The Smashing Pumpkins – Oceania

Lunes, 18 de Junio de 2012 | 12:35 pm | Comentarios (2)
The Smashing Pumpkins – Oceania

Artista:

The Smashing Pumpkins

Álbum:

Oceania

Año:

2012

Sello:

EMI

Tres fueron los años que tuvieron que pasar para que pudiésemos tener ante nosotros, nuevamente, las creaciones de una de las bandas icono del rock “noventero”. Tal vez no pasó tanto tiempo, pero fue bastante la expectativa que se generó desde el momento en que la agrupación de Billy Corgan anunció la entrega de esta placa, que forma parte de lo que se comenzó con su anterior disco, “Teargarden By Kaleidyscope” (2009), proyecto que consta de un número premeditado de 44 canciones, que continúa con trece temas que la banda seleccionó como los mejores grabados del año pasado.

Esta nueva entrega está disponible para ser escuchada gratis vía streaming tras un acuerdo al que llegó el grupo con iTunes. Cabe señalar que la intención de este trato radica en la conceptualidad de este disco, que debe ser escuchado en su totalidad, por lo que la inexistencia de single no debe espantar a quien se acerque a disfrutar de esta nueva producción.

The Smashing Pumpkins de algún modo pudo volver a sus raíces, mostrándonos en esta nueva placa la esencia que los caracteriza. Guitarras estruendosas, melodiosas y muy rítmicas a la par con la voz de Corgan, que nos traslada a años en los que su sonido estaba muy de moda. Así pasa con “Quasar”, primer track de este disco, tan enérgico como “Panopticon”. Ambas piezas en algún momento nos podrían hacer pensar que estamos ante algún sencillo de “Siamese Dream” (1993). La guitarra de Jeff Schroeder  suena muy a “Cherub Rock”, siendo esto suficiente para reconquistar al seguidor que se desencantó y reprochó a estos norteamericanos, por sus experimentos alejados del rock alternativo.

Melodías más apacibles aparecen en “The Celestials”, donde una guitarra electroacústica es la acompañante tan correspondida a la voz del señor Corgan, seguida por “Violet Rays” y “My Love Is Winter”, canciones donde se aprecia claramente el sentimiento que transmite la voz de Billy, sin desmerecer los teclados y sintetizadores que también aparecen en “One Diamond, One Heart” más aplicado a los beats electrónicos, siendo esta, tal vez, la propuesta más “escandalosa” de esta lista, al tratarse de algo que nos hace recordar una esencia estilo “Adore”(1998), aquel disco tan criticado al haberse tratado de un intento por parte de estos músicos de alejarse del mainstream e ir tanteando vías rechazadas por gran parte de sus seguidores. Sin embargo esto no es para asustarse, porque luego aparece “Pinwheels”, pieza que puede desconcertar en su inicio por los cambios sonoros que posee, pero que logra convencer con esas melodías que parecieran corresponder a un soundtrack de película americana, más la adición de dulces voces femeninas parafraseando al hombre de las calabazas.

Ya en la mitad de la reproducción, aparece ante nosotros el tema que le da el nombre a esta placa. “Oceania” no podía ser una canción más, debía tener algo especial. Además de durar un poco más de nueve minutos, presenta variaciones melódicas más que perceptibles. Cada corte dentro del mismo track es tan independiente como para extraerlo y hacerlo una pista autónoma. Lo que no quita el misticismo que le plasmaron a cada segundo de este océano acústico.

“Mellon Collie And The Infinite Sadness” (1995) se hace presente en “Pale Horse”, “The Chimera” y “Glissandra”, canciones que emiten a través de ondas acústicas toda la emotividad particular, típica de la banda de Billy Corgan. “Inkless”, mantiene la tónica de aquellas guitarras que se sincronizan de forma tan placentera con los ritmos de la batería de Mike Byrne, transformándose en antesala de “Wildflower”, track final muy ligero y dulce, que pareciera terminar contra voluntad, pero que nos da la seguridad de que no se tratará de lo último que escucharemos de estos norteamericanos.

“Oceania”, lejos de ser una apuesta arriesgada, es una propuesta ambiciosa, pero jamás pretenciosa. Está repleta de aquello que enamoró a los fans que conocieron a la banda por sus discos “noventeros”. Todo aquí es marca calabaza. Cambios sutiles aparecen en este corte, pero más que cualquier cosa es como si The Smashing Pumpkins hubiese encontrado una máquina del tiempo, y se hubiesen remontado a aquella época en la que sus creaciones eran aceptadas y devoradas sin prejuicios. Un álbum muy bien logrado y que sinceramente consigue devolvernos el alma al cuerpo a quienes teníamos un poco de recelo con lo que se esperaba.

Escucha el disco completo AQUÍ

Por Carolina Velásquez

Enlace corto:
(2)
  1. hernan says:

    apenas tenga un poco de tiempo escucharé este disco, buen review como siempre, me deja con ansias.

  2. koko says:

    Muy buen disco, la verdad es que me sorprendio que este a la altura de sus discos clásicos. Ahora a esperar que vengan!!! XD

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