Crystal Castles: Símbolo de una generación

Lunes, 8 de Abril de 2013 | 9:27 am | Comentarios (6)
Crystal Castles: Símbolo de una generación

Corría el año 2010 cuando Crystal Castles hacía su debut en Chile, en la popular Blondie, frente a unos 500 asistentes que deliraron con la presencia desbordante y desenfada de Alice Glass, frontwoman del dúo canadiense que, por esos años, gozaba de popularidad gracias a que formó parte de la banda sonora de la serie de culto juvenil, “Skins”. Al día siguiente, el mismo fervor se repitió en La Cúpula del Parque O’higgins. “Crimewave”, “Untrust Us” y “Alice Practice”, junto a los recién estrenado “Baptism” y “Celestica”, de a poco comenzaban a quedar en el inconsciente de una generación de jóvenes.

Año 2011, y las fiestas temáticas conocidas como “Skins Party” ponían a los de Toronto en los bloques especiales de la noche. El desenfreno de la juventud se dejaba llevar por los sonidos cacofónicos de “Doe Deer”, en noches donde se trataba de emular el estilo de vida de los personajes de la serie británica. Ese mismo año, Crystal Castles realizaba su segunda visita al país en el marco de Maquinaria Festival, obteniendo un mayor quórum que en su debut, atrayendo a los mismos rostros que pudieron verlos la primera vez y a un montón de curiosos que comenzaban a ver en la figura de Alice Glass, la fantasía punk contemporánea de mujeres como Nina Hagen, y la más underground, Lydia Lunch.

A dos años de su último show en Chile, Crystal Castles estaba de vuelta para presentarse en el escenario electrónico del festival Lollapalooza, sin duda alguna, el escenario más importante que han pisado en nuestro país. Para este redactor, quien estuvo presente en los recitales anteriores, fue una sorpresa encontrarse con una banda que ha progresado de manera impactante en los últimos años, y más aún, despachándose el show más completo en su historial de conciertos en el país, algo complicado de prever, ya que al estar en el marco de un festival, era de esperar una performance mucho más genérica, alejada de las cuotas de conexión a las que pudimos enfrentarnos en sus presentaciones como plato fuerte de la noche, pero lo cierto es que ese Crystal Castles ha crecido hasta transformarse en la banda que revolucionó a un Movistar Arena repleto, que tuvo que cerrar sus accesos ante el asedio de los fanáticos.

Con la portada de “(III)” (2012) proyectada en las pantallas del escenario, comenzaba a sonar la introducción de “Plague”, sencillo de “(III)”, agitando las aguas del océano de personas que luchaban por acercarse lo más posible a la reja. La oscura iluminación sólo deja ver siluetas sobre el escenario. Reconocibles son las figuras de Ethan Kath en los sintetizadores y de Christopher Chartrand en la batería. Los gritos de emoción se hicieron esperar hasta el arribo de Alice Glass, la ahora platinada vocalista salía para ponerse frente al atril de su micrófono, mientras en la cancha era imposible mantenerse en pie.

La cantante se ponía de pie sobre los retornos sosteniendo el atril del micrófono sobre su cabeza, cuando comenzaba a sonar la introducción de “Baptism”. El Movistar Arena estaba a sus pies, y por fin Crystal Castles sonaba magníficamente, pudiendo entenderse cada una de las sintetizadas palabras de Glass, entremezcladas con los bits de Kath y las percusiones de Chartrand. “Suffocation” siguió en el set, y la cantidad de personas tratando de hacerse un camino a la salida era impresionante, así también quienes no paraban de saltar y cantar cada una de las letras. La interpretación de “Wrath of God”, fue una de las mejores muestras de este Crystal Castles 2013, mucho más concentrado en poner la euforia sobre el escenario, intercambiando la hiperventilación por el poder de hipnotizar con la música y la danza de Alice Glass, quien termina por transformarse en una verdadera diva del rock, reformulando la aparente indiferencia escénica, para llevarla hacia nuevos lugares, como si ya no hiciera falta pasarse canciones navegando sobre las manos de sus fanáticos para corroborar la poderosa presencia y actitud que posee, aunque conserva rituales como el beber constantemente de su botella de whisky o fumarse un cigarrillo. Para más remate, llegaba “Crimewave” y la única opción era la de seguir batallando entre el mar de devotos.

