de las cuales quedaba exactamente sobre el escenario. Y allí salió a escena David Kuckhermann, músico de la banda, quien mostró en media hora su versatilidad y sentido amplio de la construcción de canciones mediante múltiples instrumentos de percusión. 10 de la noche en punto y Dead Can Dance sale a escena con Brendan Perry y Lisa Gerrard a la cabeza, ese dúo que fue pareja, que fueron compositores y que hace más de una década se separaron, pero que en este 2012 reactivaron su lujosa maquinaria de canciones.

“Children Of The Sun” y “Anabasis” parten la velada con una Lisa que parece una deidad y un Brendan que desde el comienzo se erige como un tótem donde reposan las canciones. “Children Of The Sun” es la introducción perfecta para un show donde lo más lujoso no son las decoraciones del recinto, sino que lo que se escucha Los matices de la fusión de sonidos del mundo que hace Dead Can Dance, tiene unas texturas tales que no se nota la mezcla en sí, sino que se oye un todo que sobrecoge al oyente, como en la tremenda versión de “Sanvean”, con Lisa tomando la batuta y evitando que el desamor evidente de la canción la toque, con un público que, como siempre, aplaudió a rabiar tras el final de la emotiva canción. Quizás el pequeño gran detalle que distrajo a algunos fue el efecto de rebote del sonido que llegaba a los asientos laterales, pero esto fue percibido por pocos, dado que en la mayoría de las ubicaciones este efecto no se daba.

Los sonidos de India, cercanos al laúd y la cítara, se hicieron presentes en muchas canciones, tales como “Rakim” o “Kiko”, pero era con los solos en los que a Brendan se le notó el rockero que lleva dentro, entregando delicados pero pulcros e intensos punteos en el laúd, como en “Ime Prezakias”, cover de Roza Eskenazi. El dúo, muy bien acompañado de otros cinco músicos en escena, repasó completo su nuevo disco, “Anastasis”, y no puede sino ser entendido como parte de la evolución lógica de un trabajo innovador y abrumante, pero de calidad indiscutible. Otros matices de la presentación fueron los toques de una percusión más tribal, como en “Nierika”, denotando que hasta lo primitivo se estiliza con ellos. “Now We Are Free” era una canción –dentro de los márgenes de DCD- más cercana al pop, pero seguía con ese buen gusto de boca de generar un in crescendo aprovechando la voz siempre a punto de explotar de Lisa.

Los clásicos fueron vitoreados por la gente, como “The Ubiquitous Mr. Lovegrove”, con la efervescencia de una composición con potencia y sentimientos. Más sentimental era “Song To The Siren”, con un Perry que denota que la lógica de los conciertos en un diálogo indirecto y absolutamente circunstancial con Gerrard. Así, la teatralidad del espectáculo se sustenta incluso sin nada explícito, sólo con sensaciones y emociones a flor de piel.

Pero este concierto más que otra “tocata”, fue una procesión de devotos de los australianos hacia un recinto extraño para un encuentro tan íntimo, pero que al final engalanó este hito. Porque eso fue, una eucaristía donde las canciones era plegarias; Brendan el sacerdote y Lisa la deidad en la tierra, siendo esta la razón para no sorprenderse de su soberbia performance. El show cierra con tres bis, donde Lisa y Brendan se equilibran en las voces como en casi toda la jornada, y donde las energías pasan desde la intensidad al recogimiento en cuestión de una canción. De esa manera, cuando llega “Rising Of The Moon” con sólo Lisa y el tecladista en escena, la tarea estaba hecha y las inflexiones de la voz de la cantante, que pasan desde la dulzura onírica hacia la sensibilidad ruda, eran el premio tras una noche redonda.

No es gratuito catalogar a este como uno de los grandes conciertos de 2012, por público, orden del lugar, sonido y, lo más importante, la entrega de una banda que no necesitó decir mucho para llegar a los corazones de sus seguidores quienes se derritieron cuando Lisa salió de su ostracismo para decir al cierre “I love you all. Me encantan”. Un público que aplaudió cada canción como si fuera la última se derritió con esa frase que, probablemente, todos le hayan querido devolver, porque lo de Dead Can Dance fue, en todo sentido, un lujo que difícilmente se repita.

