Tortoise – The Catastrophist

Lunes, 29 de Febrero de 2016 | 2:41 am | No hay comentarios
Tortoise – The Catastrophist

Artista:

Tortoise

Álbum:

The Catastrophist

Año:

2016

Sello:

Thrill Jockey

Dentro de la historia de la música la relación entre el espacio urbano y los sonidos que en él se originan son temas tan controvertidos como misteriosos. Recordados ejemplos del pasado musical norteamericano como el de The Doors con California, o quizás uno más actual como el de The Strokes con la intensa ciudad de Nueva York, dan cuenta de la evidente identificación que se teje entre una urbe y los artistas que allí nacen. No es de extrañar entonces que en la multifacética Chicago, lugar donde han convivido por años músicos, actores, celebridades e incluso connotados mafiosos, haya nacido toda una tradición ligada a reconocidos géneros musicales como el jazz y el blues. Sin embargo, esto mismo ha hecho también posible que lo “antiguo” sea redireccionado y mezclado con sonidos actuales de un tinte más electrónico o incluso indie. A este respecto, Chicago tiene en Tortoise a una banda que, apegada a sus raíces, ha establecido un panorama musical que recoge elementos del pasado pero que es también enteramente innovador.

TORTOISE 01Esa manera en que Tortoise pone un pie en el pasado pero siempre manteniendo la vista hacia el futuro, habla de una libertad creativa profundamente original, que se desarrolla en su séptimo álbum de estudio titulado “The Catastrophist”. Siete largos años pasaron desde que la banda de Chicago puso a disposición por última vez un trabajo propio, y el resultado son once canciones que fielmente retratan los intereses de Tortoise: la experimentación sonora y la música casi puramente instrumental.

El disco abre con la homónima “The Catastrophist”, una composición ambiental que sin ningún texto escenifica un paisaje sonoro donde el jazz de fusión se hace presente desde el comienzo. El bajo, el teclado, la batería y pequeños deslizamientos de riffs de guitarra juguetean en una canción amena pero audaz. “Ox Duke” evidentemente está sacada de la inspiración de Miles Davis y es un tema ambiental donde un lento teclado va dando paso a una batería que se agranda y agranda para generar un crescendo sonoro que culmina en un clímax sin igual. Este experimento conecta muy bien con lo que viene después, la reversión de “Rock On”, original de David Essex que data de 1973 que en la interpretación de Tortoise adquiere una energía marcadamente más sombría.

Por su parte, “Ghoper Island” es una canción breve con una estética totalmente post punk donde el sintetizador es fundamental, que sirve de transición para el demoledor remolino sonoro que encarna “Shake Hands With Danger”. La composición concibe un efecto donde melodías disonantes pero intensas van mezclándose con ritmos de tambores, lo que genera una yuxtaposición lúdica y elegante. Ciertamente, esos son los momentos más energéticos de la placa.

TORTOISE 02Un nuevo respiro viene de la mano de “The Clearing Fills”, un interludio musical en el que guitarras casi susurrantes le abren paso a unos acordes de piano que se deslizan por la canción de una manera muy apocada y temerosa. “Gesceap” fue el sencillo que Tortoise decidió anticipar el año pasado para informar sobre su nuevo trabajo de estudio; con esta primera muestra de más de siete minutos sonando en nuestros oídos, las expectativas que “The Catastrophist” fue provocando entre el público dejaron muy en claro que la inactividad tiene nulos efectos en la calidad final cuando la esencia se conserva. “Gesceap”, una canción experimental extensa y que no teme demorar unos buenos minutos para desenvolverse y explotar, se encuentra profundamente emparentada con “Hot Coffe” y “Tesseract”, dos composiciones que pueden ser categorizadas como jazz fusión dado su atrevimiento enteramente instrumental y la generación de paisajes sonoros sumamente complejos de elaborar. Finalmente, todo acaba con una blusera “At Odds With Logic”, una canción nostálgica en clave de despedida donde pequeños punteos de guitarra acompañan muy bien una batería siempre presente. Ese final largo, monótono y ciertamente irreversible, enlaza muy bien con el concepto de catástrofe que el álbum intenta retratar.

En la historia de la música no son muchas las bandas que a lo largo de sus trayectorias han podido desembarazarse de las, en ocasiones, rígidas categorizaciones por géneros y estilos. Los oriundos de Chicago han desarrollado la capacidad de reinvención, aunque manteniendo en sus conceptos ciertas –ineludibles– tradiciones musicales que los han hecho inclasificables. “The Catastrophist” no es un disco atípico, pero es profundamente coherente con la propuesta sonora y conceptual de Tortoise.

Por Javier Mardones

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