Para “Telepath” apareció una faceta que no habíamos podido ver hasta el momento. Glass y Kath compartiendo sintetizadores y reventando al recinto a punta de distorsiones y efectos sostenidos bajo una potente base, que puso a bailar a todo el mundo. De pronto los canadienses de transformaban en un verdadero show de música electrónica, sí incluso Kath, quien se caracteriza por su nula comunicación con el público, realizaba aspavientos para motivar a los presentes a saltar por el lugar. De verdad que era sorprendente apreciar como Crystal Castles había logrado desarrollar su fórmula sin sacrificar ninguna de sus virtudes, ahora se sentía un motivo y una justificación para cada uno de sus movimientos, y el resultado es perfecto; se anuló esa sensación de intensa monotonía en su show, poniendo sólo lo justo y necesario para crear el mismo efecto, con mayor potencia y solvencia. Crystal Castles se ha transformado en una banda de cinco estrellas y coronaba este momento con la imprescindible “Alice Practice”, donde Glass por fin se lanzó hacia la reja para cantar junto a sus fanáticos.

“Black Panther” ponía a la arena en modo Skins, con la rubia de pie sobre las manos del público, que disfrutó en éxtasis la llegada de la bella “Celestica”. El dúo volvía a la faceta de Dj bajo la base de “Cryptocracy”, cover de Huoratron, proyecto electrónico del finlandés Aku Raski, donde aparecieron extractos de “Untrust Us”, “Vanished” y “Trasgender”. Caos de sonidos electrónicos y de batería, para recibir el final del show con la épica bailable “Sad Eyes” y el himno juvenil, original de Platinum Blonde, reinventado por el dúo, “Not In Love”, para luego desaparecer como los divos que son, sin mencionar ninguna palabra y apenas agitando las manos antes de su retirada. Extasiados, también muy exhaustos, “zorrones”, “góticos”, “hipsters”, “emos”, y el público en general, encontró la catarsis en la actuación de una banda que en treinta años más seguirá teniendo especiales en las discos, como rememoraciones nostálgicas que marcaron las vidas de miles de jóvenes. Porque Crystal Castles rompió las barreras del nicho y ha perfeccionado su propuesta, convirtiéndose en la banda que se ha transformado en el símbolo de una generación completa. Su concierto en el Movistar Arena fue una seguidilla de clásicos que definen el sentir y estilo de vida de gran parte de los jóvenes en nuestro país, descubriendo el lado más rebelde de esta generación de la mano de la electrónica y una chica que, con una botella de whisky, un cigarrillo en su boca y la actitud de las divas del punk, se ha transformado en el reflejo de nuestra juventud.

Setlist

  1. Plague
  2. Baptism
  3. Suffocation
  4. Wrath Of God
  5. Crimewave
  6. Telepath
  7. Alice Practice
  8. Black Panther
  9. Cryptocracy (Ccover de Huoratron, con extractos de “Untrust Us”, “Vanished” y “Trasgender”)
  10. Sad Eyes
  11. Not in Love (cover de Platinum Blonde)

Por Sebastián Zumelzu

Crystal Castles no permitió gráficos

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(6)
  1. Nenu says:

    Show notable! Un gusto volver a verlos en el escenario

  2. Rodrigo Mendoza says:

    Buen artículo, gracias por mencionar las Skins Party, de hecho tenemos una el viernes 19 de abril en Blondie.

  3. Javier Alvarado says:

    Todo bien con el artículo, pero lo de las Skins Party es un chiste. Una prueba más de como un par de productores explota algún referente para pasar la pomada, metiéndose lucas al bolsillo. Crystal Castles es mucho más que esa escena de Skins. Mencionarla, es casi un insulto.

  4. Agustina says:

    Alguien sabe porque Alice siempre se cubre la cara para las fotografías ? Respondan por favor.

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