The Tony Danza Tapdance Extravaganza – Danza IIII: The Alpha–The Omega

Lunes, 5 de Noviembre de 2012 | 4:38 pm | No hay comentarios
The Tony Danza Tapdance Extravaganza – Danza IIII: The Alpha–The Omega

Artista:

The Tony Danza Tapdance Extravaganza

Álbum:

Danza IIII: The Alpha–The Omega

Año:

2012

Sello:

Black Market Activities

El opus de los norteamericanos de The Tony Danza Tapdance Extravaganza, fervientes exponentes del extreme metal, llega con el lanzamiento de –al parecer– su último disco, ya que en las semanas previas a lanzar el cuarto LP de la agrupación, los oriundos de Tennessee anunciaron su retiro de las pistas, sin entregar mayores detalles y dejando como legado para sus fanáticos el mejor disco de su breve –pero muy fructífera- carrera.

El nombre The Tony Danza Tapdance Extravaganza, no es un nombre muy popular en la escena del metal mundial, su lugar estaba en el underground, donde se ganaron el epíteto de “el número más feroz del under”, transformándose en una de las bandas favoritas de los adherentes al metal más extremo. Aunque se estén despidiendo, nunca es malo echar un ojo a lo que nos ofrece este género en estos días, y The Tony Danza Tapdance Extravaganza es un notable exponente del estilo musical más pesado en la actualidad.

“Danza IIII: The Alpha–The Omega” es un disco denso y que necesita más de una escucha para ser digerido por completo. A pesar de lo directo que suenan algunas canciones, sobre todo por la potencia del  mathcore y las melodías progresivas, el hecho de que sean quince los cortes que componen el álbum y que cada uno esté unido por una línea temática, hace que las primeras revisiones a la placa se hagan difíciles de procesar, descubriendo en cada re-escucha el virtuosismo que se esconde detrás de este trabajo.

El viaje comienza con “Behind Those Eyes”, que parte como una aplanadora que, de a poco, asciende hasta las dimensiones siderales que caracterizan al disco. El extreme metal cae con todo en “You Won’t”, que parece una versión pervertida de los primeros trabajos de Slipknot. La tónica se mantiene con “Rudy X3”, donde el vocalista Jessie “Danza” Freeland se toma unos segundos al comienzo del tema, para dedicarlo a todos aquellos que se hacen llamar tus amigos y hablan a tus espaldas. “The Crossfire” es una especie de caótico interludio, comandado por las bases de sonidos de metralletas que son intervenidas por las guitarras y las percusiones, hasta caer en el vació bajo una misteriosa melodía sintetizada, en la que se convertirá en el leiv motiv del disco.

“Hold The Line” incorpora más elementos electrónicos a la mezcla de riffs entrecortados y aplastantes, para llegar a una sección sideral donde se pueden escuchar una serie de diálogos extraídos de radios militares, órdenes de disparo y mucha interferencia. La catarsis de apodera de la breve “Death Eater”, que más que una canción parece el delirio de un demente bajo una base groove. Le sigue “Canadian Bacon”, que apuesta por la rapidez sin salirse de los esquemas presentados hasta el momento. La más extensa del disco, y por lejos la mejor lograda, es “Paul Bunyan And The Blue Ox”, haciendo gala del lado más virtuoso del quinteto. En este instrumental hay espacio para el metal progresivo, sonidos orientales y una conclusión que suena como al hijo hiperventilado de Mastodon.

“Disconnecting Pt. 1”es la cortina que abre “This Cut Was The Deepest”, quizás la más “oreja” del conjunto gracias a un coro que, sin dar respiro alguno, logra dotar de melodía a un conjunto que destaca por su facultad de aplastar todo a su paso, alejándose en el fade out de “Disconnecting Pt.2”.

“The Alpha–The Omega”, tema que pone título a la placa, destaca por sus toques de grindcore y los guturales que fácilmente pueden ser confundidos por los de un chancho. El tono cambia por completo en “Some Things Are Better Left Unsaid”, que se muestra más oscura y enigmática, incluso cacofónica, dejando a la experimentación sonora como protagonista de la función. “Don’t Try This At Home” vuelve las cosas a la normalidad para terminar con la segunda más extensa del disco, “This Is Forever”, que contiene todo lo que ya hemos podido ver hasta el momento, sumado al factor audiovisual que, en su parte intermedia, es capaz de recrear imágenes, sellando un disco que puede hacerse pesado en un principio, pero que contiene en su interior una serie de interesantes elementos a los que vale la pena darles una escuchada. The Tony Danza Tapdance Extravaganza cuelga los botines con un disco de metal extremo y sensorial.

Por Sebastián Zumelzu

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