The Raveonettes – Observator

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012 | 1:09 pm | No hay comentarios
The Raveonettes – Observator

Artista:

The Raveonettes

Álbum:

Observator

Año:

2012

Sello:

Vice Records

Este dúo danés conformado por Sune Rose Wagner y Sharin Foo no pierde el tiempo, y a poco más de un año desde el lanzamiento de “Raven In The Grave” (2011), sorprenden con la edición de una nueva placa, que lleva por nombre “Observator”. Este trabajo constituye su sexto álbum de estudio y  fue grabado en los Sunset Sound Studios de Los Ángeles, bajo la supervisión del productor Richard Gottehrer, con quien ya habían trabajado en el disco “Pretty In Black” (2005) y que también ha colaborado con artistas de la talla de Blondie, Richard Hell y Go-Go’s. La grabación de las pistas se desarrolló particularmente rápido, ya que sólo requirieron de una semana para registrar todo el álbum.

Según han comentado los propios integrantes de The Raveonettes, la inspiración para plasmar este nuevo álbum llegó de la mano del aislamiento al que Sune Rose se sometió durante cuatro días, en los cuales sólo se dedicó a alcoholizarse, consumir benzodiacepina y escribir canciones. Posterior a este extraño proceso de creación, se reunió con su compañera Sharin y aprovecharon toda la mística que rodea el Sunset Sound Studios (lugar que albergó a The Doors, Led Zepellin, Prince, entre muchos otros artistas) para encontrar la tranquilidad artística y completar el círculo creativo. El álbum consta de nueve canciones y será editado por el sello Vice Records.

“Young And Cold” es la canción encargada de abrir el disco, en donde de inmediato se marca una atmósfera melancólica, la cual se ve potenciada por la característica base rítmica de la guitarra y la incorporación de un elemento que hasta el momento era desconocido: el sensible sonido del piano. El disco continúa con “Observations” y ahora es el propio piano quien marca la melodía, envolviendo todo de una esencia oscura, que se complementa a la perfección con la batería que se desarrolla en un preciso segundo plano. “Curse The Night” mantiene la tendencia a los sonidos más emotivos y apagados, tocando suavemente los sentidos hasta llevarlos a un plano de total relajación. La intensidad se eleva levemente con la agradable melodía de “The Enemy”, un corte que se desmarca un poco de sus predecesoras al añadir un matiz mucho más enérgico, pero sin escaparse de la propuesta tranquilizadora del disco. Sin lugar a dudas, una verdadera gema de energía en medio de un mar de sosiego. A esta altura del álbum queda claro que su principal característica no serán los ritmos alegres y lúdicos, muy por el contrario, el rol protagónico se lo llevan los sonidos sensibles y emotivos.

“Sinking With The Sun” sorprende al imprimir una mayor velocidad al disco y subir la intensidad en base a sólidas secuencias de batería y guitarra. El mayor atributo de este corte es producir un quiebre en el letargo de los sonidos más suaves, equilibrando la balanza de emociones. Llega el turno de “She Owns The Streets”, una hermosa pieza que, a pesar de no fundamentarse en sonidos tan finos, logra crear una mágica sensación de tranquilidad. “Downtown” aporta en subir los ánimos en base a un riff mucho más frenético que la media del disco y por primera vez se hacen evidentes los sintetizadores tan usados en su anterior trabajo. El sonido acústico de la guitarra marca el comienzo de “You Hit Me (I’m Down)” y trae de vueltas los elementos más melancólicos, produciendo de inmediato una sensación de introspección y desgaste emocional. El cierre del álbum corre por cuenta de “Till The End” que, al igual que la mayoría de los cortes, se desarrolla bajo un manto de oscuridad, pero que despliega algunas pinceladas de intensidad en base a sonidos más eléctricos y potentes.

No cabe duda que The Raveonettes se toma las cosas con más calma en “Observator”, dejando de lado los sonidos potentes e intensos de sus anteriores trabajos, para dar paso a las melodías más melancólicas y relajadas, casi rayando en lo fúnebre. Cuesta trabajo abstraerse de la enorme carga emotiva que se desprende de cada una de las piezas de este álbum, convirtiéndolo en uno de los puntos altos en la discografía de los daneses. En líneas generales el álbum se podría catalogar de oscuro, pero de todas maneras existen un par de canciones que se escapan del molde y que cumplen a cabalidad el objetivo de despertar al oyente y hacerlo viajar a un nuevo plano emocional.

Por Gustavo Inzunza

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