Zu – Cortar Todo

Viernes, 19 de Junio de 2015 | 1:54 am | No hay comentarios
Zu – Cortar Todo

Artista:

Zu

Álbum:

Cortar Todo

Año:

2015

Sello:

Ipecac

El caos puede ser entendido como un conjunto de variables que causan un mal funcionamiento de las cosas. Esto claramente tiene una carga negativa, pues está en el ADN humano el introducir orden a un mundo que no comprendemos cabalmente. Ante ello, generalmente optamos por dos caminos: la ciencia o la fe. Rara vez se cruzan; son, en términos generales, antagonistas. El arte de la música no es ajeno a ello, a pesar que comúnmente se contextualiza como una actividad racional. Sin embargo, hay ciertos creadores que se permiten cruzar la gruesa línea que separa lo científico y lo emocional, provocando desorden y desafiando la sonoridad matemática. Justamente, los italianos Zu entran en este molde que se desmolda. A lo largo de sus 15 años de vida han dejado una estela de desconcierto, fusionando disímiles formas de música, como el djent metal, con el noise,  jazz o la electrónica. Su discografía es una caja de pandora que a más de alguno puede dejar perplejo.

ZU 02Su último álbum, “Cortar Todo”, continúa en aquella senda de anarquía provocadora. Son 39 minutos de un caleidoscopio disonante que, sin embargo, y por alguna extraña razón atribuida azarosamente al talento de sus tres integrantes, encaja muy bien. Quizás sea predisposición o mero snobismo, lo cierto es que este LP funciona perfecto. La aleatoriedad de los recursos que emplean, desde un saxofón hasta un bajo que aspira a ser guitarra, crea un conjunto que parece tener cierta lógica, aunque no pitagórica, sino más bien emocional. Temas como “Cortar Todo”, “Orbital Equilibria” o el comienzo del caos con “The Unseen War” son estructuras machacantes, maquinales, en donde el bajo y los tiempos de la batería asumen el rol de una procesadora industrial, hasta que en el medio un tornillo se suelta, algo se descompone y los ruidos traen el no-entendimiento. Los vientos del saxo confabulan en ello. Es una suerte de borrachera que en algo se calma por momentos con “A Sky Burial” y “No Pasa Nada”, de epopeyas más oscuras y clásicas, que pueden ser catalogadas como “ordenadas”, aunque no es posible envasarlas y etiquetarlas, pues los sonidos se van derritiendo entre un bajo que no intenta crear una base.

“Conflict Acceleration” y “Pantokrator” evocan la escena de alguna película clase B, en donde los protagonistas se pierden en sus tribulaciones y el director quiere dar una señal confusa al espectador, con sonidos que se clipean eternamente, o con la naturaleza acabando con la densidad  de cuerdas afiladas y la furia alegre de un saxofonista que, a ratos, parece extraído de la banda de Kusturica. Una tensa calma se entromete con “Serpens Cauda”, una composición que por sí sola no tiene sentido, pero al escuchar el opus de sopetón, el oyente encuentra un momento de paz, traída por la apacibilidad del sintetizador. Un entretiempo más que necesario dentro del desdén sinuoso de la incomprensión que, por dilatados pasajes, parece dejarse ver al raciocinio.

ZU 01Si algún curioso desea entrar en estas tierras de desgobierno de los arpegios, qué mejor que escuchar los que serían los dos temas que resumen la solidez y la trama sin narrativa que propone Zu: “Rudra Dances Over Burning Rome” y “Vantablack Vomitorium” son composiciones pesadas, que se van conjugando arbitrariamente con un espectro de sonidos voluminosos. A ratos parece una fiesta, un carnaval; en otros, un disco de grindcore inquebrantable de alguna banda amateur, pero presentada con la sutileza de los italianos, que nunca parecen perder el control sobre sus maniáticas creaciones.

La naturaleza del ser humano es resistirse a los cambios, aferrarse a lo conocido, tomar la menor cantidad de riesgo posible, y preferir el sedentarismo por sobre la vida nómade. Sin embargo, Zu es una apuesta por la paranoia musical, ese caos que vive en nosotros y que, por más que luchemos por mantenerlo a raya, siempre saldrá. Los italianos no se resisten ante él, sino que han decidido que se exprese en su música. “Cortar Todo” es, en ese sentido, un ejercicio dialéctico de tesis y antítesis, cuya síntesis parece ser que en el arte la incoherencia no existe y que la fe en la expresión puede alcanzar ribetes científicos.

Por Pablo Cañón

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