Setlist

  1. Children Of The Sun
  2. Anabasis
  3. Rakim
  4. Kiko
  5. Agape
  6. Amnesia
  7. Sanvean
  8. Nierika
  9. Opium
  10. The Host of Seraphim
  11. Ime Prezakias
  12. Now We Are Free
  13. All In Good Time
  14. The Ubiquitous Mr. Lovegrove
  15. Dreams Made Flesh
  16. Song To The Siren
  17. Return Of The She-King
  18. Rising Of The Moon

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Julio Ortúzar

Enlace corto:
(13)
  1. Mauricio Gutierrez Segura says:

    Ando buscando 2 entradas (o al menos una) para hoy, si alguien vende favor contactarme al correo mgutierrez@ambienteseguro.cl

    Cualquier ubicacion

  2. Christian Landaeta says:

    Buena y apasionada cobertura.Excelentes fotos. Así podemos anticipar una gran noche, sin dudas, una de las que no se olvidarán por años. La musica sigue siendo el tesoro que todos comparten y por el que nadie nunca discutirá. Gracias !

  3. Pésimo espacio Riesco, pésima la producción de Colors Chile, fueron incapaces de poner pantallas para la gente que estaba mas atrás y apreciar realmente los talentos de Dead Can Dance, para eso me quedaba en mi casa escuchando la radio, una decepción, el conciertos, ellos siempre serán geniales, pero la producción un asco, no se como no les da vergüenza, la gente se paraba como pedro por su casa, entre la división de la zona 2 con la 3, tuve que agarrar del brazo a la fuerza a una estúpida que por que pago un poco mas, creía que podía ponerme su horrorosa humanidad frente a nosotros, la gente se iba y no volvía, mucho publico que no estaba ni ahi, las puertas abiertas a destajo se veía todo lo de afuera, pasado a esas horrendas pizzas que vendían afuera, no se si estaba en un recital o en la pizza hutt, me encantaría que me devolvieran la plata, pero de todas formas fue agradable en algunas canciones, jamas volveré a un concierto de Colors Chile o un artista que me guste mucho y se le ocurra ir a Espacio Riesco, que es el peor lugar que e estado, no lo conocía, creía que la gente sobre exageraba, pero era verdad, todo mal, me amargaron una buena velada, y la gente que no fue, menos mal que no fue, esto era para Nescafe de las artes o incluso el Movistar arena o como Monticello que al parecer era un espacio mas reducido, ya no puedo seguir escribiendo. NEFASTO, Exijo una explicación queda muy corto aquí.

  4. Nilda Lopez Tapia says:

    Que lástima que no estuvo bueno el concierto de anoche en espacio riesco…tuve la suerte de estar en sala de conferencias de Monticello y apreciar exactamente lo que describen en la nota…soy muy afortunada…gracias al amigo que me regaló una entrada!.

  5. Macarena says:

    Afortunadamente pude estar en la zona 2c, disfruté del show sin problemas. De todas maneras, sugerencia para Colors Chile: piensen en todo el público, efectivamente faltaron pantallas para quienes estaban más atrás.

  6. Gloria says:

    Solidarizo con quienes no pudieron disfrutar bien el espectáculo de anoche en espacio riesco. Yo personalmente estaba bien ubicada y lo disfruté a concho, fue un sueño hecho realidad y espero y tengo fe en que vuelvan. Más allá de la mala organización, que por cierto es relevante, espero que ellos hayan sentido que acá se les valora mucho y decidan agregar otra fecha en Chile, quizá el año que viene.

  7. A los 4 comentarios anteriores: este es el review del show en Monticello Grand Casino, el de Espacio Riesco es este http://www.humonegro.com/en-vivo/dead-can-dance-mas-alla-del-universo/

  8. mister guein says:

    una banda tan fome y cursi como la reseña

    • Dale Color says:

      Así con los comentarios especializados. Loco, en vez de andar comentando weas hazle un favor a la humanidad y mátate! O al menos córtate las orejas o reviéntate los tímpanos o córtate los dedos pa que no podai escribir weas

      • AgarraElBus says:

        Es impresionante que demostrando la falta de neuronas para el comentario del “Mister Gueon”, le haya dado para entender el proceso de la magia del internet, y así llegar aquí a escribir sus lindas palabras. Je.

  9. Antonieta Rojas says:

    Espacio Riesco fue lo peor, la organización pesima desde el comienzo.
    A la salida, ni les exploico un taco de 1 hora al menos donde ningun auto avanzaba. No habia nadie controlando la salida y por tanto fue horroroso, hasta que a alguien se le ocurrio abrir salidas laterales para descongestionar. Como no piensan antes? eso es una organizacion de un evento y no solo cortar tiket. gracias a Dios el recital fue lo maximo, estuve en 2B por lo que vi sin problemas pero me sorprendió la falta de profesionalismo de los organizadores que contrastaba radicalmente con el Grupo y su telonero.

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