Titus Andronicus – The Most Lamentable Tragedy

Viernes, 11 de Septiembre de 2015 | 1:15 am | No hay comentarios
Titus Andronicus – The Most Lamentable Tragedy

Artista:

Titus Andronicus

Álbum:

The Most Lamentable Tragedy

Año:

2015

Sello:

Merge Records

Titus Andronicus es una de esas bandas que ha decidido moverse por una oferta sonora difícil de encasillar. Indie rock, punk rock, hardcore, son algunos de los calificativos que es posible encontrar a la hora de intentar colgarles etiquetas, sin embargo, lo principal es que se trata de una banda que privilegia mantener en alto la energía de sus trabajos, sin restringirse en lo estilístico. En esta dinámica, hasta el año 2012 la banda de Nueva Jersey lanzó tres discos, cuyo común denominador es el desarrollo de un concepto a lo largo de cada trabajo (la guerra civil de Estados Unidos en “The Monitor”, de 2010, por ejemplo), pero esta vez, y quizás con el ánimo de inaugurar como es debido su llegada a Merge Records, han decido subir la apuesta e ir por una ópera rock.

TITUS ANDRONICUS 02De esta forma llega “The Most Lamentable Tragedy”, título que inevitablemente recuerda la obra dramática que da origen al nombre de la banda. En lo lírico, la historia –que en esta oportunidad trabaja sobre la experiencia de vivir con  un trastorno bipolar- se desarrolla en cinco actos, con 29 canciones, donde el protagonista atraviesa un viaje que inicia con profundo desamparo y abulia (“No Future Part IV: No Future Triumphant”; “Lonely Boy”), sigue con pasajes de esperanza (“Mr. E. Mann”), romanticismo en clave Titus Andronicus (“Come On, Siobhán”; “Fatal Flaw”), rabia (“Into The Void”) y finalmente da espacio para algo parecido a la redención de nuestro “héroe” (“Stable Boy”). Todo esto, en un recorrido guiado por quien se asoma al protagonista, como un doble opuesto de sí mismo (“Lookalike”).

En lo musical, basta escuchar un par de minutos para ver cómo el trabajo sintoniza con los clásicos de este formato. “The Angry Hour” abre en calma y de forma paulatina, con sonidos sintetizados que dejan el camino abierto para la abrupta entrada de la que perfectamente podría ser la guitarra de Pete Townshend, dando inicio a la ya cuarta versión “sin futuro” de Titus Andronicus, “No Future part IV: No Future Triumphant”, corte rock que respeta la energía habitual de sus trabajos previos, con un Patrick Stickles de sentida interpretación vocal. En lo que sigue del primer acto, “Lonely Boy” cambia el ánimo inicial, con una melodía de aire glam setentero (casi bailable) que, hacia al final, agrega un saxofón al más puro estilo de la E. Street Band de aquella época.

En la medida que transcurre el álbum, se intercalan de forma muy natural momentos de mayor energía con otros más melódicos. Muy buen ejemplo de esto es lo que sucede con “Lookalike”, tema hardcore que conecta casi como si se tratase de una sola canción, con la correcta “I Lost My Mind (DJ)”, versión de “I Had Lost My Mind” de Daniel Johnston, que se encarga de bajar la velocidad de forma paulatina, para luego dar paso a “Mr. E. Mann”, uno de los momentos de luz del álbum, con arreglos de violín, armónica y piano. En la vereda opuesta, sobresale “Dimed Out”, “(S)HE SAID / (S)HE SAID”, “I’m Going Insane (Finish Him)” e “Into The Void (Filler)”. En particular, los últimos tres dan cabida al lado más rock metal de la banda, con riffs y líneas de bajo claramente más protagónicas, e TITUS ANDRONICUS 01incluso con espacio para algún sólo de guitarra. Hacia el quinto acto, “No Future Part V: In Endless Dreaming”, tema pausado en base a piano y voz, introduce al disco en la recta final con un ánimo más reflexivo, y luego cierra con “Stable Boy” (último tema propiamente tal del disco), corte particular por su estética, similar a lo más clásico del ya versionado Daniel Johnston o el más reciente “Alone: The Home Recordings Of Rivers Cuomo” (2007) de Rivers Cuomo.

La apuesta de Titus Andronicus en este álbum es alta, y la banda de Nueva Jersey se enfrenta sin temores al desafío, logrando aprobar sin mayores contratiempos. No obstante, no todo es miel sobre hojuelas para “The Most Lamentable Tragedy”, ya que, a pesar de que la obra fue concebida como una ópera en cinco actos, ninguno de los formatos físicos (vinilo triple; CD doble) respeta este principio, haciendo la experiencia algo agotadora hacia el último tercio del disco, lo que podría desanimar a parte de los auditores. Teniendo esto en cuenta, la recomendación es adentrarse en el álbum tal cual como fue pensado: en cinco tiempos. Titus Andronicus se instala con este trabajo como una banda madura, sin miedo a visitar sus influencias y definitivamente renunciando a quedarse quietos en una esquina estilística. En tiempos donde la industria musical claramente apuesta al formato “single” por sobre el álbum (y ni hablar de uno conceptual como este), “The Most Lamentable Tragedy” constituye una aventura musical escasa e imperdible, sobre todo para los que crean tener el ánimo de adentrarse en ella.

Por David Martínez

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