The Jesus And Mary Chain – “Damage & Joy”

Miércoles, 24 de Mayo de 2017 | 10:14 am | No hay comentarios
The Jesus And Mary Chain – “Damage & Joy”

Artista:

The Jesus And Mary Chain

Álbum:

Damage & Joy

Año:

2017

Sello:

ADA / Warner

Los hombres de negro han vuelto. Desde 1998, cuando lanzaron el correcto “Munki”, que no se sabía mucho de The Jesus And Mary Chain. Desaparecieron de manera tan decente, que muchos quedaron preguntándose si cabía la posibilidad de un nuevo trabajo discográfico a futuro, y todo eso cambió este año con el lanzamiento de “Damage & Joy”. Sus discos siempre tuvieron un sello en particular, cosa que trascendió su pasada del noise de los primeros años a sus bases más melódicas e incluso sesenteras de sus siguientes trabajos. “Damage & Joy” es un disco que resume esta movilidad de estilos de los Mary Chain transmitiendo la vibra que los ha caracterizado siempre: una forma casi felina de hacer sonar la guitarra, un sonido algo descuidado que de azaroso no tiene nada, y temas de duración estándar que, por la variación de ritmos, hacen más vertiginosos sus trabajos de estudio.

Son catorce canciones, y algunas de ellas habían sido grabados años antes para proyectos paralelos que los escoceses llevaban aparte de JAMC. Un ejemplo de esto es el primer track del disco, “Amputation”, que incluso fue lanzada con otro nombre hace una década y parte con una consigna quemando en la garganta de Jim Reid: I´m a rock and roll amputation. Lo de los Reid siempre ha estado cruzado por estados anímicos que se contraponen: no han hecho discos que suenen parejo y, en lo que duran, se puede encontrar introspección, desenfreno, desgano, delicadeza y éxtasis. Es esa misma fórmula la que siguen en “Damage & Joy”, trabajo que fue producido por uno de los miembros fundadores de Killing Joke, Martin Glover (Youth), y que nos muestra de una manera bastante pulida los sellos noise pop, rock, revival y experimental que han caracterizado a los álbumes de los de Glasgow. Aparte de lo anterior, y no importando lo contradictorio que pueda sonar, hay algo también muy femenino en el estilo de The Jesus And Mary Chain. Las voces de ciertas mujeres con las que han versionado algunos temas de su catálogo, armonizan muy bien con su concepto y sonido. En este último trabajo podemos escuchar a Linda Fox en dos tracks: acoplándose delicadamente a la voz de Jim en la minimalista y hermosa “Los Feliz (Blues And Greens)” y “Can’t Stop The Rock”; y el pop noise de “Always Sad” en la voz de Bernardette Denning y una onda que recuerda al track de “Stoned & Dethroned”, “Sometimes Always”, con Hope Sandoval cantando bellamente.

Importante también fue la participación de la ex Belle And Sebastian, Isobel Campbell. Su voz ya es reconocida en los círculos del vintage musical y los Mary Chain aprovecharon bien esto al incluirla en “The Two of Us” y “Song For A Secret”. Con la primera, a pesar de lo bien que suena (con un órgano bien sesentero), saltan algunos reparos en el sentido de que el tema se hace muy parecido a “I Could Be Dreaming” de la antigua banda de Campbell y se siente como una canción que fue adaptada para que ella la cantara, dándole esa vibra retro que tanto se le asocia. La segunda, donde destaca un crescendo sonoro y una guitarra hipnótica, es algo menos forzada y tiene una base rítmica que hace recordar a “Just Like Honey”.

La gran sorpresa del disco, sin lugar a dudas, es la participación de Sky Ferreira en “Black And Blues”, no por haber sido contactada para colaborar -pues ya lo había hecho con Primal Scream-, sino por lo linda que suena su voz en esta canción de marcados coros retros. Lo de “War On Peace” y “Simian Split” se acerca más a la parte experimental y ruidista de JAMC: sonidos envolventes y sugestivos, quiebres deconstructivistas y delays que se ejecutan en el tiempo justo, son la tónica en estos tracks. La mezcla perfecta entre psicodelia sesentera y el noise está en “Get On Home”; y el retorno a los sonidos de “Psychocandy” (1985), seguramente uno de los álbumes más importantes de los escoceses, se vive con “Facing Up To The Facts”, tema con base rítmica más que parecida a “Sidewalking”.

Es indiscutible que los hermanos que sirvieron de precedente a las conductas poco familiares de los Gallagher han vuelto en gloria y majestad. Han entregado un disco que supo alimentar las expectativas que rodearon su proceso de construcción y que, más que copiar fielmente el pasado, nos muestra las distintas formas en la que una fórmula reconocida puede sonar a medida que va pasando el tiempo. No es un imprescindible en la discografía de la banda, pero sí un necesario para ver en lo que están ahora.

Por Gisselle Marchant

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