The Vines – Wicked Nature

Miércoles, 24 de Septiembre de 2014 | 11:57 am | No hay comentarios
The Vines – Wicked Nature

Artista:

The Vines

Álbum:

Wicked Nature

Año:

2014

Sello:

Wicked Nature Music

El futuro de The Vines se vio difuso cuando Hamish Rosser y Ryan Griffiths dejaron la banda a fines de 2011. Probablemente esto ocurrió mucho antes, cuando su líder y vocalista Craig Nicholls fue diagnosticado con el síndrome de Asperger, o durante las varias polémicas y disputas al interior de la agrupación. Sin embargo, Nicholls se tomó su tiempo y creó Wicked Nature Music, sello bajo el cual debuta este, el sexto álbum de estudio de la banda, en el que además suma nuevos integrantes: Lachy West en batería y Tim John en el bajo, quedando Nicholls como único miembro original en la formación.

THE VINES 01La independencia de producir un disco bajo un sello propio permitió a “Wicked Nature” ser un disco doble compuesto por un total de 22 canciones, audacia un poco excesiva, puesto que cantidad no significa calidad. Sin embargo, dentro de sus atributos encontramos un retorno al sonido garage de sus inicios, particularidad que le otorga identidad a esta banda y que también ha dado pie a las molestosas comparaciones con Nirvana. Las dos placas son distintas entre sí. La primera se caracteriza por estar compuesta de canciones rápidas y energizantes, mientras que en la segunda se aprecian ritmos más calmos, llegando a ser “Venus Fly Trap” una de esas canciones que logran influir en el estado de ánimo y aportar la melancolía necesaria que todo álbum merece ostentar. Pero partamos por el principio.

La melodía de la guitarra es esencial para The Vines, y “Metal Zone” deja esto en claro desde el inicio, logrando una pieza bien rockera, en donde Nicholls canta ‘La conocí un lunes / Parecía un dios / Y se echó atrás en mi cara / Ahora tomo rock and roll para sentirme radical”. “Ladybug” le da continuidad a la intensidad de las guitarras aportando con melodías vocales siempre estridentes. Así, vamos escuchando un disco que suena potente, a ratos indie, rememorando en ocasiones algo del brit pop, pero siempre con esa desidia placentera que caracteriza a este tipo de rock. En “Killing The Planet” esto se hace patente, mientras Nicholls canta con indiferencia “Qué vamos a hacer cuando la Tierra no pueda ocultar / Todos los residuos y la forma en que la desafiamos / Matar el planeta, sí, muy bien / Matar el planeta, sí, oh bien”. “Good Enough” aparece con melodías vocales más interesantes, pero que caen rápidamente en lo monótono puesto que, al fin y al cabo, el sonido de The Vines se basa netamente en la economía de instrumentos, algo que finalmente termina por aburrir.

THE VINES 02No obstante, Nicholls decide seguir con un segundo disco, que si bien logra ser distinto –con ritmos más pausados-, tampoco es ninguna novedad, y va cayendo poco a poco en cursilerías que van desgastando canciones que podrían haber sido aprovechadas de otra forma. En “Truth”, por ejemplo, se logra una bonita armonía a la que luego se le resta seriedad con Nicholls cantando “shalalala, la”. O en “Clueless”, por su parte, lo escuchamos coreando “Na na na, na na”, acompañado por armonías de palmas en el fondo, aterrizando en una zona del pop más comercial y empalagoso.

Con “Funny Thing” el álbum llega a su fin, retornando a las letras menos melosas y dejando en claro que la guitarra es la piedra angular, la que da dirección al trabajo de The Vines. Así, sin ser demasiado innovadores, logran al menos reanudar una carrera que había quedado en pausa, tomando el riesgo de publicar un álbum doble que a la larga termina cansando, pero que es, en términos generales, un buen primer paso en lo que respecta a su regreso al mercado.

Por Camila Fuentes

Enlace corto:

Comentar

Responder