Thundercat – “Drunk”

Martes, 4 de Abril de 2017 | 9:00 am | Comentarios (1)
Thundercat – “Drunk”

Artista:

Thundercat

Álbum:

Drunk

Año:

2017

Sello:

Brainfeeder

Tener amigos es mejor que tener dinero”, reza un dicho popular. Algo que bien sabe Stephen Bruner, más conocido en la escena musical de los últimos diez años como Thundercat, quién fue “descubierto” por Flying Lotus (entre comillas porque Bruner ya tenía su bagaje propio colaborando en la década pasada con artistas como Erykah Badu o Suicidal Tendencies, donde militaba su hermano Ronald) y reclutado como músico de sesión para la grabación y gira de su álbum “Cosmogramma” (2010). Fue el mismo Flying Lotus quien lo convenció de grabar en solitario, allá por 2011, su debut “The Golden Age Of Apocalypse”, y este año vuelve con su tercer álbum en larga duración: “Drunk”.

La música de Thundercat es irrevocablemente negra: está profundamente enraizada en el jazz y la improvisación, sin embargo, aúna también elementos del soul, funk, be-bop, trazas de ska, hip-hop y hasta soft rock. A priori, “Drunk” no parece un producto de digestión rápida, ya que son veintitrés canciones, pero dada la naturaleza ecléctica del álbum -tanto musical como líricamente- resulta un viaje en el que prácticamente ninguna canción falla a la hora de producir o transmitir algo. Hay desvaríos melódicamente tristes (“Rabbot Ho”) como también frenéticas crónicas de un fiestero común y silvestre (“Captain Stupido”). “Uh Uh” le sube las revoluciones al álbum con un despliegue de funk virtuoso, mientras que “Bus In These Streets” lo ralentiza profundizando sus líricas en las comodidades y vicios de la tecnología moderna.

Los arpegios del ya famoso e imponente bajo de seis cuerdas pulsadas por los dedos ágiles de Thundercat, dan inicio a “Lava Lamp” y “A Fan’s Mail (Tron Song Suite II)”, esta última una secuela de “Tron Song” de su segundo álbum “Apocalypse” (2013), divagando sobre la belleza de la vida de un gato (Tron es el nombre de su felino) y no tener responsabilidades. El r&b se hace presente en “Jethro”, un corte hipnótico y que representa el único y definitivamente perdonable problema de este álbum: empaquetar 23 canciones en una extensión estándar hace que algunas queden demasiado cortas, muriendo varias de ellas en el clímax de su groove y dejando la sensación de “gusto a poco”. Hay también momentos de mayor extensión, y vaya qué momentos. “Show You The Way” es un seductor electro-funk, en el que colaboran dos íconos del blue-eyed soul: Michael McDonald y Kenny Loggins, o “Walk On By” con la colaboración de Kendrick Lamar, otro amigo de la casa, y cuyo “To Pimp A Butterfly” de 2015 le debe casi toda su estructura jazzera a Bruner.

Rayando en el electropop, que es otra veta que asoma en “Drunk”, están “Tokio”, pieza breve de trote ligero, y “Friend Zone”, uno de los varios puntos altos del álbum, dándole aún más extensión a la paleta de estilos que Bruner expone. “Them Changes” es una canción elástica y saltarina como pelota de goma, aunque adolece de la misma falta de extensión, ya que cuando está a punto de explotar en intensidad, empieza a desvanecerse. Los invitados nuevamente aparecen en escena con el rapero Wiz Khalifa estelarizando un r&b oscuro y elegante en “Drink Dat”, y el omnipresente Pharrell Williams en “The Turn Down”. “DUI” cierra el disco a manera de reprise de “Rabbot Ho”, usando las mismas melodías y su característico falsete como para redondear el álbum.

En resumidas cuentas, Thundercat despliega aquí su mejor álbum a la fecha, mucho más cálido y más humano que los anteriores, presentándose tal cual es con sus luces y sombras, y asimismo mostrando su mejor faceta instrumental, una llena de la virtuosidad que lo ha llevado a ser considerado uno de los mejores bajistas en la actualidad.

Por Danny Arce

Enlace corto:
(1)

Comentar

Responder

¿Cómo te enteras de los conciertos que se realizan en Chile?

Ver Resultados

Cargando ... Cargando ...