The Flaming Lips – “Oczy Mlody”

Miércoles, 8 de Marzo de 2017 | 12:09 am | No hay comentarios
The Flaming Lips – “Oczy Mlody”

Artista:

The Flaming Lips

Álbum:

Oczy Mlody

Año:

2017

Sello:

Warner Bros.

The Flaming Lips es una banda que ha definido su trabajo en los límites de la experimentación, tanto sonora como visual. Ahora, al leer el título “Oczy Mlody” se podría pensar que es un invento gestual de la agrupación liderada por Wayne Coyne, sin embargo, esto es nada más que la traducción al polaco del inglés “Eyes of the young”. Si ya lo anterior -y haber invitado nada más y nada menos que a Miley Cyrus a cooperar en un tema- no se torna lo suficientemente raro, debemos decir que última entrega de los Lips es de esas que se llevarían a un viaje fuera de la Tierra. Con fuertes influencias del space pop, psicodelia pura, krautrock y dream pop, la última producción de los de Oklahoma termina por abrazar esa oscura realidad que se comenzó a hacer presente ya en 2009 con “Embryonic” para consolidarse en 2013 con el lanzamiento de “The Terror”, haciendo que su fase actual de experimentación se vaya alargando aún más.

“Oczy Mlody” parte de manera instrumental con el drama galáctico del mismo nombre y que no hace nada más que demostrar cuál será la tónica sonora de la mayoría del disco. Por lo mismo, el paso a “How??” es casi imperceptible hasta que se escucha la voz de Coyne, dando lugar a una canción con una temática un poco más política, pero que no logra ser completamente combativa. Al parecer, el Espacio es algo más pacífico que la Tierra. “There Should Be Unicorns” sería la canción con que Lovecraft hubiera musicalizado el momento en el que Cthulhu se daba una ducha. Sonidos electrónicos graves, voces reververantes, ecos y un constante goteo de batería programada son los detonantes de los casi cinco minutos que dura. Le sigue “Sunrise” (Eyes Of The Young)”, que es fácil de calificar como poliforme, pues por sus variaciones de texturas y ritmos, podría dividirse en tres o cuatro piezas distintas.

Se retorna a los instrumentales con “Nigdy Nie (Never No)”, la que se hace eco de la participación humana mediante un batir rítmico de palmas y la ejecución de voces resonantes que se proyectan hacia el infinito. Quizás no va a parecer acertada la siguiente aseveración, pero “Galaxy I Sink” recuerda, en la cadencia de percusiones (electrónicas, pero percusiones al fin y al cabo), a una composición marcial acompañada del uso de alucinógenos. Si bien, siempre se mantiene la unidad rítmica en el disco, los seis minutos y fracción que dura “One Night While Hunting For Faeries And Witches And Wizards To Kill” son los más despiertos de “Oczy Mlody”. El sopor se abre también con “Do Glowy”, a la que podemos adjudicarle un uso más agresivo de las máquinas y, por lo mismo, un leve giro en la atmósfera general de la producción.

Lo más dream pop y, de cierta manera, sacado del sonido característico de The Flaming Lips podría ser “The Castle”, pero no hay que dejarse engañar, pues posee una lírica bastante triste que habla sobre la inconstancia de la vida misma, las batallas internas y de cómo la anhelada paz se logra visualizar en este castillo fuera de la tierra, lejos de todo aliento. “Almost Home (Blisko Domu)” tiene una vibra musical un poco ligada a oriente, y esto no es algo tan descabellado viendo que la letra dibuja ciertos campos de la filosofía espiritual que perfectamente pueden ser encontrados en las disciplinas pertenecientes a ese sector del mundo. El álbum cierra con la colaboración de Miley Cyrus en “We A Family”, y así es como un viaje que comienza en esa soledad del ser se transforma en una elegía a la otredad, a sentir que es necesario volar a otras estaciones para lograr el autoconocimiento necesario para abrazar la existencia de los demás.

“Oczy Mlody” es un álbum que, en comparación con otros trabajos de los Lips, no logra ese eclecticismo melódico. De hecho, salvo contadas excepciones, no sube mucho las revoluciones, resultando un poco tedioso. Líricamente, y sobre todo partiendo de la base del uso del polaco en el título y en los nombres de algunas canciones del set, podemos encontrar a la banda de Coyne haciendo una apología a las palabras y de cómo la comunicación se ha perdido por el mal uso de estas o por no dejar que gatillen ciertos significados propios que se reflejen no tan solo en el habla, sino que en los estratos más profundos del alma.

Por Gisselle Marchant

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